¡A la mierda las comedias románticas! 6. Té, chocolate y alfajores
16%

6. Té, chocolate y alfajores

Después del cumpleaños, me cuesta un poco estar al cien por cien.

No es que desfasara mucho, eso ya lo sabéis, pero entre los viajes, el jaleo de la fiesta y que mis primos parecen osos gruñendo cuando duermen, no he tenido mucho tiempo de descansar.

Eso sin contar con las sesiones intensivas de trabajo más formación de Tom.

¡Ah! Y si os preguntáis si antes de irme pasé por la gasolinera a ver a Santi, os haré un spoiler que nadie sospechaba: ¡¡¡no! !! Os lo dije.

⁠—⁠Mira, ¿ves este nodo de magnitud? Solo tienes que copiar la función del valor de la nube de puntos y aplicarlo aquí y… ¿Tom?

Está empanado mirándome fijamente y siento que me hierve un poco la sangre porque, gracias a la fantástica idea del cretino de mi jefe de incorporar a alguien sin experiencia en mitad de una entrega, llevo lo que va de semana llegando a mi casa a las mil.

⁠—⁠Perdona.

⁠—⁠¿Dónde te has quedado colgado? ⁠—⁠pregunto haciendo acopio de la escasa paciencia que me queda. Tengo que ser asertivo, tengo que ser asertivo, tengo que…

Miro el reloj. Las siete y media. Hace dos horas y media que tendría que estar en casa y solo estamos a miércoles con una entrega que tenemos que hacer mañana y, seguramente, correcciones «inesperadas» de última hora. Suspiro.

⁠—⁠La verdad es que hoy estoy un poco bloqueado. Hay muchas cosas y muchos términos. Demasiada información.

⁠—⁠Sí, no me extraña. Esto lleva años aprenderlo a usar con soltura ⁠—⁠sentencio malhumorado.

⁠—⁠Ya… Lo siento.

⁠—⁠Yo sí que lo siento.

Intento concentrarme para ver de qué manera puedo explicarle lo mismo sin que parezca un galimatías sin sentido y noto la cabeza como si estuviera llena de una sopa densa. Dejo escapar el aire por la nariz.

⁠—⁠¿Te he molestado en algo?

La pregunta me pilla por sorpresa, pero no me extraña.

Llevo un buen rato contestando de lo más agrio.

No puedo evitarlo. Se me ocurren mil cosas mejores que hacer que ponerme a enseñar a un desconocido, por muy bueno que esté, un programa que me ha costado años, solo porque al gilipollas de Héctor se le ha metido entre ceja y ceja que lo haga.

⁠—⁠Creo que no te hace mucha gracia estar aquí perdiendo el tiempo en enseñarme esto ⁠—⁠continúa él, que parece haberse metido dentro de mi cabeza.

⁠—⁠Me has pillado.

⁠—⁠Ya me parecía.

Tom aparta la mirada con un gesto casi infantil que hace que me sonroje. Quizá no debería haber sido tan brusco. Él no tiene la culpa de nada.

⁠—⁠No es por ti, que conste. Es que con las entregas y demás estoy muy agobiado y parece que no se dan cuenta.

⁠—⁠Después de escucharos hablar el viernes, le propuse a Héctor posponer mi incorporación a la semana que viene para no entorpeceros, pero no hubo manera.

⁠—⁠Bueno, gracias por el intento. Pero ya irás conociendo a Héctor.

⁠—⁠¿No es buen jefe?

Se me escapa una risa que si hubiera estado Aída habría terminado contagiándosela. Por lo menos ella ha podido avanzar lo suficiente con sus planos y me ha prometido que mañana me echará una mano con los que me queden a mí por culpa de la dichosa formación.

⁠—⁠Es que no sé qué mosca le ha picado con tanta prisa porque te pusieras al día. Se pueden hacer las cosas de otra forma… Bien… En fin. ¿Te parece que lo dejemos por hoy? Entre el uno y el otro me da que no vamos a conseguir demasiados progresos.

⁠—⁠¿Y si nos tomamos algo por aquí?

Hasta hace un segundo, estaba soñando con llegar a casa y darme una buena ducha. Estoy agotado y tengo el cerebro frito. Me metería en la cama sin cenar siquiera y dormiría hasta que pasase una semana, por lo menos.

⁠—⁠Esto…, vale. Me vendrá bien despejarme un poco.

Cerrad la boca. Vosotros no habéis visto esos ojazos mirándome fijamente con la esperanza de escuchar un sí.

◆◆◆

⁠—⁠¿Qué pasa, no te gusta el sitio? ⁠—⁠digo sentándome en una de las mesas altas de una pequeña cafetería, Dulce Pastel, en la que tienen un expositor alargado con infinidad de combinaciones de lo que sea con dulce de leche o chocolate.

⁠—⁠No, no… Pero es que, cuando pensaba en tomar algo, pensaba más bien en una cerveza.

⁠—⁠Ah…, si quieres nos vamos.

