A través de las estrellas te encontré Capítulo 35. La señal que mentía #2
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Capítulo 35. La señal que mentía #2

Charlotte perdió el rostro durante un segundo. Bajo su piel apareció el vacío de Vharos.

—¿Y qué eliges? —preguntó Evelyn.

Charles miró hacia la esfera.

Podía activarla.

Podía abrir la puerta y traer a Emma sin esperar a nadie.

Podía volver a decidir por ella.

Retiró la mano.

—Elijo confiar en mi nieta.

Charlotte abrió una boca demasiado grande.

La sombra se lanzó hacia él.

La puerta inferior se abrió de golpe.

Gabe y Cloe entraron.

—¡La señal es falsa! —gritó Cloe.

Gabe activó la barrera.

La descarga atravesó a la figura de Charlotte y la lanzó contra el telescopio. Su cuerpo se disolvió en humo, pero no desapareció.

La sombra cubrió el techo del observatorio.

—Apaguen el receptor —ordenó Gabe.

Charles intentó retirar la esfera.

La oscuridad descendió sobre su brazo y lo inmovilizó.

Evelyn tomó una barra metálica y golpeó el mecanismo.

El receptor emitió una explosión.

Cloe cayó hacia atrás.

Gabe la atrapó antes de que golpeara el suelo.

—¿Estás herida?

—No.

—Sal del observatorio.

—Ya discutimos esto.

—Cloe—

—Mira la pantalla.

La falsa pulsación continuaba activa.

Pero debajo de ella había aparecido una segunda secuencia.

Tres.

Dos.

Uno.

Sin ausencia.

La verdadera frecuencia de Thomas.

—Está intentando entrar —dijo Cloe—. Debemos ayudarlo.

—El niño no está intentando nada de manera consciente.

—Ya tuviste esta discusión conmigo.

Cloe se liberó de los brazos de Gabe y corrió hacia la consola secundaria.

—Si eliminamos la pausa vacía, podemos separar las señales.

—¿Cómo?

—Necesitamos mantener una vibración constante entre las secuencias.

Gabe miró la taza que ella aún llevaba absurdamente en una mano.

—¿Con café?

—No. Con sonido.

Cloe activó todos los canales del observatorio.

—Hablen.

Charles la miró.

—¿Qué?

—Vharos necesita silencio. Llenen el espacio.

La sombra descendió desde el techo.

Gabe tomó la mano de Cloe.

—Tengo miedo de no poder protegerlos —dijo.

Una onda atravesó la sala.

La falsa señal se debilitó.

Evelyn comprendió primero.

—Estoy enfadada porque me ocultaron la verdad durante veinte años.

Otra onda.

Charles apoyó una mano sobre la consola.

—Me avergüenzo de las decisiones que tomé.

La oscuridad retrocedió.

Cloe miró a Gabe.

Le correspondía.

La sombra se arrastró hacia ella utilizando el rostro de Emma.

—Él nunca te elegirá —susurró—. Siempre amarás a las personas que ama después de ellas.

Cloe sintió el golpe.

Gabe no podía ver el rostro que Vharos le mostraba.

Solo vio el miedo en sus ojos.

—¿Qué sientes? —preguntó.

Cloe quiso hacer una broma.

Quiso decir que sentía sueño, hambre o la necesidad de mudarse a una ciudad donde los problemas no llegaran desde el espacio.

La falsa Emma sonrió.

—Dilo —pidió Gabe.

Cloe apretó su mano.

—Tengo miedo de importarte menos de lo que tú ya me importas.

El mundo pareció detenerse.

Gabe la miró.

La sombra gritó.

La ausencia entre las señales se llenó con una luz gris y dorada.

La imitación comenzó a separarse.

Cloe sintió calor en el rostro.

—No es el momento de hablar de esto —añadió rápidamente.

—No —respondió Gabe.

No soltó su mano.

—Pero hablaremos después.

La verdadera tercera pulsación atravesó el observatorio.

Tres.

Dos.

Uno.

La figura de Charlotte se desintegró.

La sombra no desapareció. Entró en la esfera de Henry.

La superficie metálica se volvió negra.

—Vharos sigue conectado al portal —dijo Charles.

—Pero ya podemos distinguirlo —respondió Cloe.

El transmisor recibió una señal de Nexara.

Esta vez llegó mediante la nave.

La voz de Xantheris llenó el observatorio:

—No confíen en la señal que contenga una ausencia. Activen el corredor únicamente con la frecuencia viva.

Gabe miró a Cloe.

—Tenías razón.

Ella intentó recuperar algo de compostura.

—Necesitaré escucharlo nuevamente cuando no estemos a punto de morir.

