Capítulo 89
Sarah
Llevamos varios días encerrados en nuestra habitación.
Silas me ha contado que en Rusia le dieron una paliza y que por eso ha vuelto a la fortaleza a descansar y que no es necesario que vaya a entrenar con los otros reclutas durante algunos días.
Eso explica el porqué de los moratones que adornan su cuerpo, que son mayores a los que suele tener del entrenamiento, pero no su nerviosismo.
He fingido sin que fuera demasiado evidente que no quería que me contara nada de lo ocurrido en Rusia.
Solo me ha dicho que no pudo llamarme porque los que le dieron la paliza le quitaron el teléfono, y estaba separado de Knox.
La realidad es que lo he pasado mal sin esas llamadas telefónicas de su parte, era lo que alegraba mi día, pero entiendo que no es algo que recayera del todo en su mano.
Aunque la mentira de Knox me escuece, entiendo que debe protegerlo de algún modo. Y mejor así, al final del día Evander está escuchando, y si se entera de que no está en Rusia, tendremos todavía más problemas.
Mi móvil empieza a sonar y me meto rápidamente en el baño, el nombre de Madison ilumina mi pantalla. Contesto antes del segundo tono por la urgencia de hablar con mi amiga, por intentar que Silas no se despierte.
—¿Todo bien? —No puedo evitar sonar preocupada, hace días que no sé de ella.
—Hola a ti también. ¿Por qué no iba a estar bien?
—Porque llevo sin saber de ti varios días. Me prometí darte tu espacio y no llamarte, pero empezaba a estar algo nerviosa. Sobre todo después de hablar con Jake.
—¿Por qué has hablado con Jake? —No entiendo del todo su tono. ¿Está enfadada?
—Me lleva llamando desde que saliste de tu casa, y se presentó en mi oficina hace unos días.
Quería saber dónde coño estabas y por qué no contestabas al teléfono.
Decía que la casa estaba sucia y la nevera vacía.
Me pidió que dejaras de hacer el imbécil y fueras al súper; estaba pidiendo comida a domicilio y pagando con el dinero que tienes en casa.
Lo mandé a la mierda, pero me puso nerviosa cuando me dijo que no podía contactar contigo de ningún modo.
Me ahorro decirle que toda esa información me la pidió porque sabe que la vigilo para Evander. No sé qué mierda tienen entre manos ni por qué se conocen, pero uno de los hombres de Evander le paró los pies antes de que las cosas pudieran ir a más.
—Mi teléfono ha estado siempre operativo —suena confusa—, solo estaba intentando desconectar un poco de todo, por eso no te llamé antes.
—Pues está como loco, Madison. —No quiero asustarla, pero es mejor que lo sepa, creo—.
Se le fue la olla cuando le dije que te habías subido a un avión —porque Evander me obligó a hacerlo—.
Pero le he dicho que yo no sabía a dónde.
Ha estado preguntando a todo el mundo en el pueblo.
Dice que alguien te ha secuestrado porque esto no es propio de ti.
—Supongo que tendré que plantearme hablar con él.
—Ni se te ocurra. Ya has dado el paso más difícil. Ahora, mantenlo. Contacto cero, amiga.
No tengo del todo claro lo que significa, pero lo dicen mucho en las pelis que veo.
Seguimos un rato al teléfono mientras me cuenta cosas sobre su viaje y lo bonito que es el sitio donde está.
Me encanta vivir esta aventura a través de Madison sabiendo que está completamente segura con Knox tras ella.
Comienzo a inventar una historia sobre Jaz, una amiga de la cuál le he hablado en varias ocasiones para referirme a mi hermana, Liz, por si alguien estuviera escuchando en alguna conversación del bar.
De la nada, la voz de Silas me hace dar un respingo y me insta a volver a la cama.
Colgamos con la promesa de volver a hablar pronto.
—¿Con quién hablabas? —pregunta Silas extrañado cuando entro en la habitación.
—Con mi amiga Jaz, sobre uno de los libros que estamos leyendo. La conocí jugando online, ¿recuerdas?
Estoy segura de que no le he hablado de ella, pero también de que me dirá que sí para que no piense que no me estaba escuchando.
—Ah, sí, sí, me suena. —Hombres…—. Pero no tenías por qué irte al baño.
—No quería despertarte.
Y eso es cierto.
Comenzamos a hablar, pero no puedo sacar a Madison de mi cabeza.
—¿Cómo crees que le irá a Knox con su chica? —Soy cuidadosa al intentar no decir dónde se encuentran ni nada, porque se supone que debía estar en Rusia con Silas.
—Espero que bien, la verdad. Ambos se lo merecen. Él ser feliz al lado de la mujer que quiere. Ella escapar de las garras del hijo de puta de su hermano.
Las palabras de Silas me dejan tal shock que me cuesta articular palabra.
—¿Qué has dicho?
—Madison, su novio es su hermano, pero hasta donde conseguí averiguar ella no tiene ni idea de esto. Y hasta donde sé, Knox tampoco.
—Llámalo ahora mismo.
—Sarah, no…
—Llámalo. Ambos se merecen saberlo, Silas. Habla con tu hermano. Si él tuviera esa información, te gustaría que te la diera por mucho que doliera.
Las tripas se me retuercen, no quiero pensar en nuestra situación. Yo lo hago para salvarlo a él.
Knox lo hace para salvarla de él, de ese tremendo hijo de puta.
Silas duda, pero finalmente hace la llamada.