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Las semanas pasan rápido y me acostumbro a la rutina del instituto.
Entrar en un gremio para acceder a los Testamentos es mi máxima prioridad, así que agacho la cabeza y me centro en las clases y en reunir tanta información como pueda para las Familias.
(Bueno, también participo en algunas de las aerojustas).
Incluso en el nivel principiante, mis clases son como odiseas, distintas de cualquier cosa que me enseñaran en casa.
Eso sí, no he tenido que calcular ningún monomio, polinomio o trinomio en meses.
Aunque los otros aprendices pueden ser mucho más jóvenes que yo, me ha tocado trabajar mucho para ponerme al día. Yaún no lo he logrado del todo.
La clase de anatomía es la que más me cuesta con diferencia. Se me daba muy bien la biología en el instituto del mundo normal, pero estas clases son totalmente diferentes. Tenemos que hacer cosas como recrear modelos detallados de partes del cuerpo con arcilla y teorizar sobre cirugías extrañas.
Mis clases de arte, en cambio, son pura alegría. La otra semana pinté un cuadro usando pigmentos de plantas que había cultivado.
Sin embargo, mi misión está siempre al frente de mis prioridades. Me he convertido en una experta en sacar fotos a escondidas con el móvil de varios libros de la biblioteca y en embolsarme material de la enfermería y de clase.
A menudo hablo con Kor, que viene armado con un montón de preguntas y tareas específicas de la Cámara Interior. Aveces también hablo con otros de sus miembros. El otro día hablé con un tipo muy aburrido de las Naciones Unidas sobre la energía limpia.
Un dato curioso es que muchas de las iniciativas de energía renovable en el mundo provincial ya se basan en la tecnología de los Hacedores y se fueron incorporando paulatinamente en la sociedad gracias a las Familias.
Un hecho menos divertido es que el señor de las Naciones Unidas estaba tratando de recabar más detalles acerca de qué cantidad de electricidad de la isla es renovable.
La respuesta es el cien por cien. Ahora mi aburrida tarea es averiguar los métodos que emplean para alcanzar este porcentaje.
Pero, como quiero contribuir a combatir el cambio climático, no me enfado.
Aún me preocupa que me pillen, pero desde que calmé a Grey haciendo involuntariamente de colchón a Simon, la Guardia no me ha estado prestando más atención de la que le prestaría a un estudiante cualquiera.
Mi mayor problema últimamente es que me he sentido culpable.
He estado pasando más tiempo con Kaylie para aprender cómo funciona la medicina de los Hacedores.
También con Xander, el ama de llaves del Arca, para comprender mejor la seguridad que rodea a los Testamentos de los Gremios .
Yodio estar mintiendo a quienes están siendo tan amables conmigo.
Ellos no son responsables de ocultar sus conocimientos al resto del mundo.
Pero sé que estoy haciendo lo correcto. Puede que esté disfrutando de lo que estoy aprendiendo y puedo tener un creciente respeto por muchos de los ideales de los Hacedores, pero esto no va a cambiar la realidad de su intrínseco egoísmo.
Estoy aquí para el beneficio de todo el mundo, no solo del mío.
Excepto esta semana. Ahora mismo estoy demasiado ocupada y distraída para hacer otra cosa que no sea trabajar en pulir mi galería para el Quórum.
Que es en dos días.
Ser oficial no solo me dará acceso al Arca y a los Testamentos de los Gremios , sino también a los laboratorios y almacenes de mi futuro gremio. Todo lo relacionado con mi trabajo aquí depende de que me acepten en uno de ellos.
El sistema de gremios no es tan restrictivo como esperaba. Adiferencia de la universidad, en la que tienes que elegir tu carrera siendo demasiado joven y si eliges mal, peor para ti, los gremios te exponen a todas las diferentes disciplinas acordes con tus habilidades.
Un oficial puede optar a convertirse en maestro de su gremio si contribuye con un estudio o invento original a su Testamento , y una vez que eres maestro.
.. Bueno, aún no sé mucho sobre los maestros, pero los de Génesis parecen desarrollar principalmente funciones educativas o administrativas.
Los maestros también pueden unirse a otros gremios.
Alo largo de la historia de los Hacedores, incluso seis personas dominaron todos los gremios y recibieron el título de maestro en todos ellos.
Este dato me lo contó Hypatia, quien añadió con orgullo: «Y dos pertenecían a mi familia».
Aunque me entusiasma la perspectiva de convertirme en una oficial de gremio, cada vez que pienso en presentar mi apresurada galería ante los maestros, siento que algo no acabar de encajar.
—¿Alguna vez alguien no ha sido aceptado en ningún gremio? —le pregunto a Georgie.
—Creo que alguna vez —responde—. Pero si yo he conseguido que me aceptaran, tú seguro que lo logras.
Estamos en la cocina para el turno rotativo de limpieza.
El maestro Bose y Mbali están de servicio con nosotros.
