A tu lado en la oscuridad (Bilogía Oscuridad 2) Capítulo 60
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Capítulo 60

Silas

Abro los ojos y me encuentro con una melena rubia recostada sobre mi pecho, y con sus piernas enredadas entre las mías. Descubro que este es mi jodido paraíso personal.

He pasado una de las mejores noches de mi vida, y no tengo duda de ello.

Todavía no me puedo creer lo que ha ocurrido con Sarah, y si no estuviera dormida desnuda sobre mí, estoy seguro de que pensaría que fue un sueño, otro de los muchos que he tenido a lo largo de los meses en los que Sarah lleva conmigo.

Llevo la vista al reloj y me doy cuenta de que ya debería de estar en la ducha si no quiero llegar tarde, pero desenredar el cuerpo de Sarah del mío me está costando mucho más de lo que debería.

Muy a mi pesar, comienzo a mover sus piernas para ir apartándola poco a poco sin que se despierte, pero mis esfuerzos son en vano cuando veo que unos ojos verdes me observan fijamente.

—Buenos días —dice con una sonrisa que le llena la cara y hace que mi corazón se recomponga un poquito.

—Buenos días, gatita.

Me acerco, dejando un pequeño beso sobre sus labios. Ahora que los he probado, no podré saciarme nunca, y tengo claro que los besaré a cada mínima oportunidad que tenga.

—Mmmm, me gustaría que te quedaras en la cama conmigo. Solo por un día.

—A mí también —contesto con pesar—, pero si no voy, vendrán por mí, y si hay algo que quiera más que estar contigo es que estés a salvo.

El suspiro de Sarah me rompe un poco por dentro.

Me levanto y me encamino a darme una ducha fugaz antes de ir a desayunar con el resto de mis hermanos.

Cuando salgo de la ducha, Sarah vuelve a estar dormida.

Me visto y aprovecho a darle un beso antes de salir hacia el comedor.

En el camino, me encuentro con Knox, que me hace señas para que me detenga.

Estamos en un momento complicado, sigo teniendo un poco de desconfianza hacia él, porque sé que le contó alguna que otra cosa a mi padre.

Entiendo que tuvo que verse en un compromiso, por lo que intento no enfrentarme a la situación de tener que pensar en ello.

Pese a todo, sigue siendo la persona que más cerca está de mí aquí dentro, y en la que más confío.

El único que sabe de la existencia de Sarah, y que después de todo este tiempo no haya contado nada me da un poco más de seguridad en él.

Ambos nos rezagamos hasta que estamos lo suficiente alejados del resto de nuestros hermanos que caminan al comedor.

—Ha llegado a mis oídos que en breve habrá una misión —me cuenta mientras me pone el brazo en el hombro—. Consigue provisiones para Sarah por si te toca. Me quedaré pendiente de ella si tienes que irte. No te preocupes, hermano.

Mierda, espero poder librarme. Hace meses que estoy de forma permanente en la fortaleza, así que he asumido que más pronto que tarde me tocará, solo espero que no sea justo ahora. Necesito un poco más de tiempo con Sarah antes de dejarla, por poco que sea.

Entramos juntos en el comedor, donde todos nos esperan ya sentados. Somos los últimos y la mirada de padre se queda fija sobre nosotros. Eso no puede depararnos nada bueno.

—Sentaos, hijos. Los que llegáis tarde también —dice mientras nos mira fijamente a Knox y a mí.

Mierda—. Tenía pensado esperar un poco más, pero creo que es el momento adecuado para contaros que tenemos información y dos de vosotros saldréis a una misión.

Partiréis esta misma tarde. —Mi padre vuelve a fijar la vista en nosotros—.

Knox, Silas. Después del desayuno os quiero en mi despacho para contaros todos los pormenores de la misión.

Mierda.

¿Puede salir algo peor? Miro a Knox y sé que no necesito abrir la boca para que sepa lo que estoy pensando. Nunca habíamos salido de misión juntos porque somos sus mejores soldados, por lo que siempre nos ponen por separado para asegurar la seguridad en la fortaleza, o por si sale otra misión.

¿Qué mierda hacemos ahora con Sarah?

Mi móvil vibra en mi bolsillo y, cuando lo saco bajo la mesa, me doy cuenta que sí, que algo puede ir todavía peor.

Han saltado los sensores de mi habitación.

Si me levanto ahora, mi padre será consciente de que sé que ha mandado a alguien allí.

No sé cómo voy a hacerlo, pero tengo que conseguir mantenerme aquí quieto, haciendo como si no pasara nada mientras que por mi cabeza solo rondan imágenes de Sarah siendo capturada por los hombres de mi padre.

Rezo absolutamente todo lo que sé para que a Sarah le dé tiempo a meterse bajo la cama y esconder todo rastro de ella, para que nadie sospeche de que vive alguien más conmigo.

El tiempo pasa demasiado despacio. Casi no consigo mantener la ansiedad que me recorre las venas por ir corriendo a mi habitación y ver si Sarah está bien cuando veo cómo Zeke entra en el comedor y hace un gesto negativo a mi padre.

Espero que eso signifique que el registro en mi habitación no ha sido todo lo satisfactorio que le gustaría, que no ha encontrado nada con lo que poder castigarme.

Desde la llegada de Sarah me comporto como un hijo ejemplar.

Muchos creen que es por lo que pasó con Rose, y algo también tiene que ver.

Prefiero morir a ver a Sarah en su lugar, y eso es lo que ha conseguido que me doblegue ante mi padre sin dudar ni un solo segundo.

Lamería el suelo por donde él pisa si me lo pidiera, si supiera que con eso Sarah estará a salvo, fuera de su radar.

Suelto algo del aire que estaba conteniendo, pero los nervios siguen arraigados en mi estómago. Solo puedo pensar en cruzar la puerta de mi habitación para poder ver a Sarah. Necesito saber que todo va bien, que todo está bien.

Pero mi padre no lo permite, ya que nos manda directos a su despacho. Me está torturando, me está haciendo más daño del que me ha hecho nunca y ni siquiera está siendo consciente de ello.

Estamos todos reunidos en el despacho de mi padre, y con todos incluyo también a sus dos perros falderos. Mi padre no pierde el tiempo y, en cuanto se sienta en la silla de su despacho, comienza a hablar.

—Llevamos meses vigilando la casa de Callum.

Mierda.

No esperaba escuchar ese nombre nunca más, pero una rabia descomunal me atraviesa en el momento en el que mis oídos lo escuchan. Lo mataría de no estar muerto ya, lástima que alguien se llevara su puto cadáver porque me encantaría haber podido prender fuego al hijo de puta.

Mi padre ha seguido hablando, pero no he conseguido entender prácticamente nada de lo que ha dicho.

—Desde Rusia nos están metiendo prisa, por lo que necesitamos centrarnos en esto al máximo.

De momento, o que tengamos constancia, nadie se ha vuelto a llevar a ninguno de nuestros niños, pero Callum no trabajaba solo y necesitamos encontrar a esa otra persona.

Sabemos que alguien ha accedido a la casa evitando las cámaras al ir totalmente cubierto, así que necesito que os pongáis a investigar.

—A la orden, padre —decimos Knox y yo prácticamente al mismo tiempo.

Damos la reunión por terminada y me falta tiempo para salir con paso acelerado hacia mi habitación y comprobar que todo sigue en orden.