El Cuaderno de Valvanera (El Secreto de San Millán: Tomo V) BLOQUE 2
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La primera consecuencia del acuerdo fue que Leandro abrió una caja que hasta entonces no había colocado sobre la mesa.

No lo hizo con solemnidad.

Consultó una referencia en el inventario y se la entregó a Irene.

—Esta serie está vinculada con las consultas de Álvaro.

Sebastián preguntó:

—¿Por qué no la vimos antes?

—Porque mezcla documentos de procedencias distintas. Quería que primero entendieran cómo se había formado el conjunto.

La respuesta encajaba con las reglas que acababan de fijar.

Irene examinó la caja.

Había carpetas numeradas, muchas con descripciones antiguas normalizadas en épocas posteriores.

Predominaban copias y notas de consulta.

Correspondencia de aspecto corriente.

Nada preparado para impresionar.

Precisamente el tipo de material que podía resultar más útil.

La primera carpeta contenía respuestas a solicitudes de Álvaro.

No todas tenían relación con el volumen.

Había consultas genealógicas y cuestiones sobre escrituras familiares.

Sebastián apartó las irrelevantes.

Leandro no objetó.

La cuarta respuesta contenía una frase que sí importaba:

No se conserva ya bajo el nombre antiguo la relación por la que pregunta, aunque en el índice anterior figura entre papeles remitidos para cotejo.

Mauro se inclinó.

—Otra reclasificación.

Sebastián asintió.

El patrón se repetía.

Los documentos no tenían que haber sido destruidos.

A veces bastaba con que cambiaran de contexto para volverse prácticamente invisibles.

La carta era anterior a las notas más avanzadas de Álvaro.

Eso explicaba parte de sus dificultades.

Cuando intentaba localizar fuentes, algunas ya habían cambiado de clasificación dentro de los propios archivos.

La respuesta añadía:

Puede haberse incorporado a relaciones de libros o a papeles de procedencia diversa.

Nada más.

No había localidad nueva.

Tampoco una ruta material.

Solo una pista archivística.

La siguiente respuesta era más útil:

He hallado dos copias que contienen parte de los mismos nombres, pero ninguna conserva por entero la relación que indica.

Álvaro había subrayado:

dos copias

En el margen:

Pedir diferencias.

La respuesta posterior sobrevivía.

El corresponsal explicaba que una copia terminaba en Diego Sánchez.

La otra continuaba más allá, aunque los nombres posteriores resultaban difíciles de leer.

En esa segunda versión aparecía una nueva remisión.

Sebastián sintió que el terreno se modificaba.

No podían mover todavía el Códice.

Pero la existencia de otra copia externa, diferente de las familiares, podía resultar decisiva.

Mauro preguntó:

—¿Almarza conoció esta correspondencia?

Sebastián buscó marcas.

No encontró ninguna.

Leandro dijo:

—Yo tampoco encontré referencia directa a él.

—Entonces no asumimos que la conoció.

—De acuerdo.

Eso podía convertirse en una ventaja para ellos.

Por primera vez estaban reuniendo documentos que Álvaro y Almarza quizá nunca habían tenido simultáneamente.

Pero el hecho de tener más fuentes no autorizaba a avanzar más rápido de lo que esas fuentes permitieran.

Sebastián comparó la descripción de la copia externa con las variantes familiares.

Compartían parte de la secuencia posterior a Diego.

Sin embargo, las fórmulas no eran iguales.

Eso podía indicar una transmisión diferente.

O una adaptación.

Irene señaló una línea:

No parece traslado literal, pues resume entregas y omite testigos.

—Esto cambia cómo debemos leerla.

Sí.

La copia externa no pretendía reproducir todo.

Seleccionaba.

Mantenía entregas.

Omitía testigos.

Su finalidad podía haber sido preservar la secuencia administrativa y no cada detalle del acontecimiento.