Una alarma interrumpió la conversación.

El reloj de alineación cambió.

Cinco horas se convirtieron en treinta y siete minutos.

Charles observó la esfera negra.

—Vharos adelantó la apertura.

El telescopio comenzó a moverse sin recibir ninguna orden.

La sombra dentro de la esfera controlaba el sistema.

—¡Desconéctenla! —gritó Gabe.

Las puertas del observatorio se cerraron.

El suelo tembló.

Una línea púrpura apareció en medio de la sala.

El corredor comenzó a abrirse.

Emma y Lira alcanzaron el centro de apertura cuando quedaban treinta y cinco minutos.

La estructura se encontraba en las profundidades de Nexara, bajo el mismo campo energético donde sus antepasados rompieron por primera vez el vínculo con la Tierra.

El espacio era inmenso.

Dos anillos de cristal rodeaban una plataforma suspendida sobre el vacío. Entre ellos comenzaba a formarse una línea púrpura.

Emma se detuvo.

—Ya lo activaron.

—No con la frecuencia correcta —dijo Lira.

La oscuridad avanzaba dentro de la línea.

Vharos estaba abriendo la puerta desde la Tierra.

—¿Dónde está Zyren?

Lira consultó su comunicador.

No respondió.

Emma miró el brazalete.

Los tres círculos permanecían iluminados.

Cerró los ojos y buscó el recuerdo que había entregado durante la promesa.

El Café Lumen.

La mano de Zyren tocando la suya.

El cielo de tres lunas.

El vínculo respondió.

Sintió a Zyren.

Estaba vivo.

Se encontraba en la nave, intentando llegar hasta ella.

También sintió algo más.

Una sombra lo seguía.

Emma abrió los ojos.

—Vharos dejó otro fragmento en Nexara.

—¿Dónde?

—Dentro de Vael.

El vacío bajo la plataforma comenzó a moverse.

Una figura ascendió desde las profundidades.

Vael apareció al otro extremo del corredor.

Las barreras de su prisión seguían marcadas alrededor de sus muñecas. La túnica gris estaba cubierta de sangre y las líneas negras de su piel habían alcanzado sus ojos.

—Llegas tarde —dijo.

Su voz contenía miles de voces.

Lira levantó el arma.

Vael sonrió.

—La puerta ya me pertenece.

El corredor se abrió detrás de él.

Al otro lado, Emma vio el observatorio de Elarin.

Charles.

Evelyn.

Cloe.

Gabe.

Su hogar.

Vael extendió una mano hacia ella.

—Solo tienes que cruzar.

Emma colocó una mano sobre su hijo.

La frecuencia verdadera respondió.

Tres.

Dos.

Uno.

Desde el observatorio, Cloe levantó la cabeza.

Había escuchado la llamada.

—¡Esa es Emma! —gritó.

La luz dorada llenó el corredor.

Zyren entró en la cámara de Nexara acompañado por Xantheris.

Encontró a Emma frente a la puerta abierta.

Vael permanecía entre ella y la Tierra.

Zyren levantó las manos.

La energía oscura apareció alrededor de sus dedos.

—Aléjate de mi familia.

Vael giró.

Durante un instante, sus ojos plateados recuperaron la claridad.

—Comandante —dijo con su propia voz—. Termina lo que yo comencé.

Después Vharos volvió a cubrirlos.

La sombra salió de su cuerpo.

Entró en el corredor.

Los dos fragmentos se encontraron en el centro de la puerta.

La oscuridad comenzó a adquirir una forma completa.

Vharos estaba reconstruyéndose entre los mundos.

Emma tomó la mano de Zyren.

El brazalete los unió con un destello.

—Tenemos que entrar —dijo.

Él miró la puerta.

Ambos conocían las instrucciones de Henry.

Debían encontrarse en el centro del corredor.

Emma regresaría a la Tierra.

Zyren volvería a Nexara.

Después cerrarían el camino desde lados opuestos.

Para siempre.

—Aún no —dijo Zyren—. Primero destruiremos lo que intenta cruzar contigo.

La criatura abrió los ojos en medio de la oscuridad.

Tenía el rostro de Thomas.

No como un niño.

Como un hombre adulto.

—No pueden destruirme —dijo—. Yo soy todo lo que temen sentir cuando se separen.

Emma miró a Zyren.

—Entonces sentiremos cada parte.

Juntos, entraron en el corredor.

Detrás de ellos, Nexara comenzó a temblar.

Al otro lado, el cielo de la Tierra se abrió sobre Elarin.

Y en el centro de ambos mundos, Vharos los esperaba con el rostro del hijo que todavía no habían conocido.