Capítulo 21. El comandante sin mundo #2
—Soy todo lo que escondes para fingir que todavía perteneces a tu mundo.
La criatura colocó una mano sobre el hombro de Emma.
—El deseo de retenerla. La ira contra quienes te la arrebataron. El miedo de que elija una vida en la que tú no existas.
Zyren sintió que la oscuridad ascendía por sus brazos.
Podía negar aquellas emociones.
Podía regresar a la disciplina que lo había protegido durante toda su existencia.
Y Vharos se alimentaría de cada palabra que no pronunciara.
—Tengo miedo —dijo Zyren.
La criatura dejó de sonreír.
—Temo no volver a verla. Temo que muera antes de que pueda llegar hasta ella. Temo que Nexara me obligue a elegir entre mi pueblo y la mujer que amo.
Gabe y Charles lo observaban desde el otro lado de la consola, pero sus rostros parecían lejanos.
Vharos acercó la boca a su oído.
—Entonces ya eres mío.
—No.
La oscuridad continuó extendiéndose.
—El miedo no te pertenece. La ira no te pertenece. El amor no te pertenece. Son míos porque tú solo puedes existir dentro de lo que otros se niegan a sentir.
La luz de la nave surgió bajo las manos de Zyren.
—Yo los acepto.
La criatura retrocedió.
—Y no decidirán por mí.
Zyren liberó la energía.
Las vetas negras se separaron del núcleo. Un grito recorrió la nave mientras la presencia de Vharos era expulsada de sus sistemas.
La visión desapareció.
Zyren cayó de rodillas.
Gabe lo sostuvo antes de que golpeara el suelo.
—¿Qué ocurrió?
—Intentó utilizarme para entrar en la nave.
—¿Puede regresar?
—Sí.
—Tus respuestas nunca mejoran.
Charles se aproximó a la consola.
Las dos firmas del Consejo continuaban disputándose el control. Una era plateada. La otra estaba cubierta por pulsaciones negras.
—Ahí están —dijo—. ¿Puedes aislarlas?
Zyren se puso de pie.
—Nexarion-X, bloquea la frecuencia contaminada.
—Ambas firmas poseen autorización superior.
—Compara sus patrones emocionales.
—Solicitud incompatible con los protocolos del Consejo.
—Ignora los protocolos.
—Orden rechazada.
Zyren miró las dos señales.
Los nexarianos habían construido sistemas capaces de reconocer el cuerpo, la energía y la identidad de cada ciudadano. Pero no habían considerado las emociones una parte de esa identidad.
Vharos sí.
—La firma auténtica intentará conservar el control —dijo Zyren—. La otra reaccionará ante la pérdida.
Gabe se cruzó de brazos.
—No entiendo cómo eso nos ayuda.
—Voy a eliminar las dos.
Charles levantó la cabeza.
—¿No necesitas a uno de ellos?
—Sí.
Zyren tocó la consola.
—Nexarion-X, inicia la destrucción del núcleo de navegación.
Una alarma llenó la cámara.
—La orden provocará la pérdida permanente de la nave.
—Confirmo.
Las dos frecuencias reaccionaron.
La señal plateada se retiró del núcleo.
La negra se expandió con violencia y trató de detener la secuencia.
—Esa —dijo Zyren—. Aísla la frecuencia que intenta impedir la destrucción.
—Frecuencia aislada.
Las vetas negras quedaron atrapadas dentro de un campo de energía.
Un rostro apareció sobre la consola.
Vael.
Su expresión estaba deformada por una furia que ningún consejero habría permitido que los demás vieran.
—Crees que has aprendido a comprenderme —dijo.
La imagen cambió.
Durante un instante tuvo el rostro de Emma.
—Todavía no comprendes lo que ella será capaz de hacerte.
Zyren sostuvo su mirada.
—No necesito saberlo para elegirla.
La conexión se cortó.
Las alarmas cesaron.
—Cancela la destrucción del núcleo —ordenó Zyren.
—Secuencia cancelada.
La segunda frecuencia reapareció.
Una figura distinta se proyectó en el centro de la cámara.
No era Vael.
Era Xantheris.
El Tejedor Energético del Consejo parecía herido. Una fisura atravesaba la placa de su pecho y una luz violeta escapaba de ella.
—Tu método continúa siendo innecesariamente agresivo —dijo.
Zyren lo observó.
—Utilizaste la frecuencia de Vael.
—Era la única autorización que sus sistemas no bloquearían.
—¿Dónde está Lira?
—Oculta a la humana en el nivel inferior del Archivo Central.
—Se llama Emma Carter.
Xantheris inclinó la cabeza.
—Esa distinción parece importante para ti.
—Lo es.
—Entonces debes saber que Emma Carter ha alterado la frecuencia de toda la ciudad.
La imagen de Zeythar apareció alrededor de él.
Las torres flotantes ya no mantenían sus posiciones exactas. Algunas se habían desplazado varios metros y los puentes de energía parpadeaban. Miles de luces cambiaban de color sin coordinación.
—Los ciudadanos están recuperando emociones que nuestros sistemas suprimieron durante generaciones —continuó Xantheris—.
La capacidad biológica nunca desapareció; fue adormecida mediante condicionamiento, tecnología y regulación energética.
Las emociones más intensas fueron extraídas hasta dar forma a Vharos.
Algunos aprendieron a sentir en secreto y a ocultarlo, como Vael.
La conexión con la Tierra está debilitando la supresión.
Miedo. Ira. Dolor. Deseo. El Consejo ha perdido el control de varios distritos.
—Vharos se está alimentando.
—Sí.
—¿Cuál de los Vael es real?
—Ambos.
Zyren guardó silencio.
—Eso no es posible.
—Lo era hasta que Vael permitió que Vharos entrara en su frecuencia. La entidad no lo sustituyó. Lo dividió. Una parte conserva su cuerpo y cree que todavía controla la alianza. La otra ha comenzado a transformarse en algo distinto.
—¿Cuál cruzó con Emma?
—La parte humana.
—Entonces Vharos permanece en Nexara con el otro.
—Vharos está en ambos mundos. La apertura le permitió extenderse a través del vínculo.
Charles se acercó a la proyección.
—¿Qué pretende hacer Vael con mi nieta?