Sebastián escribió:

COPIA EXTERNA: RESUMEN DE ENTREGAS

Debajo:

NO UTILIZAR OMISIONES COMO PRUEBA DE AUSENCIA

La carpeta siguiente contenía una nota de Álvaro escrita, aparentemente, después de recibir aquella información:

Si la copia exterior conserva las entregas y la de casa conserva mejor las funciones, deberán compararse sin suponer que una procede de la otra.

Sebastián sintió otra vez respeto por la disciplina de Álvaro.

No tenía la sistematicidad de Almarza.

Pero había aprendido a desconfiar de las coincidencias cómodas.

Mauro preguntó:

—¿Intentó conseguir la copia externa?

Sí.

Había solicitudes sucesivas.

La última respuesta decía:

No es posible remitir el original. Se enviará extracto de las partes solicitadas.

Sebastián buscó el extracto.

No estaba en aquella carpeta.

Leandro consultó el inventario.

—Puede haber quedado en la serie siguiente.

Sebastián levantó la vista.

—¿Puede?

—Dice “extractos recibidos”, pero no identifica remitentes.

—Bien.

Aquella era exactamente la clase de incertidumbre que el nuevo procedimiento debía permitir sin obligar a nadie a fingir precisión.

La carpeta contenía varias hojas.

La mayoría podía descartarse.

Una era demasiado tardía para relacionarse con la consulta.

Otra no conservaba ningún nombre conocido.

La última reproducía una secuencia parcial.

Martín de Arce.

Diego Sánchez.

Después aparecía una abreviatura muy semejante a la que ya conocían.

Y más abajo:

…y de allí se hizo seguir con los papeles correspondientes…

Sebastián se detuvo.

Mauro preguntó:

—¿“De allí” dónde?

—El extracto no lo conserva.

Le faltaba precisamente el antecedente que hoy necesitaban.

Irene negó lentamente.

—El copista eligió aquello que para él era importante y nos dejó afuera el contexto que para nosotros sería esencial.

Sebastián asintió.

Otra vez, el mismo mecanismo.

Las copias sobrevivían por utilidad.

Y la utilidad condicionaba lo que se perdía.

Mauro miró la hoja.

—¿Puede ser el extracto enviado a Álvaro?

—Puede.

—¿Y podemos demostrarlo?

—Todavía no.

Había semejanzas, pero no una referencia directa.

Sebastián comparó las fórmulas.

La copia familiar decía:

para remitir

El extracto exterior:

se hizo seguir

No había contradicción necesaria.

Podían describir dos momentos sucesivos.

Alguien recibía para remitir.

Después el volumen era hecho seguir.

Si ambas noticias pertenecían al mismo episodio, la continuidad material empezaría a adquirir mayor fuerza.

Pero todavía faltaba demostrar el vínculo.

Mauro lo comprendió.

—Necesitamos saber si hablan de la misma entrega.

—Sí.

No alcanzaba con que las frases pudieran encajar bien.

Necesitaban dependencia documental o convergencia independiente suficiente.

Sebastián buscó las notas de Álvaro.

Encontró:

No unir todavía. Puede ser el mismo tránsito o dos noticias diferentes.

La solución fácil volvía a quedar cerrada.

Irene señaló una marca al pie del extracto.

Había una referencia abreviada seguida de una anotación:

Procedencia fuera de La Rioja.

Mauro se acercó.

—En general ya sabíamos que había copias afuera.

—Sí —respondió Sebastián—. Pero esta indicación corresponde a esta pieza concreta.

Eso orientaba el mapa documental.

No hacia una ciudad.

Todavía no.

Pero sí fuera del ámbito riojano.

Sebastián escribió:

DOCUMENTO: PROCEDENCIA FUERA DE LA RIOJA — DEMOSTRADA POR REFERENCIA

Debajo:

VOLUMEN: MOVIMIENTO EN LA MISMA DIRECCIÓN — NO DEMOSTRADO

Leandro leyó.

—Seguimos teniendo dos mapas.

—Exactamente.

—¿Y si los próximos papeles los unen?

Sebastián levantó la vista.

—Los uniremos cuando lo hagan.

Nada antes.

Leandro asintió.

El acuerdo empezaba a servir para aquello para lo que había sido creado.