A través de las estrellas te encontré Capítulo 14. La orden de captura
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Capítulo 14. La orden de captura

La imagen de Vael se distorsionó.

La sombra que había adoptado su rostro continuaba detrás de él, con una mano apoyada sobre su hombro. Movía los labios al mismo tiempo que el consejero, aunque ninguna voz surgía de su boca imposible.

Emma retrocedió.

—Está detrás de usted.

Vael frunció el ceño.

—¿De qué hablas?

—Vharos. Está tocándolo.

El consejero giró.

No había nada.

Cuando volvió a mirar hacia ellos, la sombra reapareció a su espalda.

Sonriendo.

—No existe ninguna presencia en esta cámara —dijo Vael.

—Yo puedo verla.

—La activación de tu energía está provocando alteraciones perceptivas.

Zyren observó la proyección.

—Ella lo vio en la Tierra antes de que yo confirmara su existencia. No está imaginándolo.

—Tu juicio ya no es confiable, comandante.

—El Nexarion-X puede analizar la transmisión.

La voz de la nave respondió:

—Interferencia no clasificada dentro del enlace.

El rostro de Vael se endureció.

—Desconecta el análisis.

—Solicitud denegada.

La sombra acercó la boca al oído del consejero.

Vael inclinó la cabeza, como si escuchara algo.

—Tráela a Nexara —repitió—. Esa es una orden.

—Emma no irá contra su voluntad.

—Su voluntad es irrelevante si ambos mundos están en riesgo.

Emma se adelantó.

—Mi vida no le pertenece.

Los ojos plateados se fijaron en ella.

—La energía dentro de ti tampoco te pertenece.

La esfera central respondió con una pulsación violenta.

Las paredes de la nave se iluminaron de blanco.

—Advertencia —anunció el Nexarion-X—. Intento de acceso remoto al sistema de navegación.

Zyren giró hacia el núcleo.

—Bloquéalo.

—El acceso utiliza autorización del Consejo Superior.

El suelo se movió bajo los pies de Emma.

Del interior de las paredes surgieron dos asientos. Bandas luminosas se cerraron alrededor de sus cuerpos antes de que pudieran reaccionar.

—¿Qué está pasando? —preguntó Emma.

Zyren intentó liberarse.

—Vael está ordenando el regreso de la nave.

—Secuencia de lanzamiento iniciada —confirmó el sistema—. Salida atmosférica en ciento veinte segundos.

Emma tiró de la banda que atravesaba su pecho. No cedió.

—¡Nexarion, libérame!

—Solicitud en conflicto con protocolo de protección.

—Entonces cancela el lanzamiento.

—Autorización insuficiente.

Emma miró a Vael.

—Esto es un secuestro.

—Es una medida de contención.

—No voy a ninguna parte con usted.

—Cuando comprendas lo que eres, agradecerás que hayamos actuado antes de que fuera demasiado tarde.

La sombra detrás de Vael abrió la boca.

Una sustancia negra brotó de ella y comenzó a deslizarse sobre la armadura del consejero. Él no parecía sentirla.

—Vharos lo está utilizando —dijo Emma.

Zyren ya había llegado a la misma conclusión.

—Vael, interrumpe el enlace.

—Cumple tu misión.

—La entidad está dentro de tu cámara.

—No recibo órdenes de un comandante comprometido.

—Entonces escucha a tu propia nave. Nexarion, identifica el origen de la interferencia.

Hubo una pausa.

—La señal desconocida se encuentra vinculada a la autorización del Consejo.

Vael perdió el color del rostro.

La sombra cerró los dedos alrededor de su garganta.

La transmisión se interrumpió.

El planeta desapareció.

—Enlace finalizado —anunció la nave—. La orden de retorno permanece activa. Salida atmosférica en noventa segundos.

Zyren tensó los brazos contra las sujeciones.

Las líneas violetas surgieron bajo su piel y penetraron en el asiento. La nave respondió aumentando la presión de las bandas.

—No puedo anular una orden del Consejo mientras esté registrado como comandante activo.

—Entonces deja de serlo —dijo Emma.

Zyren volvió el rostro hacia ella.

—¿Qué?

—Si tu rango permite que Vael controle la nave, renuncia.

—No funciona de esa manera.

—¿Lo has intentado?

—Ningún comandante ha renunciado durante una misión.

—Siempre puedes ser el primero.

Una nueva sacudida recorrió la nave.

No provenía del sistema de propulsión.

Algo había golpeado el casco desde el exterior.

—Impacto localizado en el sector posterior —informó el Nexarion-X—. Campo de distorsión comprometido.

Zyren examinó los datos que aparecieron frente a él.

—Nos encontraron.

—¿Vael?

—No. El ataque utiliza tecnología terrestre modificada.

Un segundo impacto hizo temblar la cámara.

En la superficie transparente apareció una imagen del exterior. Cuatro hombres vestidos de negro avanzaban entre los árboles. Transportaban armas unidas a generadores portátiles.