En lugar de considerarlo un trabajo servil, todos en el instituto, desde los aprendices hasta los maestros, se turnan para realizar las tareas prácticas necesarias para que la institución funcione sin problemas.
—No dejes que el miedo al rechazo te cause ansiedad —dice el maestro Bose mientras limpia el siguiente plato del barril, fregando cualquier residuo restante—.
Génesis trabaja para que todos encuentren su lugar —añade antes de apilar los platos en un horno de piedra que utiliza la energía generada por el metano del compost para limpiar los platos mediante luz ultravioleta y vapor—.
Cuando un aprendiz no recibe invitaciones a ningún gremio, los maestros le asignan tareas en las que trabajar y las presenta en el Quórum de la siguiente temporada.
Eso está muy bien, pero no puedo permitírmelo.
El maestro rector Bloche dijo que me echará si no renuncio a mi vida provincial antes del próximo aniversario del Éxodo, que, ahora que sé un poco más acerca del calendario de los Hacedores, estimo que será dentro de poco más de medio año. Necesito unirme a un gremio ahora.
—No tienes por qué preocuparte —interviene Georgie—.
Eres una sire, los gremios se mueren por reclutaros.
Además, cualquiera de los equipos de aerojustas te quiere.
—Baja la voz en tono conspiratorio cuando continúa—: Oficialmente, los maestros de gremio no lo reconocen, pero todo el mundo sabe que quieren aventajar a sus equipos.
Seguro que recibes más de una invitación.
Mbali añade con suavidad:
—Prepárate para que te rechacen los gremios de Avant, pero no dejes que te hieran. Son extremadamente selectivos.
«Y nunca aceptarían a un recluta que viene del mundo provincial», es la parte que no dice en voz alta.
Se refiere a los gremios místico y de ciencias de la sangre, ambos son ilegales en Génesis, pero todavía se practican en Avant.
El maestro Bose asiente:
—De todos modos, no querrás ir a Avant... son una panda de monárquicos engreídos —dice, y mira a Mbali—, exceptuando a los presentes, por supuesto, oficial Keftiu. Siento un gran respeto por el Matriarcado de las Islas.
Mbali me guiña un ojo mientras recorre con el dedo su collar de serpientes y continúa:
—Si realmente no estás contenta con tus opciones gremiales, siempre puedes unirte a los piratas.
—¿Quiénes son los piratas? —pregunto dubitativa.
—Son un grupo de Hacedores que han rechazado tanto Génesis como Avant. Viven en el mar y creen que nadie debe estar limitado por un gremio o Consejo.
—Nunca he oído hablar de ellos —dice Georgie—, pero suenan como mi tipo de gente. Me han llamado pirata una o dos veces.
Una vez terminadas nuestras tareas de limpieza, Mbali y yo nos dirigimos al laboratorio de los sire.
Trabajo en mi lamentable intento de crear un gólem que pueda mover las extremidades y sostenerse lo suficiente para caminar (aunque todavía no tiene ningún propósito de utilidad), pero sigo dándole vueltas al tema del Quórum.
Dudosa, miro a Rafe. Desde que Hypatia, Simon y Mbali han decidido que les caigo bien, ha dejado de ser abiertamente odioso, aunque puedo sentir cómo le cuesta.
Pero en realidad aprendo mucho observándolo mientras me ladra órdenes y me lanza miradas fulminantes.
Siempre que no hable mucho ni, Dios no lo quiera, me tropiece con él, suele ser tolerable.
Y Rafe está en mi gremio preferido, el que probablemente tenga más información sobre el intercambio de habilidades de los sire y el más adecuado para ayudarme con el abuelo. Necesito consejos, así que me arriesgo.
—¿Por qué elegiste el gremio de biociencia? —le pregunto.
Me mira y parpadea. Pierdo el hilo de mis pensamientos unos instantes y una imagen se superpone vívidamente en mis retinas.
Rafe tumbado en un campo de flores rojas.
Pensé que por fin había conseguido librarme de ese sueño semanas atrás, pero la imagen en mi mente es tan nítida y precisa como una fotografía.
Parpadeo y vuelvo a centrarme en el verdadero Rafe, que me está mirando como si no pudiera creerse que haya intentado entablar una conversación trivial.
—Es solo que estoy intentando averiguar qué gremio es mejor para mí, suponiendo que reciba alguna invitación —le digo.
—Eres una sire, recibirás invitaciones —dice desdeñosamente, volviendo a centrarse en lo que sea que está bajo su microscopio.
Creo que prefiere ignorar por completo mi pregunta, pero, al cabo de un momento, continúa—: En Avant formaba parte del gremio de la ciencia de la sangre.
Tuve que renunciar a él cuando vine aquí —dice frotándose el dedo corazón desnudo, donde supongo que solía llevar su antigua gema gremial—.
Decidí moverme al de biociencia porque es el más parecido.
—¿Te gusta?