Soy idiota. ¿Quién en la vida real quiere salir a tomar algo a una cafetería con pasteles y chocolate? Eso solo pasa en las películas de Julia Roberts de los noventa… Y yo aquí haciendo el idiota. Pero si esto es España, por favor. Aquí tus bravas, tu cervecita… Puto cine pornosentimental .

⁠—⁠Es que no soy yo muy de dulce, la verdad.

⁠—⁠Nada, nada, pues nos vamos ⁠—⁠digo levantándome un poco abochornado.

⁠—⁠Hola, ¿qué les pongo? ⁠—⁠dice una chica con acento argentino y los brazos tatuados, el pelo corto con el flequillo recto y un aro grande en una de las orejas.

⁠—⁠Esto…, es que ya nos…

⁠—⁠¿Qué tienes de salado? ⁠—⁠interviene Tom, que me deja con la palabra en la boca.

⁠—⁠Pues tenemos empanadas argentinas, porciones de pizza , pasteles de carne…

⁠—⁠Una empanada. La que hagáis más rica. Y un té verde.

⁠—⁠Perfecto ⁠—⁠anota⁠—⁠. ¿Y vos?

⁠—⁠Un chocolate especiado ⁠—⁠pido tímido pensando en que va a pensar que soy un bicho raro por pedirme eso un miércoles casi a la hora de cenar⁠—⁠. Y un alfajor de dulce de leche. ⁠—⁠De perdidos, al río.

⁠—⁠Hoy viniste goloso… ⁠—⁠comenta la chica con un deje pícaro que hace que se me enciendan las mejillas.

Tom me mira con una media sonrisa y ahora debo de parecer un Gusiluz.

Que, para el que no lo sepa, era un gusano de juguete, de hace mil años, que si le apretabas la barriga se le encendía la cara.

⁠—⁠Ya mismo les traigo todo.

⁠—⁠Podíamos habernos ido si no te apetecía ⁠—⁠le digo una vez se marcha la camarera tras el mostrador.

⁠—⁠Está bien aquí. Que no fuera mi idea inicial no quiere decir que no me guste.

Estoy a punto de decirle que pensará que soy un poco infantil por lo del chocolate, pero, qué narices, es el nuevo y yo el supervisor. Así no me voy a hacer respetar nunca.

⁠—⁠¿Te puedo preguntar una cosa? ⁠—⁠Me animo. Él asiente sin quitar esa media sonrisa⁠—⁠. ¿Por qué te ha dado por los efectos digitales?

⁠—⁠En realidad, aunque yo vengo de proyectos de imagen real, comencé de programador. Pero siempre me ha gustado mucho el audiovisual.

⁠—⁠Sí que has dado un poco de vuelta…

⁠—⁠Es supervivencia. Ahora todo pasa por lo digital y parece que lo «real» se ha desfasado un poco. Aunque me sigue gustando mucho. Pero, si quiero seguir trabajando, necesito reciclarme, aprender cosas nuevas, mejorar ⁠—⁠me explica.

⁠—⁠Pues no sé yo lo que durará esto. Creo que la cosa no tardará en ponerse jodida.

⁠—⁠¿Por?

⁠—⁠Todo eso de la IA.

⁠—⁠¡Ah! La inteligencia artificial. Bueno, supongo que habrá que renovarse también teniéndola en cuenta. ¿Te preocupa?

⁠—⁠Me preocupa no tener trabajo. No poder mantenerme, aunque compartir piso pasados los treinta tampoco era lo que había soñado cuando era joven. Me preocupa tener que volver a casa y ganarme la vida en el negocio familiar…

⁠—⁠¿No eres de aquí?

⁠—⁠A pesar de que mi aspecto cosmopolita te despiste, te sacaré de tu error ⁠—⁠bromeo⁠—⁠. No, soy de una ciudad pequeñita. Está a algo más de una hora en coche, dos y media en autobús. ¿Tú sí eres de aquí, cierto?

Él niega con la cabeza.

⁠—⁠¿No me irás a decir que eres de pueblo? Eso sí que no me lo creo.

⁠—⁠No, no. ⁠—⁠Ríe⁠—⁠. Nací aquí, en Valencia, aunque nos mudamos cuando yo era un niño a Londres y después a Roma, y más tarde me fui a estudiar a Nueva York. También estuve viviendo en Madrid y Barcelona una temporada.

⁠—⁠Entonces, Valencia se te quedará minúscula.

⁠—⁠No creas. Está bien. Buen clima, fiesta la que quieras, teatros, gente guapa…

Al decir eso, se me queda mirando un momento o puede que mi cerebro me haya jugado una mala pasada y se lo haya inventado. No estoy seguro. Aunque juraría que sí que ha sucedido. Por lo menos a mí se me ha cortado la respiración. ¿Se habrá dado cuenta? Empiezo a sudar.

⁠—⁠Aunque también hay mucho turista ⁠—⁠prosigue.

⁠—⁠Ya, luego pienso que, en cuanto podemos, nosotros también somos turistas, y me molestan un poco menos. Pero a veces sí que es un engorro.

⁠—⁠Ya ⁠—⁠dice ensanchando la sonrisa, y yo me derrito un poco. Muy poquito, casi nada. Que conste.

