10 Capítulo diez
CAPÍTULO DIEZ
RIVER
—¡Rivvy!
Nora se deja caer en mi regazo como si lo hubiera hecho toda la vida, sosteniendo una cera verde entre sus deditos como si fuese una espada.
Lleva toda la noche llamándome Rivvy y, lo juro por Dios, cada vez que lo dice, sus palabras me golpean como puños contra el pecho y me hacen quedarme sin aire.
Aunque solo lleve una hora aquí, me parece que ya me tiene comiendo de su mano.
¿Cómo es que Zane no está totalmente obsesionado con su hija?
No tiene ningún maldito sentido.
Y luego está su madre…
Nora vuelve a atraer mi atención cuando me enseña un dibujo de líneas torcidas. Podría ser un unicornio, o un dinosaurio. Posiblemente, ambos. O quizás solo sean un puñado de rayones. Me sonríe como si acabase de pintar la Mona Lisa.
¿Cómo no voy a devolverle la sonrisa?
—¿Lo colgamos de la nevera, bichito? —pregunto—. A tu mamá le va a encantar.
Ella sale corriendo hacia la cocina y se planta delante de la nevera.
Yo cojo un par de imanes y los coloco para sujetar el dibujo.
En cuanto eso está hecho, ella lo mira y sonríe antes de salir corriendo hacia el salón y subirse al sofá.
Haciendo un ligero ruidito, le da unas palmadas al cojín a su lado.
¿Cómo es posible que esta cría sea tan mona, maldita sea?
No, en serio.
Es alucinante.
Cuando Nora señalala tele, cojo el mando a distancia, la enciendo y paso por varios canales hasta dar con unos dibujos animados que parecen adecuados para su edad. Nora coge el chupete de la mesita y abraza a Gaffy.
Mis pensamientos se van hacia Callie mientras le echo un vistazo furtivo al móvil. Más le vale a Beau estar hablando de pedidos de pastelería y no intentando ligar con ella.
Suelto aire y me paso la mano por el pelo. La idea de que Callie esté teniendo una cita con otro hombre me reconcome por dentro.
Bajo la mirada hacia Nora.
—¿Te parece que debemos ver qué hace tu mamá? ¿Que nos aseguremos de que todo va bien?
Si no…
Ella se quita el chupete de la boca.
—¡Mamá!
Yo asiento.
—Exactamente lo que yo estaba pensando, bichito.
Escribo un mensaje en el móvil que tengo en la mano.
Yo: Solo quería que supieras que Nora me ha maniatado y está corriendo a lo loco por toda la casa.
Es broma. Estamos bien. Ha pintado una obra maestra para ti y la hemos colgado de la nevera.
Ahora está viendo la tele. Luego leeremos unos cuantos cuentos y será el momento de apagar las luces para esta señorita.
Pulso «Enviar» y espero una respuesta. Cuando esta no aparece de inmediato, me impaciento y pulso su nombre hasta que aparece un mapa en la siguiente pantalla.
¿Resulta que activé su «compartir ubicación» cuando fue al baño antes de salir por la puerta con otro hombre?
Por supuesto, maldita sea.
Parece estar en uno de los restaurantes de él. Solo está a unos tres kilómetros de aquí. Nora y yo podríamos plantarnos allí en menos de diez minutos si tuviésemos que hacerlo.
Yo: Si no sé nada de ti en dos minutos, voy a ir a buscarte. Para que lo sepas. Sé dónde estás.
Su respuesta tarda menos de diez segundos en llegar.
Callie: Vale, voy a cargarme tu farol. ¿Dónde estoy?
Yo respondo rápidamente.
Yo: Sweet Surrender.
Hay una pausa más larga esta vez antes de que responda.
Callie: ¿Has encendido mi ubicación?
Yo: Considéralo una medida de seguridad.
Callie: Es un poco como de acosador.
Yo: Acordemos que no estamos de acuerdo en eso.
Callie: ¿Va todo bien?
Hago una foto de Nora a mi lado, viendo la tele encantada, totalmente enfrascada en el programa.
Yo: Ella está perfectamente. Solo quería ver qué tal le iba a su mamá.
Callie: Estoy bien. No me quedaré mucho más rato.
Yo: Estupendo.
Callie: Gracias otra vez.
Yo: Que disfrutes del resto de la velada.
En cuanto pulso enviar, añado:
Yo: Pero no demasiado.
Callie: Lo intentaré.
Me quedo mirando su último mensaje con el dedo flotando sobre la pantalla.
¿Tendrá que intentarlo mucho?
¿Estarán Beau y ella conectando?
¿Puede haber empezado como un asunto de negocios pero se ha convertido en algo más?
Nora bosteza y se apoya en mí, con su cabeza instalándose en mi brazo. Estiro la mano para coger la manta y cubrir su cuerpecito con ella para que esté cómoda.
Y me permito a mí mismo imaginarme cómo sería si esta fuese una situación más permanente.
Si ella fuese mía.
Si ambas lo fueran.