¡A la mierda las comedias románticas! 34. Cálculos erróneos
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34. Cálculos erróneos

⁠—⁠Se me va a hacer raro no tenerte por aquí en Navidad ⁠—⁠me dice Al cuando me ve salir con la maleta al recibidor de casa.

⁠—⁠A mí también. Oye… Esto…

⁠—⁠Ya te he dicho que no te preocupes por la pasta. Nos apañaremos de momento, ¿vale?

⁠—⁠No, no es eso de lo que te quería hablar. Y no te preocupes, que ahorros tengo. No es mucho, pero algo hay para ir tirando mientras me conceden el subsidio que me corresponde o, mejor, me sale curro nuevo.

No sé si es el momento más adecuado para hacer lo que tengo pensado, pero no quiero irme al pueblo y que se me quede la duda entre los dos.

He estado posponiendo esta conversación mucho tiempo y me dolería que Al estuviera sufriendo de algún modo por mi culpa o que esto se enquistase de alguna manera y acabe por desgastar nuestra amistad.

⁠—⁠Lo que pasó el otro día ⁠—⁠comienzo, y Al se pone tenso. Igual de tenso que el día que nos encontramos con su ex⁠—⁠ no estoy muy seguro de lo que fue.

⁠—⁠No fue nada, Javi ⁠—⁠dice nervioso.

⁠—⁠A ver, algo sí que fue. Y yo te lo agradezco. Necesitaba ese abrazo y estar así, contigo. Y no me entiendas mal. Eres un tío de puta madre, pero…

Al se queda en silencio. No sé si me está entendiendo, si está buscando sus propias palabras o qué está pasando por su cabeza.

⁠—⁠Lo que quiero decir es que… ⁠—⁠Qué difícil es encontrar la manera de exponerlo sin cagarla⁠—⁠.

Sé que te ocurre algo y no sé si yo tengo que ver con ese «algo».

Sea lo que sea, me gustaría que me lo contases.

Somos amigos, muy amigos. Pero, desde que nos encontramos con aquella ex tuya, te he visto un poco raro.

Quizá ya lo estabas de antes y no he sabido darme cuenta, pensando, como estaba siempre, en mis historias.

⁠—⁠Ya. ⁠—⁠Al mira para otro lado. Ver al deportista, al incorruptible, al sabio, así de frágil, hace que se me encoja el corazón.

⁠—⁠Pero, tío, sea lo que sea, me tienes aquí, ¿de acuerdo?

⁠—⁠No te he contado nunca por qué corté con ella.

Joder, joder. Espero que no me diga que es por lo que creo porque yo no estoy ahora para este tipo de jaleos. Al final, el mote que me puso Aída va a terminar por ser verdad.

⁠—⁠Terminé con Tania porque no sentía por ella nada más que una amistad.

Cuando estábamos saliendo ni siquiera os hablé de ella ni la llevé a casa porque, en el fondo, sabía que no funcionaría.

Esto me ha pasado siempre, con todas las chicas con las que he estado.

No sé, no me gustan en general. Sexualmente hablando, claro.

Tania fue la última y con la que cobré conciencia de todo.

Dejo caer la mochila al suelo. Al se me queda mirando y tuerce la boca en un gesto aniñado.

No tengo ni idea de qué decir ahora, la verdad.

Entonces, Aída tenía razón. O sea, es posible que todo lo que yo he estado viviendo pero no quería ver, en realidad, fuese un intento de ligar de mi compañero de piso, de mi amigo y consejero, de Al, a quien considero casi como mi hermano.

⁠—⁠Yo, Al… ⁠—⁠titubeo⁠—⁠, es que a ver. Tú eres genial. No quiero que me entiendas mal, eres un tío de puta madre. Eres la clase de persona a la que todo el mundo debería aspirar. Cualquiera que esté contigo se podría sentir afortunado de tenerte, pero yo es que…

⁠—⁠Para, Javi ⁠—⁠interviene, esta vez con una expresión más relajada⁠—⁠. Si no te he dicho nada antes era para evitar este tipo de situaciones incómodas y porque no estaba seguro.

⁠—⁠Pero es que yo no…

Me siento tan culpable… No sé en qué momento le he dado señales para que pensara que yo estaba interesado en él.

Suponía que todo lo que hacíamos era colegueo entre amigos que sabían con certeza lo que eran el uno para el otro.

Dos amigos que tenían muy clara su sexualidad y la del otro.

Además, ahora, después de la ruptura con Tom, no me encuentro en mi momento emocionalmente más álgido para afrontar una relación con nadie.

No os voy a engañar. Ni siquiera con alguien como Al.

⁠—⁠Yo no me siento atraído por ti, Al ⁠—⁠consigo decir al fin.

Ambos nos quedamos callados. Mirándonos. ¡Mierda! Justo antes de Navidad, no podía haber esperado, no podía haberme dado un punto en la boca.

⁠—⁠Ni yo por ti ⁠—⁠me dice y sonríe al ver mi cara de sorpresa⁠—⁠. Es que no me gusta nadie, en el sentido sexual de la palabra. No me atrae nadie.

⁠—⁠¿Cómo?

⁠—⁠Y tú también eres la persona a la que todo el mundo debería aspirar, Javi. Con eso no te equivoques.

⁠—⁠Pero ¿entonces? ¿Todo lo de la cola del cine y los días posteriores que casi ni hablábamos?

