11 Un montón de WTF #2
—¿Cómo que «enojadito»?
—Enojado, pero en tierno. Eres un poco demasiado adorable como para usar la palabra normal.
Él soltó un resoplido.
—Tonterías. En fin, ¿cómo llegaste tan rápido? —preguntó Foxx. Echó la cabeza hacia atrás hasta dejarla en el regazo del hombre y lo miró a la cara.
Alastair arqueó una ceja.
—Oh, ¿no te conté? Compré un departamento en este edificio. Pensé que, cuando no estuviera viajando, preferiría quedarme cerca de mi mejor amigo.
Foxx chilló y lo abrazó por la cintura, aferrándose a él.
—Aah, mi mejor amigo es el mejor.
El vampiro soltó una risita.
—Sí, sí, soy increíble. Ahora dime, ¿qué pasa?
Foxx suspiró.
—Mi compañero me odia.
—Seguro que no. ¿Llevan qué… un día?
—¡Sí lo hace! Harlow no quiere hablarme ni escucharme. ¡Yo solo quiero ser su amigo! ¿Es eso tan malo?
Alastair soltó una carcajada.
—No nos engañemos, Foxx. Quieres acostarte con él. Eso es un poquito más que solo querer su amistad, ¿no crees?
—¡Eso no viene al caso!
—¿Y cuál es el caso entonces?
Foxx gruñó. El caso era que quería que Harlow lo aceptara. Y aunque no creía que se llevaran tan horrible… Había momentos en que el humano obviamente pensaba en… dispararle. Sí, esa era la sensación que tenía. Claro que había momentos en que Foxx sentía lo mismo, ¡pero una cosa no quitaba la otra!
—Querido Foxx. Quizá debes aceptar que tu compañero está acostumbrado a hacer las cosas solo. Sin duda es un solitario si lleva haciendo esto desde antes de que fuera legal. Mi consejo es que le des tiempo. Apenas empezaron. Es normal que haya baches. El compañerismo no se forma en un día.
—Solo quiero que funcione… Creo que idealicé demasiado tener un compañero y no puedo evitar sentirme decepcionado de que no esté resultando como imaginé.
—Eso es porque eres impaciente. Dale tiempo.
Y si, después de dárselo, sigue sin sentirse bien, busca otro compañero.
Aunque el consejo alentó a los vampiros a unirse a esta aventura, seguro que aún hay muchos cazadores humanos esperando un compañero.
Los otros consejos paranormales siguen debatiendo o ya los rechazaron.
Así que tendrás un buen abanico para elegir.
—Pero no quiero a otra persona. Quiero a Harlow —lloriqueó Foxx.
Alastair rio y le dio un toquecito en la nariz.
—Deja de quejarte.
Foxx hizo un puchero y se disponía a quejarse más cuando su teléfono empezó a sonar. Lo agarró de la mesa de centro y sus ojos se abrieron al ver el nombre de Harlow.
—¡Es Harlow! —exclamó.
—Vamos, contesta, tonto —dijo Alastair mirándolo con exasperación.
Foxx carraspeó y aceptó la llamada.
—Foxx al habla. ¿En qué puedo ayudarte, Harlow?
Alastair arqueó una ceja ante su tono empalagoso.
Foxx le sacó la lengua. El hombre solo puso los ojos en blanco.
Al otro lado se oyó un carraspeo y luego Harlow murmuró algo demasiado bajo como para que Foxx lo entendiera.
—Ah… lo siento, Harlow, ¿qué dijiste? No te escuché. Quizá la señal es débil.
—Mi casa explotó. ¿Puedo quedarme contigo? —gruñó Harlow esta vez, alto y claro.
Los ojos de Foxx se abrieron de par en par.
—¿Quieres quedarte aquí?
—¡Temporalmente! Solo temporalmente. El seguro va a tardar un poco en arreglar todo y reconstruirla… así que sí. Sé que es raro que te lo pida. Pero no tengo a nadie en la zona con quien quedarme.
¿Harlow quería quedarse aquí? ¡¿Aquí?! ¡¿Con él?! Era como si campanas sonaran en su cabeza, el viento las hacía sonar mientras esta oportunidad de oro caía en su regazo. ¡HARLOW NO PODRÍA ESCAPAR!
