Capítulo 26. La peor explicación posible #2
Los círculos comenzaron a girar.
Una imagen apareció sobre la consola.
Al principio solo era estática. Después mostró un cielo púrpura y tres lunas suspendidas sobre torres de cristal.
Cloe dejó caer el teléfono.
Una mujer surgió entre las interferencias.
Emma.
Llevaba una prenda clara de material desconocido. Su cabello estaba más largo y una luz dorada recorría sus manos.
—Si pueden escucharme —dijo la imagen—.
Cloe se acercó hasta tocar la consola.
—Emma.
La grabación continuó sin responder.
—El paso está cerrado, pero la frecuencia del observatorio sigue conectada al Núcleo de Nexara. Charles debe alinear el telescopio con las coordenadas incluidas en el mensaje. Gabe tiene que activar el sistema terrestre cuando aparezcan las tres pulsaciones.
Una serie de números y símbolos llenó la pantalla.
—No intenten abrir el portal todavía. La estructura continúa inestable. Solo construyan el ancla y esperen mi señal.
Emma miró hacia un punto fuera de la imagen.
Zyren apareció detrás de ella.
Colocó una mano sobre su hombro.
Estaban vivos.
Cloe sintió que parte de la presión dentro de su pecho desaparecía.
—No sé cuánto tardaremos —continuó Emma—. Díganle a Evelyn que estoy bien. Y que lo siento.
La imagen se distorsionó.
—Charles, necesito los registros completos de mi madre. Hay algo que Charlotte descubrió sobre la separación y no aparece en los archivos que trajo Nexarion-X.
La señal comenzó a perderse.
Emma se acercó.
Durante un instante pareció mirar directamente a Cloe.
—Volveré a casa.
La proyección se apagó.
Cloe permaneció frente a la consola.
—Eso no puede ser real.
—Lo es.
La voz de Gabe surgió detrás de ella.
Cloe giró con tanta rapidez que chocó contra la mesa.
Él esperaba junto a la entrada, con los brazos cruzados.
Parecía enfadado.
Mucho.
—Te dije que no vinieras.
—Y yo no acepté.
—Entraste sola en un edificio contaminado por una frecuencia que ya atacó a varias personas.
—No mencionaste esa parte.
—Dije que era peligroso.
—También dijiste que Emma había viajado.
—Técnicamente es cierto.
Cloe señaló la consola.
—¡Está en otro planeta!
—Sí.
—¡Con un extraterrestre!
—Zyren es humano.
—Es un humano de otro planeta. Eso sigue contando.
Gabe se acercó al panel y revisó el mensaje.
—¿Recibiste algo más?
—¿Además de descubrir que existen civilizaciones extraterrestres y que mi amiga está atrapada con un hombre capaz de romper tazas utilizando celos interplanetarios? No. Creo que eso fue suficiente para una noche.
Gabe copió las coordenadas.
—Charles debe ver esto.
—No tan rápido.
Cloe se interpuso.
—Vas a contarme todo.
—No.
—Acabo de recibir un mensaje desde Nexara.
—Precisamente por eso.
—Si Emma pudo enviarlo cuando yo estaba aquí, tal vez mi presencia ayudó a activar la señal.
Gabe se quedó inmóvil.
La posibilidad no parecía gustarle.
—Fue una coincidencia.
—Perfecto. Entonces puedes explicarme la coincidencia después de explicarme el portal, las tres lunas y por qué llevas días actuando como alguien que oculta dos cadáveres.
Él la miró.
—¿Dos cadáveres?
—Emma y Zyren desaparecieron. Tú comenzaste a visitar un edificio aislado por las noches. Charles estaba herido y hablaban de una señal.
—¿Pensabas que los habíamos asesinado?
—No era mi única teoría.
—¿Cuáles eran las otras?
—Secuestro, culto secreto, espionaje internacional y sacrificio ritual.
Gabe permaneció en silencio.
—La posibilidad extraterrestre estaba bastante abajo en la lista —añadió Cloe.
—Y aun creyendo que podía ser un asesino, me seguiste sola hasta aquí.
—No dije que fuera una buena decisión.
—Fue una decisión absurda.
—Pero efectiva.
—Podrías haber muerto.
—Pero no morí.
—Eso no convierte la acción en inteligente.
—Y ser hermoso no convierte una orden en razonable.
La frase escapó antes de que pudiera detenerla.
Gabe dejó de hablar.
Cloe sintió calor en el rostro.
—No era el punto principal de la oración.
—Lo mencionaste.
—También mencioné que podrías ser un asesino.
—Pero primero dijiste hermoso.
—Claramente sufrí una conmoción al ver a Emma en otro planeta.
Gabe pareció estar a punto de sonreír.
No lo hizo.
—Charles decidirá cuánto podemos decirte.
—Emma acaba de confiarme su mensaje.
—No sabía que eras tú quien lo recibiría.
—Pero lo recibí.
Cloe recogió su teléfono.
—Puedes contarme la verdad o puedo comenzar a formular teorías en voz alta frente a todo el café.
—Eso sería irresponsable.
—Sí.
—Podrías provocar pánico.
—Probablemente.
—¿Me estás amenazando?
—Te estoy ofreciendo una oportunidad para evitar que mi imaginación continúe trabajando.
Gabe observó la pantalla apagada.
Después la puerta dañada.
