A un giro del caos Capítulo 15 – Adrien
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Capítulo 15 – Adrien

Llega el viernes y por tanto mi examen de Psicología.

Estoy nervioso porque la última vez que hice uno fue hace un par de años.

Me preparo para salir de casa y mientras tanto pienso en que en cuanto lo haga seré libre durante la mañana y que por la tarde iré al centro comercial junto a mis amigos.

Reviso una vez más antes de salir que llevo todo lo necesario.

Mientras bajo por el ascensor busco la ubicación y me dirijo hacia allí.

Los nervios continúan así que me pongo a pensar en todo lo que he estado estudiando durante semanas.

Supongo que también puede influir que hay algo diferente esta vez, al estudiar la carrera a distancia no conozco a nadie y cuando llegue allí van a ser todo caras desconocidas, algo que no me pasa desde que estoy en la escuela de ballet.

No voy a saber quiénes son los demás, pero tampoco nadie sabrá quién soy yo.

El edificio donde se va a hacer el examen pertenece a la Universidad de París. Ahora que tengo que entrar impone más de lo que recordaba las pocas veces que lo había visto en fotos o pasando por aquí cerca.

Busco el aula que tengo asignada y ya hay varios estudiantes sentados, están charlando entre ellos. Busco un sitio libre donde sentarme en la parte media de la clase, ni demasiado atrás ni demasiado adelante. Saco mi bolígrafo, mi botella de agua y guardo todo lo demás para dejar la mesa despejada.

Un chico y una chica que están sentados cerca de mí se giran para comenzar una conversación.

Intercambiamos nuestros nombres y de dónde somos.

También nos damos nuestros nombres de Instagram para seguirnos y poder tener una forma de contacto.

Yo les doy mi cuenta privada en la que solo me siguen personas que realmente conozco y donde publico cosas sobre ballet, pero no es lo principal.

Darles mi cuenta profesional me parece demasiado.

Un rato después de estar hablando sobre nuestras sensaciones acerca de la carrera y sus asignaturas llegan tres profesores.

Nos explican las normas y empiezan a repartir los folios con el examen.

Cuando la hoja llega a mi mesa la observo, solo me queda respirar hondo e intentar hacerlo lo mejor posible para que haber faltado al ensayo que tenía hoy, que tendré que recuperar con Madeleine más adelante, merezca la pena.

Una vez que he terminado se lo entrego a uno de los profesores que están vigilando que nadie incumpla las normas. Me he sentido seguro marcando las opciones así que espero poder sacar una buena nota.

Decido volver a casa dando un paseo sin tener ninguna prisa para poder despejarme.

Ya en casa me pongo el pijama para estar a gusto y me siento en el sofá con un café para continuar viendo una serie.

Es entonces cuando me doy cuenta de que sigo teniendo el móvil en silencio y en modo avión desde que lo he puesto así antes de entrar al aula del examen.

En cuanto recupera la conexión, comienzan a llegar todas las notificaciones.

Entre ellas tengo la solicitud de seguimiento de Chloé y Luc, con los que he hablado antes de empezar el examen.

También tengo un mensaje nuevo de Madeleine:

MADELEINE: Podías haberme avisado de que no ibas a venir a un ensayo en el que solo íbamos a estar tú y yo. Me has hecho perder el tiempo.

Mierda, pensaba que lo había hecho, con todo el agobio del examen y repasar se me debió de olvidar. Cuando parecía que las cosas volvían a ir bien entre nosotros he vuelto a meter la pata hasta el fondo.

ADRIEN: Lo siento, se me pasó completamente.

MADELEINE: ¿Tienes alguna excusa?

¿Quiere saber por qué he faltado? Bueno, solo lo saben los chicos, pero no me importa que ella lo haga también.

ADRIEN: Tenía un examen. Este año he empezado a estudiar Psicología.

Pasa un rato de silencio hasta que vuelve a contestar.

MADELEINE: Entonces igual te perdono… ¿qué tal te ha ido?

Me esperaba cualquier respuesta menos esa. No sé, tal vez he echado en falta que me recriminase algo o que se enfadase conmigo por no haberla avisado.

ADRIEN: Creo que me ha salido bastante bien.

MADELEINE: Me alegro. Mañana me cuentas más porque el plan de quedar sigue en pie, ¿no?

ADRIEN: Por supuesto, mañana nos vemos.

No quería que se tomase ese último mensaje como una despedida, pero así ha resultado ser. Vuelvo a darle play a la serie y veo tres episodios del tirón hasta que llega el momento de comer.

Cuando se acerca la hora a la que he quedado con los chicos comienzo a vestirme. El centro comercial al que vamos está en pleno centro de la ciudad, por lo que a mí me queda cerca y no me hace falta salir con demasiada antelación de casa.

