A través de las estrellas te encontré Capítulo 19. Ciento veinte metros #2
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Capítulo 19. Ciento veinte metros #2

Emma comprendió entonces que Vharos no desaparecía porque hubieran dejado de sentir.

Desaparecía porque ya no podían ser gobernados por aquello que reconocían.

Llegaron al final del túnel.

Una puerta circular bloqueaba el paso.

En el centro había tres espacios: uno blanco, otro violeta y un tercero oscuro.

Zyren colocó la mano sobre el símbolo violeta.

La mitad de la puerta se iluminó.

Emma apoyó la suya sobre el blanco.

El mecanismo comenzó a abrirse, aunque el tercer espacio permanecía vacío.

—Falta el niño —dijo Charles.

—No —respondió Emma—. Falta la tercera pulsación. No necesariamente tiene que existir todavía para que su resonancia pueda llegar hasta nosotros.

Pensó en la mano pequeña que había sentido a través de la nave.

No llamó al niño.

No intentó obligarlo.

Solo reconoció la posibilidad de su existencia.

El tercer símbolo se iluminó.

La puerta se abrió.

La cámara del portal era tan grande como el observatorio completo.

Anillos metálicos flotaban alrededor de una plataforma central. Corrientes violetas y blancas recorrían el espacio sin tocar las paredes.

En el centro esperaba Vael.

Su cuerpo parecía sólido, pero líneas negras ascendían por su cuello y desaparecían bajo la armadura ceremonial.

Zyren avanzó.

—Aléjate del portal.

Vael sonrió.

—Ya no puedes darme órdenes.

—Nunca necesité un rango para detenerte.

—Te equivocas. Tu autoridad era lo único que te distinguía de las emociones primitivas que ahora te gobiernan.

Vael miró a Emma.

—Has despertado por completo.

Ella sostuvo su mirada.

—Usted conoció a mis padres.

—Los elegí porque creí que comprenderían la importancia de lo que llevabas dentro.

—Después los mató.

—Alaric tomó esa decisión.

—Usted modificó el dispositivo del automóvil.

Vael no lo negó.

Charles dio un paso hacia él.

—Me aseguraste que el escudo no podía controlarse desde Nexara.

—El automóvil debía detenerse. Charlotte debía entregar la investigación y permitir que lleváramos a Emma a un lugar seguro.

—Tenía ocho años —dijo Charles.

—Ya habías desperdiciado ocho años intentando convertirla en una niña humana normal.

La energía blanca rodeó las manos de Emma.

—Yo soy humana.

—En parte.

—Mi madre también lo era.

—Charlotte conservaba rastros de un linaje antiguo. Tú eres algo diferente. El Pulso te eligió porque puede reescribir ambos mundos a través de ti.

—No voy a permitir que lo utilice.

Vael inclinó la cabeza.

—No he venido a pedir permiso.

Los anillos comenzaron a girar.

Zyren extendió una mano y lanzó una descarga. Vael la detuvo antes de que lo alcanzara.

La energía violeta quedó suspendida entre ambos.

—Olvidas quién te entrenó —dijo el consejero.

—Y tú olvidas que ya no soy el comandante que entrenaste.

Zyren cerró los dedos.

La descarga se dividió y golpeó dos de los anillos. El portal perdió estabilidad.

Vael alzó ambas manos.

Las líneas negras de su cuerpo se extendieron por la cámara.

Vharos apareció detrás de él.

Ya no utilizaba un rostro humano.

Era una figura inmensa formada por cientos de siluetas que se retorcían unas dentro de otras. Cada boca pronunciaba un miedo diferente.

—No lo controla —dijo Emma—. Él lo está consumiendo.

Vael miró la sombra.

—Hemos llegado a un acuerdo.

—Vharos no necesita acuerdos —respondió Zyren—. Necesita emociones que usted se niega a reconocer.

—Yo no siento.

Emma vio la mentira.

Estaba en sus ojos.

—Tiene miedo —dijo.

Vael la miró.

—No sabes nada de mí.

—Tiene miedo de que Nexara descubra que eliminar las emociones fue un error. Si eso ocurre, todo el conocimiento que protegió durante su vida perderá su valor.

El control de Vael se quebró.

Vharos creció detrás de él.

—Cállate.

—No quiere salvar a su mundo. Quiere ser el hombre que decida lo que puede sentir.

—¡Cállate!

La cámara tembló.

El portal se abrió.

Nexara apareció al otro lado.

Las torres de Zeythar se elevaban bajo el cielo violeta, pero algunas habían comenzado a inclinarse. Los mares luminosos pulsaban de forma irregular.

Una alarma surgió del comunicador de Zyren.

—Inestabilidad planetaria crítica —informó el Nexarion-X—. El núcleo de Nexara está colapsando.

Vael extendió una mano hacia Emma.

La frecuencia oculta dentro del colgante respondió.

La cadena se tensó alrededor de su cuello.

Emma intentó arrancársela, pero una fuerza invisible la arrastró hacia la plataforma.

Zyren la sujetó por la cintura.

—¡Quítate el colgante!

La cadena no se rompía.

Charles corrió hacia ella.

Una descarga surgió del portal y lo arrojó contra el suelo.

—¡Charles! —gritó Gabe.

Vael cerró el puño.

Emma fue arrancada de los brazos de Zyren.

Cayó sobre la plataforma central.

Los anillos comenzaron a cerrarse alrededor de su cuerpo.

—La Portadora está vinculada —anunció el sistema.

Zyren intentó alcanzarla.

Vharos descendió entre ambos.

Por primera vez, la entidad habló con su verdadera voz.

No provenía de una sola boca.

Surgía de todas las personas que alguna vez habían escondido su dolor.

—Un mundo deberá sentirlo todo —dijo—. El otro dejará de sentir para siempre.

El portal arrastró la energía de Emma.

Una corriente blanca atravesó el espacio y penetró en Nexara.

La luz de sus mares comenzó a apagarse.

Zyren golpeó la barrera que los separaba.

—¡Emma!

Ella extendió una mano hacia él.

Los anillos se cerraron.

Y el portal la hizo desaparecer.