A través de las estrellas te encontré Capítulo 4. La misión
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Capítulo 4. La misión

Nexarion-X despertó cuando Zyren entró en el hangar.

La nave no tenía ventanas, uniones visibles ni superficies metálicas. Su estructura negra absorbía la luz violeta del recinto y la devolvía en pulsaciones tenues, como si respirara. Al detectar la presencia de su comandante, una línea plateada recorrió el fuselaje desde la proa hasta la entrada.

La superficie se abrió.

Zyren colocó una mano sobre el acceso.

La nave reconoció su patrón biológico y una vibración ascendió por su brazo. No era una máquina en el sentido tradicional. Había sido cultivada a partir de materia consciente, diseñada para adaptarse a las necesidades físicas y mentales de un único tripulante.

—Identidad confirmada —anunció el sistema—. Tercer Comandante Zyren. Integración iniciada.

El interior cambió para recibirlo.

Las paredes pasaron del negro al azul profundo. El suelo ajustó la gravedad a sus constantes y varios paneles surgieron de la materia viva sin producir sonido.

En el centro de la nave flotaba una representación de la Tierra.

Zyren se acercó.

Las coordenadas de Elarin parpadeaban sobre uno de los continentes. El sistema había intentado recuperar la ruta original seis veces. En todas, una fuerza desconocida modificaba el destino.

—Identifica el origen de la alteración —ordenó.

—No existe intervención registrada.

—Alguien cambió las coordenadas.

—Negativo.

—Entonces lo hizo la nave.

—Negativo.

Zyren observó el punto verde.

—¿La ruta es segura?

—No existe información suficiente para determinarlo.

Aquella respuesta le desagradó más que una advertencia directa.

En Nexara, la incertidumbre era una condición temporal. Se recopilaban datos, se analizaban probabilidades y se elegía la opción con menor riesgo.

La Tierra no parecía interesada en obedecer ese principio.

Una segunda presencia entró en el hangar.

Zyren la reconoció por el ritmo exacto de sus pasos.

—Guardiana Lira.

Ella cruzó la entrada sin esperar autorización. La nave reaccionó a su armadura y mantuvo las paredes en un tono frío.

Lira se detuvo frente a la proyección terrestre.

—Xantheris terminará la adaptación atmosférica en en dos jornadas nexarianas. Después podrás partir.

—Lo sé.

—También sabes que voté en contra de tu ascensión antes de cambiar mi decisión.

—Aprobación condicionada.

—No fue una formalidad.

Lira extendió una mano y la imagen de la Tierra se dividió en varias capas. Atmósfera, gravedad, radiación, composición biológica.

—En Nexara, tu cuerpo obtiene energía directamente del planeta. La Tierra interrumpirá esa conexión en cuanto atravieses su atmósfera.

—Xantheris explicó los efectos.

—Explicó lo que podemos medir. No lo que desconocemos.

La proyección cambió y mostró una réplica del cuerpo de Zyren. Las líneas energéticas que recorrían sus órganos comenzaron a apagarse.

—Tu fuerza disminuirá. Tus sentidos perderán precisión. Necesitarás alimento, descanso y recuperación física con mayor frecuencia. Las heridas tardarán en sanar y algunas podrían matarte.

—Los humanos sobreviven bajo esas condiciones.

—Tú no eres humano.

Zyren miró la imagen de su propio corazón. El órgano palpitaba con un ritmo constante, alimentado por corrientes invisibles que provenían del núcleo de Nexara.

En la Tierra dependería únicamente de sí mismo.

—¿Por eso viniste? —preguntó—. ¿Para recordarme que puedo morir?

—Vine porque Vael no te ha contado todo.

Las paredes de la nave se oscurecieron.

Zyren desactivó los sistemas de registro. La iluminación descendió hasta dejar únicamente la proyección entre ellos.

—Continúa.

Lira comprobó que la entrada estuviera cerrada.

—Los archivos sobre la Tierra fueron restringidos antes de que tú fueras creado. Ni siquiera los miembros actuales del Consejo podemos acceder a todos.

—Vael sí puede.

—Como Cronista Supremo, controla los registros históricos.

—¿Qué crees que está ocultando?

—No lo sé. Ese es el problema.

Lira amplió una sección de los datos. Aparecieron fluctuaciones energéticas registradas durante varios siglos.

—Nexara ha sufrido pérdidas pequeñas y constantes de energía. Xantheris las atribuyó al ciclo natural del planeta. Pero la extracción comenzó a acelerarse hace veintiocho años terrestres.

Zyren fijó la mirada en la cifra.

—¿Qué ocurrió entonces?

—No encontramos ningún acontecimiento en Nexara que lo explique.

—¿Y en la Tierra?

—Los registros de ese periodo están sellados bajo la autoridad de Vael.

Veintiocho años.

Zyren pensó en la mujer de sus visiones. No sabía su edad, pero la cifra produjo una reacción inmediata en su mente.

—Eldrinor dijo que la señal terrestre apareció recientemente.

—La señal que pudimos detectar —corrigió Lira—. Eso no significa que la conexión no existiera antes.

—¿Crees que la mujer está relacionada?

—Creo que viste un planeta perdido antes de que nuestros instrumentos confirmaran su existencia. No ignoraré ninguna posibilidad.

La imagen del cuerpo de Zyren se desvaneció.

—Vael te eligió para esta misión demasiado rápido —continuó Lira—. Esperaba resistencia. Solicitó tu ascensión, propuso enviarte y presentó una ruta específica sin consultar al resto del Consejo.

—La ruta apareció después de la votación.

—En los sistemas oficiales.

Zyren observó las coordenadas de Elarin.

—Si desconfías de Vael, ¿por qué aprobaste la misión?