—¡Hola! —saludo a Simon, que ha sido el primero en llegar.

Nos ponemos al día hasta que llegan los demás y entramos dentro.

En todas las tiendas empiezan a verse cosas navideñas.

A mí me gusta mucho todo el tema de la decoración; poner el árbol, las calles iluminadas, todos los colores…

También los dulces que se comen en esa época del año.

Lo que no me gusta es el afán de hacer comidas y cenas con tantas personas, no me siento a gusto y muchas veces son con personas que no conozco demasiado, pero es donde me lleva mi madre en esas fechas desde que soy pequeño.

—¿Cómo te ha ido el examen? —pregunta Gèrard haciendo que mis pensamientos se desvanezcan y mi mente vuelva a la realidad.

—Creo que me ha salido bien.

Se alegran al oír eso y recordamos los momentos en los que teníamos los exámenes del instituto en la escuela.

Los que nos quedábamos en el internado hacíamos todo allí.

Antes no nos parecía nada gracioso, pero ahora lo recordamos entre risas.

Todos esos momentos de hacer puestas en común, estudiar juntos en salas o copiar alguna que otra vez, nunca se nos va a olvidar.

Entramos a una tienda de ropa y Étienne se prueba varios pantalones vaqueros de estilos diferentes. Dice que quiere cambiar su forma de vestir. Al final se decanta por unos baggy.

En otra tienda he visto una sudadera que me ha gustado y me la he comprado como un autorregalo por haber hecho mi primer examen de universidad.

Después de un par de horas más entrando y saliendo de diferentes tiendas estamos de acuerdo en ir a cenar. Vamos a un restaurante japonés para probar algo diferente.

—Hay una fiesta el finde que viene —nos informa Simon como es habitual.

Ninguno tenemos nada que hacer así que nos apuntamos al plan sin dudarlo ni un segundo.

—Por cierto, ¿qué tal van los ensayos con Madeleine? —cambia de tema Gèrard.

—Mucho mejor que al principio. Está siendo más agradable de lo que pensaba trabajar con ella.

—Sabía que no ibais a estar siempre así, Maddie es una chica super simpática.

—Pues será contigo y con sus amigas —respondo dando a entender que a veces conmigo no lo es.

Aunque es cierto que los últimos ensayos han sido diferentes.

Ambos nos hemos tomado en serio lo de intentar interpretar una conexión y parece que eso está haciendo que no haya tanta rivalidad entre nosotros.

—¿Os habéis dado una oportunidad siquiera a tener un momento para poneros al día en todos estos años que han pasado?

Con esa pregunta empiezo a contarles todo desde el principio, porque es verdad que no he estado contándoles nada de lo que ha ido pasando.

Les relato desde que un día comimos juntos hasta el otro día que durmió en mi casa.

Se quedan muy sorprendidos de que no les hubiera contado esto antes y me dicen que no se lo esperaban.

Sigo contándoles cómo están cambiando las cosas poco a poco aunque en ningún momento les cuento la parte en la que queremos descubrir algo más sobre el incendio a raíz de los mensajes que me han ido llegando.

—Como te vuelvas a callar algo así te mato, ¿me oyes? —me amenaza Gèrard.

—Vale, vale, tranquilo —contesto levantando las manos en signo de derrota.

Cuando ha dicho eso estaba mirando a Étienne, quien ha abierto los ojos como platos y no creo que haya sido por la amenaza. No hago ningún comentario al respecto, tan solo miro hacia otro lado. Si supiera de qué se trata le ayudaría a sacar el tema, pero es que no tengo ni idea.

Una hora después terminamos de ponernos al día, es sencillo porque como nos vemos todos los días de lunes a viernes y algunos fines de semana que quedamos, no se nos acumulan las novedades.

En la puerta del centro comercial nos despedimos y Gèrard y Étienne se van para un lado, Simon para otro y yo más de lo mismo.

Mientras camino hacia la estación del metro me da para pensar en lo bien que me ha venido pasar esta tarde con ellos.

Necesitaba algo que me hiciera soltar todas las tensiones que se me habían acumulado por los ensayos de la escuela y el examen de Psicología.

Valoro mucho la amistad que tengo con ellos, no me canso de verlos todos los días y, además, a pesar de eso, en los momentos en los que no estamos juntos también me acuerdo de ellos y siempre hay algún mensaje para comentar lo que sea por el grupo de WhatsApp que tenemos los cuatro.

Hay quien dice que los amigos son aquella familia que se elige, yo creo que a esa frase hay que añadirle que los amigos son esas personas que también te eligen y nunca llegas a ser consciente de la suerte que tienes por ello.