Los dos nos quedamos callados en uno de esos silencios incómodos que hacen que la gente haga o diga estupideces.

Me pongo a jugar con las manos debajo de la mesa para hacer algo y no meter la pata, y siento sus ojos clavados en mí.

¡Joder! ¿Cómo me puedo poner nervioso a mi edad?

¿Tendrá a alguien? ¿Será gay? ¿Bi? ¿Y si lo único que le gusta es abrazar árboles?

No, no tiene mucha pinta de eso, la verdad.

Desde que existen las apps de ligar, mi radar ya no es lo que era.

⁠—⁠Acá tenés la empanada de criollo con queso y el té ⁠—⁠dice la camarera, que por la gracia divina ha venido a romper la incomodidad del momento⁠—⁠, y para vos, el chocolatito especiado con el alfajor. Que lo disfruten.

Justo a tiempo. Si hubiera tardado un poco más, estoy seguro de que habría terminado por preguntarle alguna cosa del estilo de «¿Tienes nov…?».

⁠—⁠¿Estás con alguien? ⁠—⁠me suelta él a bocajarro, y yo parpadeo un par de veces como si así pudiera entender mejor lo que acaba de salir de su boca.

⁠—⁠Ehm…

⁠—⁠Perdona, a lo mejor me he metido donde no debía.

⁠—⁠No, no. Es que no me esperaba la pregunta, la verdad.

⁠—⁠No tienes que responder si no quieres.

⁠—⁠En realidad, no.

⁠—⁠¿No quieres responder o no estás con nadie?

⁠—⁠Lo segundo ⁠—⁠digo apurado, aunque no entiendo por qué. ¿O sí?

⁠—⁠Ya me imaginaba.

⁠—⁠¡Oye! ⁠—⁠Será gilipollas⁠—⁠. ¿Se puede saber qué quieres decir con eso? ¡Que tampoco estoy tan mal!

⁠—⁠No te ofendas, hombre. Si lo digo porque has terminado de trabajar y estás aquí perdiendo el tiempo conmigo de cháchara.

Vale, vale. Me he encendido un poco pronto. Parece que tengo la mecha algo corta.

⁠—⁠Tampoco es perder el tiempo, creo. Estoy conociendo a un nuevo compañero de trabajo. Seguro que Héctor estaría contento de vernos así, haciendo piña.

⁠—⁠Haciendo piña ⁠—⁠repite él, que parece analizar la frase.

Tom sonríe y se pone manos a la obra con la empanada.

Yo lo imito con el alfajor. Trato de tener el mayor de los cuidados para que no se me quede chocolate en la boca ni en los dientes.

La verdad es que soy nefasto eligiendo comida para una situación como esta.

Podríamos haber ido a un italiano y pedir espaguetis boloñesa para comerlos sorbiendo.

Ya total, lo mismo da. Aunque me encantaría un momento de esos en los que uno de los protagonistas de las películas se mancha con un poco de comida y el otro se lo quita suavemente con el dedo o, mejor, con un ligero beso en la comisura de los labios.

Aunque, siendo yo, la mancha sería en una de las palas delanteras y no me daría cuenta hasta llegar a casa.

⁠—⁠¿Está bueno eso tan pringoso? ⁠—⁠pregunta con una enorme y perfecta sonrisa bajo los dos cristales azules que tiene por ojos.

⁠—⁠Uhm… ⁠—⁠Asiento sin abrir la boca y con los dedos manchados de dulce de leche, que gotea meloso del alfajor. Menudo cromo.

Tom levanta la mano y hace un gesto a la camarera igual que si estuviera firmando algo en el aire.

⁠—⁠¿ Dya de vaf ? ⁠—⁠balbuceo con la boca llena mientras trato de no atragantarme, y veo salir disparado algún perdigón. ¿Pero qué me pasa? ¿Es que no puedo parar de hacer el idiota? Si es que no tengo remedio.

⁠—⁠¿Cómo?

Engullo igual que un pavo en la granja y me paso la lengua un par de veces por los dientes para asegurarme de que no me quede ningún resto.

⁠—⁠¿Que si ya te vas? ⁠—⁠pregunto un tanto avergonzado.

⁠—⁠Solo quería pedir la cuenta para luego no estar esperando. Odio esperar.

⁠—⁠Ah, vale.

⁠—⁠Aunque tampoco me puedo entretener demasiado. Me gustaría descansar hoy y que mañana no estuvieras hablando con un zombi.

Dice esto sonriendo y mirándome directamente a los ojos. Yo me quedo embobado observándolo y creo que se da cuenta, porque la ensancha aún más.

⁠—⁠Esto…

Y me da por toser. Una de las pequeñas migas de la masa del alfajor se me ha ido por el lado que no era y… ¡Cof, cof!

⁠—⁠¿Estás bien?

⁠—⁠Sí. ⁠—⁠Trago saliva y me golpeo el pecho⁠—⁠. Se me ha ido por el otro lado. Perdona. Casi te hago contemplar una muerte en directo. Una muerte de mierda, dicho sea de paso.

Ríe y yo también.