Capítulo 13
Silas
Cuando consigo abrir los ojos, soy consciente de que ya no estoy en el hotel, y por desgracia conozco estos techos mejor de lo que me gustaría. Comienzo a incorporarme en la cama cuando noto el malestar. La cabeza me palpita y tengo el cuerpo dolorido, mis movimientos son más lentos.
El cuerpo me pesa y me siento torpe, no consigo coordinar ninguno de mis movimientos, y aunque sé que estoy dentro del búnker, intento ir hacia la puerta de salida, pero no consigo enfocar del todo la vista.
Pese a todo me levanto, pero camino dando bandazos y termino en el suelo antes de conseguir llegar a mi destino, la puerta.
Los ojos vuelven a pesarme y se me cierran por mucho que intento resistirme. El golpe al caer al suelo me ha espabilado un poco, pero no lo suficiente para intentar salir de aquí. Estoy cayendo en la inconsciencia otra vez, cuando escucho:
—Buenas noches, bella durmiente, sabemos bien cuánto te gusta dormir.
¿Me han hecho algo para que me duerma?