A tu lado en la oscuridad (Bilogía Oscuridad 2) Capítulo 82
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Capítulo 82

Sarah

Nada más abrir los ojos por la mañana, lo primero que hago es mandarle un mensaje de texto a Mads para vernos en cuanto pueda, diciéndole que la echo de menos, pero la realidad es que he soñado toda la noche con las amenazas de Evander y necesito saber que está bien.

Las palabras de ese hijo de puta me han perturbado la mente y he pasado toda la noche con el sentimiento de que mi única amiga estaba muerta en cualquier cuneta o siendo forzada a hacer algo que no quiera.

Ese sentimiento se queda conmigo hasta que Mads me responde diciéndome que nos vemos en la cafetería de siempre y que además tiene cosas que contarme.

Al fin consigo que el aire se me antoje un poco menos pesado y me permito relajarme, aunque no del todo, nunca del todo mientras Evander y Callum sigan vivos. Estoy segura de que algún día morirán bajo mis manos, las de Silas o las de Knox, incluso, no tengo duda de ello.

Cuando llego a la cafetería, pido mi café, pero no el de Madison; estoy segura de que va a llegar tarde, como siempre, y lo tomaría frío.

Me siento en nuestra mesa habitual y desde el móvil accedo a mi aplicación de Kindle.

Fue algo que descubrí hace poco y me he dado cuenta de que me encanta, sobre todo si hay hombres grandes y enmascarados por medio.

No diré que no a que vayan en moto, claro.

Siempre termino visualizando a Silas y eso hace que me adentre más en la historia.

Aunque ahora estoy leyendo ⟪Seven and I⟫, un romance precioso ambientado en el cuento de blancanieves.

El sentimiento de hogar al que me transporta el libro me da mucha envidia, pero leo cada palabra con una sonrisa en la boca.

Estoy tan metida en la historia que no soy consciente de que Madison llega hasta que me toca el hombro.

—¿Otra vez metida de lleno en un libro?

—Sí, pero este es tan bonito… —me río—. ¿Cómo estás?

En cuanto las palabras salen por mi boca soy consciente de que algo ha pasado, porque la cara de Madison cambia por completo. Es entonces cuando me percato de las ojeras pronunciadas que tiene bajo los ojos.

—¿Que ha ocurrido, Mads? —susurro alarmada.

—No sé cómo explicar esto —empieza a contarme y no habla todo lo rápido que a mí me gustaría—. La noche pasada me encontré a Jake acostándose con otra en nuestra cama.

Joder. Me quedo completamente de piedra ante el comentario.

Eso fue un día antes de que Evander me dijera que la haría sufrir, por lo que no tengo del todo claro que haya sido una orden de él a Jake, o si el cabrón además de todo lo que le hace, decidió subir la apuesta y hacerle un poco más de daño.

A ese también me encantaría verlo muerto junto a Evander y Callum.

Coño, qué larga es la lista de niños malos de Papá Noel. Ninguno de ellos se merece caminar por el mismo lugar por donde lo hace una mujer.

—¿Cómo estás tú?

—Mal. Me he ido de casa, no tengo dónde quedarme y siento que lo único que se ha mantenido a mi lado desde que tengo uso de razón me ha abandonado.

—Has hecho lo que debías hacer.

Me debato entre decirle que venga a mi hotel o no. Me aterra meter a Mads en la boca del lobo, que Evander pueda hacerle más daño si está en su hotel, así que por el contrario, le digo:

—Hace unas semanas me alojé en un hotel, estaba bastante bien. Te anoto la dirección. Estoy segura de que allí te sentirás más a gusto.

Me quedo callada antes de abrirme e intentar sacar las palabras.

Igual que Madison, yo nunca tuve nada bueno en la vida hasta que Silas me encontró y se aseguró de darme todo lo que necesitaba para que fuera descubriendo por mí misma las cosas que me gustan y las que no.

Me enseñó a sentirme segura, y que no es necesario tener a una persona a tu lado durante toda la vida para que se vuelva imprescindible.

Todas las cosas que he vivido me han llevado a aprender a no confiar en los demás.

Pero Silas, Mads, Knox —aunque este último en menor medida, al menos todavía— me han dado la lección justo de lo contrario.

Precisamente por eso les oculto lo que siento y necesito estar bien ante ellos, ponerme una máscara y no dejar salir mis sentimientos.

Porque si salieran heridos por mi culpa, nunca me lo perdonaría.

Y justo porque evito confiar en la gente y pensar que tiene buenas intenciones, me cuesta abrirme y expresar lo que siento. Pero la cara de Mads me dice que es justo lo que necesita, así que respiro hondo y lo hago solamente por ella.

—Lo único que has tenido a tu lado toda la vida no te estaba tratando como te mereces.

Te mereces a alguien que bese el suelo por donde pisas, que anteponga tu felicidad a cualquier otra cosa, que no te reprima, que te deje ser, y Jake hacía justamente lo contrario.

Te atrapaba, te retenía, no te quería como debía.

Que lleve a tu lado desde que tienes memoria no tiene por qué ser algo bueno.

Aparecerán otras personas que te quieran bien, dales la oportunidad de entrar en tu vida.

No te sientas abandonada porque no lo estás ni lo estarás mientras me permitas seguir siendo tu amiga, Mads. No estás sola.

Madison se levanta y nos fundimos en un abrazo que me sabe a poco y hace que mis ojos se humedezcan. Me gustaría tanto poder contarle mi historia… Pero no lo haré, no la pondré en peligro.

Sé que ahora mismo lo ve todo negro y que mis palabras no le han calado, pero creo que poco a poco lo harán. Solo le he dicho lo que me encantaría escuchar a mí ahora mismo. Que alguien me diga que estoy haciendo las cosas bien, que estoy haciendo lo correcto al salvarlo.

Necesito que alguien me diga que siga luchando, porque cada vez lo hago con menos ganas.