Capítulo 73
Silas
El puto frío que hace en la puta Rusia no es ni puto medio normal. No entiendo cómo hay gente que vive aquí sin problema. Está claro que los rusos están hechos de otra pasta.
Estoy solo en Rusia y no sé cómo coño voy a hacerlo pero, pase lo que pase, tengo que hacerle creer a mi padre que tanto Knox como yo estamos aquí juntos.
Knox ha volado a Canadá para poner a punto varias cosas en una cabaña de su familia y, si mi padre nos da margen de tiempo, volverá a Montana para ver a Madison antes de que tengamos que regresar a la fortaleza.
No me puedo imaginar lo complicado que tiene que ser saber lo que está sufriendo la mujer que quieres y no poder hacer mucho al respecto.
Me siento egoísta, porque si Knox puede ir a ver a Madison significa que yo pasaré mucho tiempo sin ver a Sarah, y no es algo que quiera que pase.
Se supone que debería de ir a la dirección que me ha indicado mi padre, pero no me da buena espina.
Siento que sus contactos no son de fiar, pero no tengo ni idea de dónde se reúnen los hombres de la Bratva o el nombre del Brigadier para el que se supone que trabajamos.
Esta es una información que yo no debería tener, pero mi padre habla demasiado alto.
No me lo pienso demasiado y después de establecerme en un hotel, lo primero que hago es configurar el chip que tengo implantado para que falsee mi posición.
No puedo quitármelo todavía, ya que eso alertaría a mi padre, pero vamos a darle algún que otro dolor de cabeza.
No hay ninguna razón específica para hacerlo, simplemente algo no termina de encajar y el modo en que mi padre lo está gestionando, tampoco, así que prefiero investigar por mi cuenta.
Salgo del hotel y me meto en el primer bar que encuentro, me pido un vodka y me enciendo un cigarro tras otro, esperando llamar la atención de cualquiera de los hombres que me rodean y que alguno dé la voz de alarma.
Le daré un par de días de margen y, si ellos no vienen a mí, un extranjero sentado día y noche en sus bares, empezaré a hacer preguntas e incomodar a alguno que otro.
Mientras tanto, sigo intentando acceder a los archivos policiales, pero la seguridad de las agencias gubernamentales de Rusia tienen mucho que enseñarle a las de EEUU; este sitio es jodidamente complicado de penetrar y necesito el nombre de alguno de los Brigadiers , pero a poder ser, el que no trata directamente con mi padre.
Presiento que no solo el frío de Rusia va a ser un grano en el culo.