Emma reconoció a uno de ellos.

Era el hombre que había visto varias veces cerca de la clínica.

Quien la había fotografiado.

—Son los hombres de Alaric.

—Salida atmosférica en sesenta segundos —continuó la nave.

—Si despegamos, los propulsores los matarán —dijo Zyren.

—Ellos intentan entrar para capturarme.

—Eso no modifica el riesgo para sus vidas.

Emma lo miró con incredulidad.

—¿Estás preocupado por ellos?

—No. Pero no destruiré vidas humanas si puedo evitarlo.

Una carga se adhirió al exterior de la nave.

El metal comenzó a oscurecerse alrededor del dispositivo.

—Están debilitando el casco —dijo Zyren—. Esa tecnología no debería existir en la Tierra.

—¿Puede venir de Nexara?

—Sí.

La traición de Vael adquirió una nueva dimensión.

No solo había conocido a Alaric.

Lo había equipado.

—Treinta segundos para la salida atmosférica.

Zyren cerró los ojos.

—Nexarion, registra declaración de renuncia.

—Especifica la posición.

—Tercer Comandante de Protección y Exploración.

El sistema permaneció en silencio.

—La renuncia durante una misión activa implica pérdida de rango, acceso al Consejo, autorización de retorno y protección diplomática.

—Confirmado.

Emma lo miró.

—Si pierdes la autorización de retorno…

—No podré volver a Nexara.

—No hagas esto por mí.

Zyren abrió los ojos.

—Ya no lo hago solo por ti.

Otra carga se adhirió al casco.

—El Consejo está comprometido. Vharos ha penetrado nuestras comunicaciones y Vael proporcionó tecnología a quienes mataron a tus padres. Obedecer significaría entregarte a ambos.

—Diez segundos —anunció la nave.

Zyren sostuvo la mirada de Emma.

—Nexarion, confirma mi renuncia.

—Se requiere una causa.

—Protección de la Portadora y preservación de su libertad.

Las bandas luminosas se abrieron.

—Renuncia aceptada —respondió la nave—. Secuencia de lanzamiento cancelada.

La cuenta regresiva desapareció.

Zyren se levantó.

Su armadura comenzó a transformarse. Las líneas violetas que permanecían ocultas bajo la ropa se extendieron sobre su cuerpo, formando placas oscuras alrededor de su pecho y sus brazos.

Emma se liberó del asiento.

—¿Qué vas a hacer?

—Impedir que entren.

—Voy contigo.

—No.

—Acabas de renunciar para preservar mi libertad. No empieces a darme órdenes treinta segundos después.

—No estás entrenada para el combate.

—Ellos vienen por mí.

—Precisamente.

Una explosión sacudió la nave.

Parte de la pared se abrió y una nube de humo negro penetró en el pasillo.

Zyren empujó a Emma detrás del núcleo.

Dos figuras atravesaron la abertura.

El primer atacante levantó su arma. Zyren extendió una mano y una descarga violeta lo golpeó en el pecho. El hombre salió despedido, pero la protección que llevaba absorbió parte del impacto.

El segundo disparó.

Zyren giró para cubrir a Emma.

El proyectil alcanzó su hombro.

Su armadura se quebró.

—¡Zyren!

Él permaneció de pie, aunque una sustancia oscura comenzó a extenderse desde la herida.

No era sangre.

Parecía energía líquida.

Zyren sujetó al atacante por el brazo, giró el arma y lo arrojó contra la pared. La propia nave envolvió al hombre con filamentos luminosos y lo inmovilizó.

—Daño estructural del comandante —advirtió el Nexarion-X.

—Ya no soy comandante —respondió Zyren.

—La modificación administrativa no altera tu identidad biológica.

Emma corrió hacia él.

—Estás herido.

—No es grave.

—Eso dicen todos los hombres cuando no quieren admitir que están heridos.

Otro disparo atravesó la abertura.

Una barrera blanca apareció frente a Emma.

El proyectil se detuvo en el aire.

Ella no había levantado las manos.

No había hecho nada.

La energía había respondido al miedo.

El objeto cayó al suelo.

Zyren la observó.

—¿Cómo lo hiciste?

—No lo sé.

Los dos hombres que permanecían afuera cambiaron de posición. Uno colocó una tercera carga sobre el casco.

Entonces sonó un disparo terrestre.

El atacante cayó.

Gabe apareció entre los árboles con su arma levantada.

—Sabía que vendría —murmuró Emma.

El último hombre giró hacia él.

Gabe disparó nuevamente. La bala golpeó el generador que llevaba sujeto al pecho. Una explosión azul lo arrojó varios metros hacia atrás.

El bosque quedó en silencio.

Gabe avanzó hacia la abertura de la nave.

Su expresión cambió al ver el interior.

Después encontró a Emma junto a Zyren, cuya armadura ya no podía confundirse con ropa humana.