—Porque necesito saber qué busca.

—Me estás utilizando para investigarlo.

—Vael también.

La respuesta no contenía disculpa.

Zyren no esperaba una.

—¿Qué quieres que haga?

—Observa la Tierra. Estudia a sus habitantes. Cumple la misión que se te asignó, pero conserva un registro independiente dentro de Nexarion-X. Nada de lo que encuentres debe llegar exclusivamente a Vael.

—¿Y si no encuentro nada?

—Entonces habremos confirmado que mi sospecha carecía de fundamento.

—No crees que eso ocurra.

Lira lo miró en silencio.

—No.

La entrada volvió a abrirse.

Xantheris apareció acompañado por dos técnicos energéticos. Sus filamentos emitían una luz blanca que se reflejaba en las paredes de la nave.

Lira restauró los sistemas antes de que entraran.

—La adaptación está lista —informó Xantheris—. Aunque recomiendo una transición progresiva, el Consejo ha solicitado que la partida se adelante.

—¿Cuándo? —preguntó Zyren.

—Ahora.

Lira y Zyren intercambiaron una mirada.

—Vael dijo que partiría dentro de dos jornadas nexarianas —señaló ella.

—La extracción energética volvió a incrementarse —explicó Xantheris—. Perdimos el funcionamiento de tres plataformas exteriores de Zeythar. Zyphorion consiguió estabilizarlas, pero no sabemos cuánto durará.

Sobre uno de los paneles aparecieron imágenes de las torres afectadas. Las estructuras continuaban flotando, aunque sus núcleos luminosos parpadeaban.

Zyren recordó las torres cayendo en su visión.

—¿Dónde está Vael? —preguntó.

—En el Pabellón de la Razón. Ordenó que no se retrasara la misión.

Xantheris se acercó a la pared central y colocó ambas manos sobre la materia viva.

Sus filamentos se extendieron desde sus dedos hasta introducirse en la nave. Nexarion-X respondió con una pulsación profunda.

—Conexión estable —dijo—. Reservas completas. Sistema de ocultamiento activo. La nave podrá adaptar su apariencia si necesita desplazarse entre estructuras humanas.

—¿Comunicaciones con Nexara?

—Serán limitadas. La diferencia temporal impedirá una conexión continua.

Una escala apareció sobre la proyección.

—Un ciclo orbital completo, corresponde aproximadamente a siete años terrestres —continuó Xantheris—. Para nosotros, tu ausencia será breve. Para ti no.

Siete años.

Zyren había procesado la cifra durante la reunión, pero verla representada modificó su peso.

Siete años observando una civilización impredecible.

Siete años sin la energía de Nexara.

Siete años cerca de una mujer que ya conocía su nombre.

—Podrás regresar antes si completas la misión —añadió Xantheris—. Pero una vez que atravieses la atmósfera terrestre, cada viaje consumirá una parte significativa de las reservas de Nexarion-X.

—No realizaré desplazamientos innecesarios.

Lira se acercó antes de abandonar la nave.

—Recuerda lo que te dije.

—Mantendré registros independientes.

—No me refería solo a eso.

Esperó hasta que Xantheris y los técnicos se alejaran.

—La criatura que viste utilizó tu rostro porque encontró algo dentro de ti que podía convertir en miedo. En la Tierra tendrás muchas más emociones que no sabrás reconocer.

—No permitiré que controlen mis decisiones.

—Eso mismo dijeron nuestros antepasados antes de poner en peligro su mundo.

Lira se marchó.

Zyren permaneció junto a la entrada hasta que el hangar quedó vacío.

—Sellar nave —ordenó.

La superficie se cerró.

Las luces se apagaron durante un instante y luego se encendieron siguiendo el ritmo de su corazón.

Nexarion-X estableció la conexión neural.

Zyren sintió los sistemas como una extensión de su cuerpo. Los motores gravitacionales despertaron. Las rutas estelares se desplegaron en su mente y la imagen de Elarin ocupó el centro de su visión.

—Iniciar salida.

La plataforma del hangar se abrió.

El cielo púrpura apareció frente a la nave.

Nexarion-X ascendió sobre Zeythar. Las torres flotantes quedaron debajo y los mares bioluminiscentes se extendieron hasta el horizonte.

Zyren contempló Nexara por última vez.

Una pulsación surgió desde el núcleo.

La nave la interpretó como una fluctuación energética.

Zyren la sintió como una despedida.

O una advertencia.

—Ruta confirmada —anunció el sistema—. Destino: Elarin, Tierra.

Los motores se activaron.

Nexara desapareció en un destello.

En el Pabellón de la Razón, Vael observó la salida de la nave hasta que la señal abandonó el sistema Romul.

Esperó.

Cuando confirmó que ningún miembro del Consejo permanecía conectado a sus registros, abrió un canal que no figuraba en la red oficial.

La transmisión necesitó varios segundos para atravesar la distancia.

Una voz humana respondió al otro lado.

—Dijiste que nunca enviarían a nadie.

Vael contempló el planeta azul que flotaba ante él.

—La situación ha cambiado.

—¿Quién viene?

—Un comandante.

Hubo silencio.

—¿Sabe algo sobre ella?

Vael miró las coordenadas de Elarin.

Una sombra apareció detrás de su reflejo, alta y delgada. No tenía un rostro propio. Por un instante adoptó la forma de las torres de Nexara cayendo envueltas en fuego.

Vael cerró los puños.

—Todavía no.

—Entonces detén la nave.

—Ya es demasiado tarde.

La voz humana se volvió más tensa.

—¿Qué quieres que haga?

Los ojos de Vael se oscurecieron durante una fracción de segundo.

—Mantén a Emma lejos de él.