Capítulo 84
Sarah
Hace un par de días Evander me llamó y tuve que subir a la fortaleza.
Una de las muchas veces que me ausenté y le dije a Mads que tenía que hacer un viaje de trabajo.
Odio mentirle, me duele el alma al no ser sincera con una de las pocas personas que me quieren en su vida.
Pero prefiero eso a ponerla en peligro, es algo que si depende de mí, no ocurrirá jamás.
Evander me ha hecho llamar con más de un propósito, y es que dentro de unos días tiene una reunión con varios socios importantes y tengo que organizar mi primera fiesta para ellos.
Me mata por dentro tener que organizar lo que ellos llaman fiesta, pero yo creo que no lo es, en el hotel. Pero ¿tengo otra opción? No.
No mientras Evander tenga acceso a Silas. Seguiré haciendo todo lo que me pida sin rechistar, pero no lo dejaré.
Entre las muchas tareas sin sentido que Evander me ha ordenado hacer para la fiesta de sus socios se encuentra la de encontrar un licor en concreto, y en el hotel es imposible.
Hablo con Reina y me dirijo a una de las licorerías del pueblo, cruzando los dedos para que tengan el vodka que Evander quiere que sea servido a sus invitados.
Voy tan nerviosa por la calle y con paso tan apresurado por el miedo que me atenaza el pecho que no soy consciente de la persona con la que me choco hasta que me sujeta por los brazos y ríe.
La risa de Madison resuena en mis oídos, pero yo solo puedo pensar en dónde se encuentra Knox para intentar que no me reconozca. Mierda.
—¿A dónde vas tan deprisa, señorita? —me dice Mads con humor.
—El imbécil de mi jefe tiene una reunión con unos clientes importantes y quiere que se sirva una bebida específica. Ya no sé dónde más buscar para encontrar el dichoso alcohol —explico mientras pongo los ojos en blanco—. ¿Dónde vas tú?
—Por un café a nuestro sitio de siempre. ¿Tienes tiempo por venir?
—Ahora mismo no, voy apurada —le digo pensando en Knox y buscándolo de forma disimulada con la mirada—, pero podemos vernos esta tarde o mañana, si te apetece.
—¡Claro!
Nos despedimos y me prometo pasar más tiempo con Madison. Después de lo de Jake tiene que estar pasando un momento complicado, aunque separarse de ese pedazo de mierda es lo mejor que le ha podido pasar en la vida.
Apuro el paso a la licorería e intento cubrirme la cara como sea. Estoy segura de que si Mads anda por aquí, Knox no estará lejos, y sea del modo que sea, no puedo dejar que me vea.
Por el bien de todo el mundo, lo mejor que puede pasar es que Knox crea que sigo metida en esa puta habitación.