Capítulo 18
Silas
Abandonamos el edificio de mi padre y me encamino por el patio trasero hacia donde se encuentran los barracones sin mirar atrás. Nunca he querido salir con tanta rapidez de un sitio, incluso preferiría volver al búnker a tener que ver algo así.
Escucho a Knox caminando tras de mí, pero llegados a este punto ya no sé si es por mí o por mi padre, y sigue escociendo mucho.
Por lo que prefiero largarme rápido de aquí e ir a cumplir mi misión.
Volveré al orfanato y terminaré con esto de una puta vez para poder seguir con mi vida. A poder ser, dejando a Knox atrás.
Pero parece que es demasiado pedir. Siento cómo la mano de Knox intenta sujetarme para frenar mi rápida caminata.
—Silas, espera.
—No tengo nada que esperar, Knox, las cosas están muy claras. No quiero escuchar ninguna de las palabras que salen por tu boca.
—Estás siendo muy injusto, Silas. Lo sabes.
—No sé si a estas alturas lo sabes o no, pero la vida no es justa, Knox. Has visto cómo vivo la mía, deberías saberlo.
Veo sus intenciones, y sé que no quiere que la conversación termine aquí, pero ahora mismo lo último que necesito es escuchar las palabras que salen por la boca de ese hijo de puta. Me ha vendido y los dos lo sabemos.
Estoy a varios metros de distancia cuando escucho cómo me grita:
—Lo siento, Silas. Algún día lo entenderás.
No giro la cabeza, sigo mi camino hasta mi habitación sin mirar atrás. No quiero que vea el dolor que me ha causado.