Finalmente volvió a mirarla.
—No puedes contarle esto a nadie.
—Depende de lo interesante que sea.
—Cloe.
—Está bien. No se lo diré a nadie.
—Necesito que lo prometas.
Ella vio algo distinto en su rostro.
No era irritación.
Era el peso de una responsabilidad que llevaba demasiado tiempo sosteniendo solo.
—Lo prometo —dijo con seriedad.
Gabe respiró hondo.
—Nexara es un planeta habitado por una civilización humana que evolucionó separada de la Tierra.
Cloe esperó.
—Continúa.
—Zyren vino de allí enviado por un Consejo que quería investigar el regreso de nuestro planeta.
—¿El regreso?
—Creían que la Tierra había desaparecido hace milenios.
—Eso parece ofensivo.
—Hay una entidad llamada Vharos que se alimenta de emociones reprimidas.
—¿La sombra que vi anoche?
Gabe endureció el rostro.
—¿Viste una sombra?
—Detrás de Charles. Desapareció antes de que pudiera verla bien.
Él tomó su brazo.
—¿Te tocó?
—No.
—¿Escuchaste voces?
—Solo la tuya ordenándome que no hiciera exactamente lo que hice.
Gabe examinó sus ojos, sus manos y la piel visible de su cuello.
—Estoy bien.
—No puedes saberlo.
—Tú tampoco.
—He visto lo que esa criatura puede hacer.
Su mano permanecía alrededor del brazo de Cloe.
Ella bajó la mirada hacia el contacto.
Gabe la soltó.
—Vharos utilizó el rostro de la madre de Emma para poseer a Evelyn —continuó—. Vael, un consejero de Nexara, intentó utilizarlo para controlar ambos mundos.
—¿Y Emma?
—Vael la arrastró a través del portal. Zyren fue detrás de ella.
—¿Por qué Emma?
—Porque está conectada a la energía que une la Tierra con Nexara.
Cloe trató de ordenar la información.
—¿Emma siempre supo esto?
—No.
—¿Charles sí?
—Sabía una parte.
—Eso explica muchas cosas.
—¿Cuáles?
—La forma en que Emma habla de él. Como si lo amara, pero nunca estuviera segura de que él le dice toda la verdad.
Gabe miró la consola.
—Ahora ya la conoce.
—¿Y tú?
—¿Qué ocurre conmigo?
—¿Por qué sigues aquí?
—Porque Emma necesita que alguien espere al otro lado.
La respuesta fue sencilla.
Sin obligación, orgullo ni deseo de recibir algo a cambio.
Cloe comprendió por qué Emma había confiado en él durante toda su vida.
También comprendió que juzgarlo únicamente por su traje, su dinero y su necesidad de control había sido demasiado fácil.
—Entonces tendrás ayuda —dijo.
—No.
—No era una pregunta.
—No estás preparada para esto.
—Nadie está preparado para descubrir que su mejor amiga está en otro planeta. Aun así, aquí estamos.
—Cloe—
La consola volvió a iluminarse.
Tres pulsaciones aparecieron.
Una blanca.
Una violeta.
Una azul.
El sistema proyectó una nueva línea:
RECEPTOR TERRESTRE IDENTIFICADO.
Debajo apareció un nombre.
CLOE.
Ambos observaron la pantalla.
—¿Cómo sabe mi nombre? —preguntó ella.
Gabe parecía igual de sorprendido.
La luz dorada se extendió desde la consola y rodeó la mano de Cloe.
No produjo dolor.
Solo una sensación cálida y familiar.
La voz de Emma surgió entre las interferencias:
—Encontraste el mensaje.
Cloe se acercó.
Esta vez la comunicación parecía directa.
—Emma.
—Sabía que serías demasiado curiosa para mantenerte alejada.
Las lágrimas llenaron los ojos de Cloe.
—No estoy llorando.
Una risa débil cruzó la señal.
—Claro que no.
—¿Estás bien?
Emma miró hacia atrás. Las torres de Nexara brillaban bajo las tres lunas.
Zyren esperaba a pocos pasos.
—Ahora sí.
La imagen comenzó a desvanecerse.
—Dile a Gabe que confíe en ti.
Cloe miró al hombre que estaba junto a ella.
—Creo que escuchó esa parte.
Gabe cruzó los brazos.
—La escuché.
Emma sonrió.
—Entonces también dile que deje de dar órdenes.
La comunicación se cortó.
Cloe levantó una ceja.
—Parece que tu persona favorita está de mi lado.
—Emma no conoce el contexto.
—Conoce lo suficiente.
—Eso está por determinarse.
Cloe recogió las fotografías y las notas.
—¿Cuándo comenzamos?
Gabe miró la puerta dañada.
Después la consola.
Finalmente, sus ojos se detuvieron en ella.
—Comenzamos cerrando correctamente el acceso que forzaste.
—No lo forcé. Estaba prácticamente abierto.
—Después revisaré si Vharos dejó alguna marca en tu frecuencia.
—Eso suena muy personal.
—Y mañana traeremos a Charles.
—Perfecto.
Cloe sonrió.
—Ahora que hemos descartado el doble asesinato, creo que podremos trabajar bien juntos.
Gabe no devolvió la sonrisa.
Pero cuando ella se dirigió hacia la salida, caminó a su lado en lugar de intentar detenerla.