¡No le quedaría más remedio que ser su amigo! ¡Formarían lazos! ¡Quizá incluso se acostaran! ¡Oh, la Diosa lo había iluminado con la luz de su luna, bendiciéndolo con sus favores y amooooor!
—¿Foxx? ¡¿FOXX?! —la voz de Harlow lo sacó de su celebración.
—¡Oh! Sí. Aquí estoy, ¿sí?
—Entonces, ¿puedo quedarme? —gruñó el hombre, sonando irritado—. Puedo pagar renta.
—¡Sí, claro! Tengo mucho espacio. Y no necesito tu dinero.
Soy dueño del lugar. Y ni siquiera tengo los permisos necesarios para rentar de todos modos.
—Su mente se detuvo en seco cuando por fin asimiló la razón por la que Harlow tenía que quedarse con él, más allá de sus ganas de festejar—.
Espera, ¿dijiste que tu casa explotó? ¿Estás bien?
El hombre gruñó.
—Estoy bien. Te lo explico cuando llegue. Solo dame tu dirección.
—Estoy en Inner Village, en Hazard, en The Silver Hollow.
Mi número de departamento es 613, en el sexto piso.
Veamos, el código de acceso para Inner Village es 1043.
Ese cambia cada semana, por cierto, así que tendré que configurarlo para que los recibas.
No hay código para entrar en The Silver Hollow, pero sí hay un guardia.
Le avisaré que vienes y que necesitarás una llave para el ascensor.
Tendrás que mostrarle tu identificación.
Puedes usar mi llave extra del departamento por ahora, hasta que haga otra.
—Foxx se detuvo, pensando qué más debía saber Harlow—.
¡Ah, cierto, el estacionamiento! Es un garaje subterráneo que usan varios edificios de la zona.
Mis lugares están marcados con mi número de departamento y el nombre del condominio.
Debería haber señales para guiarte al área correcta.
Cuando llegues… diría que me mandes un mensaje…
¿Mandas mensajes? Supongo que también puedes tocar la puerta.
—Te llamo cuando estacione. Gracias —dijo Harlow con un gruñido antes de colgar.
Foxx rio mientras apartaba el teléfono de su oído.
—¡Bestie! ¡Tengo nuevas esperanzas!
—Lo escuché… ¿Estás seguro de que esto es sensato? —preguntó Alastair con el ceño fruncido.
—¡Es perfecto! ¡Ahora no tendrá más remedio que ser mi amigo!
El otro vampiro hizo una mueca.
—Foxx, siento que no debería tener que explicarte el peligro de darle a un cazador, del que dices que te odia, acceso total a tu casa.
—¡Pero su casa explotó! ¿Qué se supone que debía hacer?
—No sé. ¿Preguntar cosas importantes como por qué mierda explotó su casa? —bufó Alastair.
—Es decir, es un cazador, así que probablemente enfadó a alguien. ¿Realmente importa? ¡Viene aquí a vivir conmigo! ¿No ves que es la oportunidad perfecta para atraparlo en una amistad?
—No quiero sentir lástima por un cazador, pero casi siento lástima por tu pobre compañero. No tiene ni idea de en qué se está metiendo contigo, ¿verdad?
Foxx se incorporó de golpe con un grito ahogado y lo fulminó con la mirada.
—¡No seas malo! ¿Cómo puedes no querer que alguien más experimente lo que es ser mi amigo? ¡No te enfades porque tengas que compartirme!
Alastair estalló en carcajadas.
—Te compartiría si pudiera. Pero por desgracia, eres un gusto adquirido.
—¡JUM! ¡Como sea! Deberías irte. Dos vampiros probablemente sean demasiado.
—¿Demasiado para un cazador? —dijo Alastair con sorna—. Oh, ya veo cómo es esto. Me echas fuera por sexo, ¿verdad? Sexo antes que amistad. ¡Qué criaturita cruel eres! —lo acusó dramáticamente.
Foxx resopló.
—¡No te estoy echando por sexo!
—Sí, sí. Lo que digas. Me iré, pero solo cuando él llame. Hasta entonces, exijo entretenimiento. Abre bien esa boca y cuéntame todo sobre tu primer caso. De principio a fin, cada último detalle.
Foxx lo fulminó con la mirada. ¿Por qué eran amigos?