¡A la mierda las comedias románticas! 33. Amigas y chocolates
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33. Amigas y chocolates

⁠—⁠Ya, ya… Perdona ⁠—⁠digo a Aída, sentada junto a mí en la barra de Dulce Pastel. Cata va de un lado para otro atendiendo las mesas y, de cuando en cuando, lanza alguna mirada curiosa hacia nosotros⁠—⁠. Tenía que haberte llamado antes, pero tampoco sabía qué te iba a decir.

⁠—⁠Te perdono porque eres tú ⁠—⁠bromea⁠—⁠. Pero ahora en serio, ¿estás bien?

⁠—⁠Estoy mejor, que ya es algo.

⁠—⁠Esto corre a cuenta de la casa ⁠—⁠me dice Cata poniéndome delante una taza de su cada vez más famoso chocolate.

⁠—⁠Gracias. Es justo lo que necesito. ⁠—⁠Y la verdad es que sí que lo es.

Preciso de algo que me dé un poco de calor.

Cata me sonríe y se pierde de nuevo con la bandeja en la mano y la bayeta en un hombro hacia una de las mesas recién abandonada.

Está hoy hasta arriba⁠—⁠. ¿Sabes esa sensación cuando tienes tantas cosas en la cabeza que terminas por bloquearte?

Aída asiente.

⁠—⁠Pues eso me pasaba a mí. De hecho, todavía no se ha ido del todo.

Aída pone una mano sobre la mía. Yo le aprieto los dedos.

⁠—⁠Pero, entonces, ¿él sabía todo?

⁠—⁠Sí.

⁠—⁠¿Y no te lo contó?

⁠—⁠No.

Aída va a hablar, pero yo la corto.

⁠—⁠Ya. Ha sido un cabrón. Tuvo las oportunidades suficientes para hacerlo y se aprovechó de mí cuando le estuve explicando todo y pormenorizando procesos.

Lo peor es que no me duele más por haber perdido el trabajo, me duele por haberme sentido engañado.

Porque creo que lo quería y me ha mentido y utilizado.

Por mucho que diga que se arrepiente y que no quería.

⁠—⁠Ya, pero a alguien que se le quiere no se le engaña, y menos con una cosa así. Eso es de ser un poco cobarde y un poco trepa también.

⁠—⁠¿Y qué hago?

⁠—⁠Pues pasar de él. ¿Qué vas a hacer?

⁠—⁠¿Qué pasa con eso de las segundas oportunidades?

⁠—⁠¿Que qué? ⁠—⁠Aída me mira con los ojos desorbitados. Yo le doy un trago al chocolate para disimular⁠—⁠. Javier Sanchis Romero, como se te ocurra volver con el tipo este, te subo a guantazos a la Torre del Micalet.

⁠—⁠Vale, vale ⁠—⁠le digo no demasiado convencido de si seré capaz de no hacerlo. De lo que sí estoy seguro es de que ella me pueda correr a gorrazos si le apetece.

⁠—⁠Además, tienes a Al. ¿Cómo es eso que se acostó contigo? ⁠—⁠pregunta levantando un poco la voz y adquiriendo la pose de entrevistadora de programa cutre del corazón.

⁠—⁠Shhh…, que lo mismo hay alguien aquí que lo conoce. Y no nos acostamos. Nos tumbamos juntos, que hay un matiz bastante claro.

⁠—⁠Abrazados.

⁠—⁠Sí, abrazados, como dos buenos amigos.

⁠—⁠Claro, porque es eso lo que hacen los amigos heteros.

⁠—⁠No lo sé. No soy hetero. Y no pongas esa cara de idiota cuando crees que tienes razón.

⁠—⁠De interesante. ⁠—⁠Levanta una ceja⁠—⁠. Pongo cara de interesante.

⁠—⁠De capulla. ⁠—⁠Le saco la lengua⁠—⁠. Además, después fue como si no hubiera pasado nada. Hablamos tan normal de las mismas cosas de siempre.

⁠—⁠¿Y no has sacado el tema?

⁠—⁠No. No sé si no encuentro el momento o no lo quiero encontrar. Si te soy sincero, no tengo muchas ganas de tener más movidas.

⁠—⁠Ay, J. J.… ⁠—⁠Me da un par de palmadas de burlona condescendencia y yo le respondo poniendo los ojos en blanco⁠—⁠. ¿Y qué piensas hacer? Aquí está todo muerto. Sigue todo paradísimo. La industria de la animación parece un páramo.

⁠—⁠Ni idea. Aún ni me había parado a pensar. ¿Han echado a muchos en la empresa?

⁠—⁠A un animador y a una chica de producción.

⁠—⁠Genial, hemos sido tres cuando me vendió la moto de que iba a reducir la hostia de gastos. Que no es porque me joda que solo hayan sido tres. Me alegro de que no hayan terminado más en la calle. Es que me siento aún más estafado.

⁠—⁠Es un idiota, no le des más vueltas. Pero, por lo visto, era a los tres a los que os tenía enfilados.

Supongo que a mí me habrá dejado porque cobro menos y porque tampoco está ahora para competir con los sueldos de otras empresas.

Pero en cuanto me salga algo me doy el piro, y esta vez va en serio.

A ver si con la IA esa que está montando Tomás, el idiota traidor, al tonto de su tito se hacen ellos solos la película.

Aída siempre sabe cómo hacerme sonreír. Es lo mejor que me ha traído mi exempresa.

⁠—⁠Y te lo vuelvo a decir: deberías venirte conmigo a ver mundo ⁠—⁠dice apuntándome con el dedo.

⁠—⁠Ya veremos.

Otro trago al chocolate y las penas ya no son tan penas.

⁠—⁠Si te vas, ¿qué harás con Cata?

Aída mira hacia la que ya es su pareja y sus ojos se derriten. La seguridad y el espíritu aventurero de hace un momento se esfuman de un plumazo.

⁠—⁠Echarla mucho de menos.

⁠—⁠Te has enamorado bien, ¿eh?

⁠—⁠Hasta las tetas ⁠—⁠suelta dejando escapar un suspiro, y yo, que estaba bebiendo un trago de chocolate espeso, casi me atraganto de la risa.