⁠—⁠Me preguntaste por qué la había dejado y justamente no quería que pensases que yo estaba detrás de ti, si te decía que porque no sentía nada por ella, ni por el resto de chicas con las que había estado.

Y más en la situación en la que te encontrabas con Tom.

Tenemos una relación muy guay y no quería que eso cambiara.

Seguro que te ponías a atar cabos y habría alguna confusión.

Igual que ahora. No quería cagarla provocando un malentendido entre vosotros o entre nosotros.

⁠—⁠¿Y lo del otro día, en la cama?

⁠—⁠Estabas triste y a la gente cuando está triste le gustan los abrazos.

En el pasado he tenido algún problema con amigos por mostrarme cariñoso, pero contigo siento que es diferente.

Tú aceptas estos gestos de manera natural, o los aceptabas, sin hacer preguntas, sin pensar cosas raras.

Podía ser yo mismo, y como no estabas ya con Tom, estaba claro que no me metía en medio de nada.

Siempre nos hemos dado abrazos. Pero puede que no calculase bien.

⁠—⁠Dice esto último con arrepentimiento en la voz.

⁠—⁠¿Entonces? No te sientes atraído por nadie.

Al niega con la cabeza.

⁠—⁠¿Nunca has sentido la necesidad de acostarte con nadie?

⁠—⁠No. Aunque me he acostado con gente porque se suponía que era lo que debía hacer.

Lo que era «normal». Pero no. Para mí fue prácticamente un trámite cada una de las veces en las que lo hice.

No puedo decir que me desagradasen, pero creo que tampoco siento lo mismo que el resto: esa pasión, esa necesidad, esa entrega.

Ya sé que es difícil de entender, pero es lo que me pasa.

⁠—⁠Se encoge de hombros y me mira esperando mi reacción.

⁠—⁠Al, ¿y por qué no me lo has dicho nunca? Si yo siempre te cuento todas mis movidas. No es algo de lo que tengas que avergonzarte.

⁠—⁠Ya. Al principio no tenía la confianza suficiente y tampoco estaba seguro del todo de lo que me ocurría.

Después pensé que para qué si ya estábamos bien así.

Tú no hacías preguntas y yo no tenía que contestar nada incómodo.

Hasta lo de Tania, mi ex. En cualquier caso, pensaba decírtelo algún día.

Hubieras sido el primero. Bueno, eres el primero.

Tania cree que soy gay. Seguro que se pensó que estábamos juntos cuando nos vio en aquella cola.

⁠—⁠Pero puede que en algún momento haya dicho algo que te pudiera ofender, no sé, algún comentario tonto que yo dijera sin pensar y te doliera.

⁠—⁠Te aseguro que si lo has hecho ni me acuerdo y no te lo hubiera tenido en cuenta. ⁠—⁠Me sonríe tranquilizador⁠—⁠. Todos alguna vez metemos la pata y está claro que yo lo he hecho en la manera de llevar el asunto.

⁠—⁠Joder, Al.

Me gustaría poder decirle algo para compensar mi ceguera de estos meses. También me gustaría hacerle algunas preguntas, pero no sé por dónde comenzar sin terminar por cagarla.

⁠—⁠Dispara ⁠—⁠me anima él, que vuelve a adivinar lo que me pasa por la cabeza.

⁠—⁠Has dicho «sexualmente», pero ¿y el amor? ¿No te gustaría…? Perdón, ¿no tienes necesidad de encontrar el amor? ¿De compartir tu vida con alguien?

Al se queda pensativo y me invade la sensación de haberla fastidiado.

⁠—⁠Perdona si digo algo fuera de lugar, pero es que quiero ser capaz de comprenderte mejor. No quiero que pienses que te juzgo.

⁠—⁠Y no lo pienso ⁠—⁠me tranquiliza⁠—⁠. Y claro que quiero encontrar el amor, pero es algo distinto de lo que tú buscas.

⁠—⁠Yo me sonrojo⁠—⁠. Lo tengo con mis padres, mis hermanas, mis sobrinos…

Contigo. Tengo mucha gente con la que comparto mi vida.

No creo que me defina el tener o no pareja.

Pero sí lo que hago con la gente que me rodea, entre otras cosas. ¿No crees?

Los ojos se me enrojecen y me pongo nervioso porque no me gusta llorar en público. Supongo que será un rescoldo de la manera en la que nos educaron a muchos, en la que llorar era un defecto y no una virtud, como el tiempo me ha enseñado a apreciar.

⁠—⁠Gracias ⁠—⁠le digo.

⁠—⁠¿Por qué?

⁠—⁠Por contármelo y dejarme formar parte.

Al sonríe de oreja a oreja y puedo ver también en sus ojos cierta humedad, que no hace otra cosa que hacerme más difícil mantener la compostura.

⁠—⁠Y que quede claro: tú conmigo no tienes que calcular nada ⁠—⁠le advierto apuntándole con el dedo.

Sin poder aguantarme más, voy hacia él y le pego un abrazo que podría partir a un oso en dos.

⁠—⁠¿Me has oído?

⁠—⁠Sí ⁠—⁠ríe y me rodea con sus brazos enormes y cálidos.

Y a mí se me saltan las lágrimas. Hoy estoy sensible, mucho. No sé si es porque estamos cerca de la Navidad o porque últimamente he vivido demasiadas emociones, casi todas negativas, y por fin aclaro algo de mi vida. Me da igual. El caso es que este abrazo me sabe a gloria y pienso disfrutarlo.