A tu lado en la oscuridad (Bilogía Oscuridad 2) Capítulo 32
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Capítulo 32

Sarah

He accedido a quedarme quieta y callada para que se fuera lo antes posible y poder buscar alguna ruta de escape.

Me lo digo a mí misma como si no lo hubiera intentado mil veces ya, pero ahora tengo la certeza de que Padre no volverá.

De que puedo hacer algo de ruido que, al menos de momento, no alertaré a nadie.

Así que en cuanto escucho cómo la puerta de entrada a la casa se cierra, me pongo en pie y busco como loca.

Aunque sé que la única salida es la que está tras el sofá, me voy corriendo y comienzo a empujar la trampilla con toda la fuerza de la que dispongo.

Si Silas no vuelve, me moriré de hambre aquí abajo, y por desgracia sé que no va a volver.

¿O lo hará? No, no puedo pensarlo. No puedo tener esperanza.

Soy un problema, nada más que un problema, y dejarme aquí abajo es la solución más lógica y sencilla.

Por lo que sigo empujando la trampilla con toda la fuerza que mi cuerpo puede sacar, pero no se mueve ni un solo milímetro.

La ansiedad y la desesperación comienzan a embargarme, pero sigo intentándolo.

No puedo rendirme. Después de todo y de todos estos años, no quiero morir aquí abajo, aunque lo haya dicho más veces de las que puedo contar.

Quiero salir.

Necesito salir.

Por favor.

El llanto se adueña de mi cuerpo, y es tan violento que casi no consigo mantenerme sentada, clavo mis uñas en la madera de la trampilla intentando que algo se mueva, pero no lo hace. Las uñas me sangran, pero lo sigo intentando, buscando que me dé aire.

Me quedo sin aire aquí abajo.

Me voy a morir.

Y darme cuenta de ello me hace sollozar con más fuerza y que me entre menos oxígeno a los pulmones.

No tengo comida.

No tengo agua.

No tengo oxígeno.

Si algún día alguien me encuentra, no seré más que un montón de huesos esparcidos por una escalera.