A tu lado en la oscuridad (Bilogía Oscuridad 2) Capítulo 87
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Capítulo 87

Sarah

Evander me ha hecho llamar y me encuentro en la fortaleza caminando hacia su despacho. Ya sé qué se espera de mí, así que me mentalizo de lo que va a ocurrir, o al menos lo intento todo lo posible.

Hace tiempo que han entendido que no haré nada que pueda poner en peligro a Silas, por lo que me dejan vagar con libertad por la casa de Evander, aunque no en el búnker; allí siempre me acompaña Zeke.

Todavía no termino de entender por qué en él deposita una confianza que no tiene en Darío, aunque supongo que este último le ha dado motivos para ello.

Ralentizo mi paso todo lo que puedo en mi camino hacia el despacho. No consigo mucho con ello, ya que el resultado una vez cruce esas puertas será el mismo antes o después.

Las puertas terminan por aparecer ante mí, lo que no me espero es que estas no estén del todo cerradas y se cuele la conversación que Evander mantiene por teléfono.

No sé quién está al otro lado, pero lo que sí tengo claro es que es una conversación que a ninguno de los dos le hace especial ilusión, ya que el tono que está utilizando Evander haría que cualquier hombre se cagara en los pantalones.

Miro alrededor en busca de cualquier trabajador o soldado, pero no veo a nadie, así que decido acercarme lo máximo posible sin que Evander me vea y poner la oreja.

—¿Cómo que el pakhan está raro? ¿Qué cojones me estás contando? —suelta con rabia.

No escucho la respuesta que le da la otra persona, pero las palabras que suenan de este lado las escucho alto y claro.

—Eres su puto Brigadier . Averígualo. No me vale la mierda a medias.

Te dije que mi hijo era muy listo y que iba a intentar jugárnosla.

—La mención de Silas hace que un grito ahogado se escape de mi boca y acto seguido me pongo ambas manos sobre ella—.

Más te vale que no hayan hecho alguna especie de trato, porque ya te advertí que habían conseguido los documentos de Callum.

Silencio. Mi corazón parece que se me va a salir del pecho.

—Te dije que los mataras en cuanto pusieran un pie en la puta Rusia.

En tu terreno el pakhan hará menos preguntas que en el mío.

Simplemente dile que se metió con una banda rival o algo, no lo sé.

No me importa. Yo he mantenido mi parte del trato, mantén tú el tuyo —le grita al teléfono mientras lo tira al otro lado de la habitación.

No sé qué mierdas se traen entre manos, pero no puede ser nada bueno. De eso estoy segura.

Me encantaría poder darle a Silas está información, pero no sé cómo puedo hacerlo sin que sepa la situación en la que me encuentro.