—Tienes exactamente diez segundos para explicarme qué demonios estoy mirando.

—Una nave —respondió Zyren.

—Eso lo había deducido.

Emma se acercó a la abertura.

—Gabe, baja el arma.

—¿Estás herida?

—No.

—¿Te trajo aquí contra tu voluntad?

—Vine porque quise.

Gabe miró la barrera blanca que todavía flotaba frente a ella.

—¿Qué es eso?

Emma extendió una mano.

La barrera se deshizo en partículas que entraron en su piel.

Gabe palideció.

—Necesito que dejes de preguntarme cosas que todavía no sé responder.

Uno de los atacantes inmovilizados comenzó a reír.

Los tres lo miraron.

El hombre levantó la cabeza. Sus pupilas estaban completamente negras.

—Alaric quiere a la Portadora viva —dijo con una voz que no parecía suya—. Pero yo no necesito su cuerpo.

Zyren se colocó delante de Emma.

—Vharos.

La sonrisa del hombre se amplió.

—Ya elegiste, nexariano. Renunciaste a tu mundo por una mujer que todavía no confía en ti.

La herida del hombro de Zyren se oscureció.

Emma percibió la culpa que intentaba contener.

La entidad también.

El hombre inhaló profundamente, como si saboreara el aire.

—Qué diferente sabe una emoción cuando nace por primera vez.

Zyren extendió la mano para atacarlo.

Emma le sujetó la muñeca.

—No. Está intentando provocarte.

Vharos volvió el rostro hacia ella.

—Aprendes rápido.

—Sal de su cuerpo.

—Todavía no puedes obligarme.

—Puedo intentarlo.

La energía blanca comenzó a rodear a Emma.

Las luces del Nexarion-X se intensificaron al mismo ritmo.

Vharos dejó de sonreír.

Abandonó al hombre en una nube oscura y se deslizó hacia la abertura del casco. Antes de desaparecer, adoptó el rostro de Charlotte.

—Pregúntale a tu abuelo quién abrió la puerta para mí.

La sombra se dispersó entre los árboles.

Emma quedó inmóvil.

Gabe miró hacia el lugar por donde había escapado.

—¿Eso era lo que entró en la casa?

—Sí —respondió Emma.

—¿Y Charles sabe lo que es?

—Sabe más de lo que ha contado.

Zyren perdió el equilibrio.

Emma alcanzó a sostenerlo antes de que cayera.

—Nexarion, ayúdalo.

Del suelo surgieron filamentos violetas que envolvieron su hombro. La sustancia oscura dejó de extenderse.

—El proyectil contiene un inhibidor energético de origen nexariano —informó la nave—. Extracción inmediata requerida.

Gabe entró en el Nexarion-X, aunque cada instinto parecía advertirle que no lo hiciera.

—¿Puede morir?

—Sí —respondió la nave.

Emma sintió que el miedo se cerraba alrededor de su pecho.

Zyren levantó una mano y tocó su rostro.

—No permitas que se alimente de esto.

—No sé cómo evitarlo.

—No lo reprimas.

Emma cubrió la mano de Zyren con la suya.

—Entonces escucha bien. Tengo miedo porque no quiero que mueras. No voy a fingir lo contrario.

La energía blanca recorrió sus dedos y penetró en la herida.

Zyren arqueó el cuerpo.

El fragmento del proyectil salió de su hombro y cayó al suelo.

Las líneas negras retrocedieron.

—Inhibidor extraído —anunció la nave—. Regeneración iniciada.

Emma soltó el aire.

Zyren no retiró la mano de su rostro.

—Renunciaste a tu mundo —susurró ella.

—Renuncié a una orden.

—La nave dijo que no puedes regresar.

—Encontraré otra forma.

—¿Y si no existe?

Los ojos de Zyren se fijaron en los suyos.

—Entonces esta fue mi última decisión como comandante.

Emma sintió que algo dentro de ella cedía.

No era perdón.

Todavía no.

Pero se acercaba peligrosamente.

Gabe aclaró la garganta.

—Lamento interrumpir este momento, pero tenemos cuatro atacantes, una nave extraterrestre con un agujero y menos de una hora antes de que Charles comience a buscarla.

Emma retiró lentamente la mano.

—Charles no puede encontrar este lugar.

—En eso estamos de acuerdo —dijo Gabe—. Hasta que sepamos qué puerta abrió y para quién.

Emma miró el colgante de las tres lunas.

Vharos había acusado a Charles.

Vael quería llevarla a Nexara.

Alaric había encontrado la nave utilizando tecnología que no debía existir en la Tierra.

Ya no sabía cuál de ellos representaba el mayor peligro.

El Nexarion-X cerró la abertura de su casco y volvió a ocultarse entre los árboles.

Pero antes de que la pared terminara de sellarse, Emma distinguió una figura observándolos desde el borde del claro.

Charles.

Había llegado demasiado tarde para detenerla.

Y justo a tiempo para escuchar la acusación de Vharos.