Capítulo 28
D iario de Catherine Cavendish
Hace un rato desperté con el estómago revuelto. La casa estaba más silenciosa de lo normal, como si el aire pesado cargara con el vacío que mamá dejó hace casi un año. La echo de menos, cada día más.
Bajo la pálida luz de una vela cuidadosamente encajada en su candelabro de plata, he atravesado la penumbra del pasillo en busca de algo caliente que apaciguase mi malestar.
Mis pies, envueltos en suaves zapatillas de raso, se deslizaban casi sin ruido sobre la alfombra persa que amortiguaba cada paso.
Apenas percibí movimiento cuando algo en la habitación de padre llamó mi atención: la puerta, entreabierta, dejaba escapar un tenue resplandor anaranjado.
Me detuve, vacilante. Mamá siempre advertía sobre las virtudes del recato y la discreción, pero la curiosidad, tan impropia de una dama según padre, tiene raíces profundas en mi carácter.
Durante unos instantes he permanecido dubitativa, empero, el movimiento dentro me atrajo como la luz a las polillas.
Asomada a duras penas, he visto a padre de espaldas, sin camisa, poniéndose el pijama.
No debí mirar, lo sé, sin embargo lo hice, acercándome lo suficiente para vislumbrar su figura sin que intuyese mi presencia.
He contenido el aliento al estudiar el contorno de su espalda, donde he descubierto algo inesperado: un tatuaje oscuro, trazado con líneas precisas, adorna su hombro izquierdo.
Con el aire inmovilizado en mis pulmones, he retrocedido por el pasillo, procurando que el eco de mis pasos no traicionase mi presencia.
No lo entiendo. El gran Herbert Cavendish, el mismísimo defensor de la decencia y el decoro, que no pierde oportunidad de referirse a los tatuajes como marcas de barbarie, lleva uno.
Apenas pude apartar la vista de aquel diseño, cuya forma y significado me resultan del todo desconocidos.
Él nunca lo ha mencionado, nunca ha dado indicio alguno de algo tan extraordinario.
Voy a dibujar lo descubierto, pues pese a no saber lo que significa, hay algo en ello que se siente casi profano, asegurándome que, aun cuando no alcance a comprender su significado, es un hallazgo relevante, pues sé que es un secreto que él jamás habría querido compartir.