A tu lado en la oscuridad (Bilogía Oscuridad 2) Capítulo 8
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Capítulo 8

Silas

Salgo quemando rueda y haciendo rugir el motor de mi pequeña, que sube en revoluciones tan rápido como late mi corazón.

Ella y yo somos uno, nos fusionamos sobre el asfalto y me hace sentir vivo recorrer estos caminos donde puedo encontrar la muerte en la curva siguiente.

Me queda un largo camino hasta el orfanato, pero nunca había sido tan feliz de vivir en medio de la nada.

Son unas cuantas horas de estar solo con mis pensamientos y es algo que ocurre muy rara vez, por lo que pienso disfrutarlo a más no poder.

Después de horas sobre mi Ninja y llegar a destino, tengo un buen dolor de espalda. Quien te diga que una moto deportiva es cómoda, miente, pero aun así yo no podría estar más feliz.

Alquilo una habitación de hotel cercano al orfanato para esperar que caiga la noche y poder acceder a la oficina de la superiora y así tener el tiempo necesario de buscar los archivos.

Decido ir a investigar los alrededores del orfanato y buscar modos de acceder al mismo para poder entrar del modo más sigiloso posible.

No es necesario que él me lo reconozca, pero mi padre las necesita por mucho que diga que ellas lo necesitan mucho más a él.

No vamos a negar que el dinero que mi padre les proporciona por los hombres que les dan problemas dentro del orfanato les viene genial para darles de comer a los demás y permitirse ellas algún que otro lujo, para qué nos vamos a mentir.

Encuentro un trozo de valla suelta, que supongo que es por donde los niños del orfanato se escapan cuando necesitan salir de estas cuatro paredes. La verdad es que me va a venir genial su ruta de escape; me hace la vida mucho más fácil.

Desde mi teléfono móvil accedo a los planos del edificio, pero los que consigo son demasiado antiguos, por lo que entiendo que tiene que haber una reforma posterior. Supongo que esta noche me va a tocar dar vueltas por los pasillos intentando encontrar una buena ruta.

Estoy encaminándome a donde he dejado la moto aparcada para irme a descansar al hotel o a un bar, realmente no sé qué hacer cuando tengo tiempo libre; mi vida está pautada al minuto y cuando desaparecen esas pautas me pierdo, no sé lo que me gusta, no sé en qué invertir el tiempo.

Pero algo me hace detenerme antes de llegar a la moto.

Escucho murmullos cerca y pasos apresurados.

No puedo evitar que una sonrisa vaya apareciendo lentamente en mi boca; supongo que las cosas se me ponen cada vez más fáciles.

Me oculto tras varios árboles que hay rodeando la valla exterior del orfanato y el hueco que estaba planeando utilizar para entrar esta noche.

Veo salir a varias chicas, todas utilizando ropa provocativa y no podrían ir más maquilladas. Bueno, supongo que nos vamos de bares.

Tengo tres opciones:

Seguirlas y emborracharlas hasta que me den una buena ruta para llegar a la oficina.

Perder el tiempo buscándola por mí mismo.

O utilizar la bonita cara que se me ha regalado y seducir a una de ellas.

Me joda más o menos, necesito resultados rápidos, así que me temo que prefiero ser un microondas y dejar caliente a alguna de estas chicas, que emborracharlas para que me digan lo que quiero y dejarlas en manos de algún hombre que pueda no tener las mismas «buenas» intenciones que yo tengo.