A través de las estrellas te encontré Capítulo 22. La ciudad que aprendió a sentir #2
41%

Capítulo 22. La ciudad que aprendió a sentir #2

—Estoy enojado —gritó alguien entre la multitud.

Una onda recorrió la ciudad.

Las sombras se agitaron.

Vharos abrió la boca a través del rostro de Vael.

El grito que produjo no tenía sonido, pero hizo temblar las torres.

La conexión de Emma se rompió.

Cayó hacia delante.

Lira la sostuvo.

—¿Qué hiciste?

Emma respiró con dificultad.

—Les dije la verdad.

Las luces de la ciudad comenzaron a recuperar su color.

No la uniformidad anterior.

Cada torre emitía una tonalidad diferente. Violetas, azules, blancos y algunos destellos dorados se extendieron bajo las tres lunas.

Nexara ya no pulsaba como un único organismo.

Miles de ritmos distintos la atravesaban.

Lira contempló la transformación.

—La armonía se ha roto.

Emma se puso de pie.

—No. Solo ha dejado de ser silencio.

Una explosión sacudió el Archivo Central.

El cristal de la puerta se cubrió de líneas negras.

Vael levantó el colgante.

—Has condenado este mundo.

—No. Le he enseñado a dejar de alimentarte.

El rostro de Vael se deformó.

La sombra atravesó su cuerpo y se extendió sobre la puerta.

Lira activó el cierre de emergencia, pero los símbolos desaparecieron uno tras otro.

—Está entrando en el sistema.

—¿Puedes detenerlo?

—No durante mucho tiempo.

Una alarma resonó en toda la ciudad.

—Nave no autorizada dentro del perímetro —anunció una voz—. Intercepción inmediata.

Emma sintió a Zyren antes de que la proyección apareciera.

Nexarion-X atravesaba el cielo de Zeythar perseguida por seis naves del Consejo. Descargas plateadas golpeaban su campo protector y se dispersaban sobre las torres.

—Las defensas van a derribarlo —dijo Emma.

Lira se acercó al panel.

—Xantheris abrió una ruta, pero sus códigos han caducado.

—Restablécelos.

—No poseo autoridad suficiente.

—Eres consejera.

—Zyren renunció ante el Consejo completo. Solo una mayoría puede devolverle el rango.

Otra descarga alcanzó Nexarion-X.

La imagen se inclinó.

Emma sintió el impacto en su propio cuerpo.

—No necesita recuperar el rango —dijo—. Solo necesita que dejen de dispararle.

—Las defensas son automáticas.

—Entonces háblales.

—Los sistemas no aceptarán mi orden.

—No me refiero a los sistemas.

Emma volvió a tocar el suelo.

La conexión con la ciudad se abrió.

—Zyren regresó —anunció—. El Consejo lo llama una amenaza porque eligió proteger la Tierra. Ahora ha vuelto para proteger Nexara.

Los ciudadanos observaron la nave perseguida.

—Si quieren que las defensas se detengan, díganlo.

Durante varios segundos no ocurrió nada.

Después, una nexariana entró en el corredor de control de una de las torres y bloqueó el sistema de ataque.

Otra la imitó.

Una tercera desconectó un nodo de vigilancia.

Las luces plateadas comenzaron a apagarse por toda la ciudad.

—Eso es insubordinación —dijo Lira.

Emma la miró.

—¿Vas a detenerlos?

Lira contempló la última defensa activa.

Movió los dedos sobre el panel.

La señal desapareció.

—No.

Nexarion-X descendió hacia el Archivo Central.

Las paredes se abrieron para permitirle el acceso a una plataforma que llevaba siglos sin recibir una nave. El casco aterrizó con una fisura luminosa atravesando uno de sus costados.

Emma corrió hacia la salida.

Lira la sujetó.

—Vael sigue al otro lado.

La sombra ya cubría casi toda la puerta. El cristal comenzaba a disolverse bajo sus manos.

—Entonces necesitamos otra salida.

Lira señaló la pared posterior.

—No existe.

Emma apoyó una mano sobre ella.

—Todavía.

La energía dorada recorrió el cristal.

La superficie se abrió.

Más allá esperaba un vacío de cientos de metros sobre Zeythar.

Emma se detuvo.

—Eso no era exactamente lo que intentaba hacer.

Nexarion-X apareció bajo la abertura.

Una sección del casco se extendió hasta formar una plataforma estrecha.

La puerta de la nave se abrió.

Zyren salió.

Vestía nuevamente la armadura oscura de comandante, aunque una de las placas estaba rota y una línea de sangre descendía desde su sien.

Durante un instante, ninguno de los dos se movió.

El cielo púrpura se extendía entre ellos. Las tres lunas iluminaban las torres y el viento elevaba el cabello de Emma alrededor de su rostro.

Era la visión de Zyren.

El cielo distinto.

La mujer que lo esperaba.

La distancia imposible.

Pero esta vez, cuando él dio un paso, la separación entre ambos disminuyó.

Emma cruzó la plataforma.

No pensó en la altura.

No miró las luces de la ciudad bajo sus pies.

Solo lo miró a él.

Zyren llegó hasta ella y la rodeó con los brazos.

Emma se aferró a su armadura.

El contacto abrió el vínculo por completo. Sintió su miedo, la furia que había contenido y la determinación que lo llevó a cruzar sin una ruta de regreso.

Zyren hundió una mano en su cabello.

—Estás viva.

—Te lo dije.

—La conexión se perdió.

—Pero viniste.

Él se apartó apenas para observarla.

—Siempre.

Emma llevó una mano hasta la herida de su frente.

—Estás herido.

—No es grave.

—Eso lo decidiré yo cuando volvamos a la Tierra.

Algo cambió en los ojos de Zyren.

—No existe una ruta de regreso.

Emma dejó de respirar.

—¿Qué significa eso?

—Xantheris pudo abrir el paso únicamente desde Nexara. El portal se cerró después de que Nexarion-X cruzara.

—Entonces abriremos otro.

—Vael tiene el colgante.

—Y yo tengo esto.

Emma colocó la mano de Zyren sobre su pecho.

La energía dorada respondió al contacto. Una corriente violeta surgió de él y ambas luces se entrelazaron.

Por primera vez desde que había llegado a Nexara, Emma sintió que el vínculo entre los planetas dejaba de tirar de ella en direcciones opuestas.

—No necesito que me lleves de regreso —dijo—. Necesito que me ayudes a encontrar el camino.

Un estruendo surgió desde el Archivo.

Lira atravesó la abertura y subió a la plataforma.

—La conversación tendrá que esperar.

Detrás de ella, la puerta de cristal explotó.

Fragmentos oscuros salieron hacia el vacío y se convirtieron en ceniza antes de caer sobre la ciudad.

Vael apareció entre los restos.

La mitad de su rostro conservaba sus facciones.

La otra mitad estaba cubierta por la oscuridad de Vharos.

El colgante flotaba sobre su mano.

—El camino ya está abierto —dijo con dos voces—. Solo falta decidir cuál de los dos mundos sobrevivirá.

Zyren se interpuso entre él y Emma.

Ella tomó su mano y se colocó a su lado.

—Ese es el problema de todos ustedes —dijo—. Siguen creyendo que yo debo elegir.

Las tres lunas se oscurecieron.

Desde las profundidades de Nexara llegó una pulsación tan intensa que las torres se inclinaron.

Emma sintió otra respuesta bajo sus pies.

Lejana.

Azul.

La Tierra había comenzado a contestar.

Vael sonrió.

—Ya has elegido al venir aquí.

El cielo se abrió detrás de él.

No apareció un portal.

Aparecieron dos planetas ocupando el mismo espacio.

Y por primera vez, desde Nexara, Emma pudo ver la Tierra ardiendo entre las estrellas.