CAPÍTULO 6 Bajo las cubiertas de papel negro
BLOQUE 1
A la mañana siguiente colocaron los dos cuadernos uno junto al otro.
No era la primera vez que compartían una mesa desde que habían llegado a Valvanera, pero sí la primera en que Sebastián pudo mirarlos como dos piezas pertenecientes a una misma investigación.
El mayor conservaba las relaciones de procedencia que Julián de Almarza había considerado suficientemente firmes para seguir trabajando sobre ellas.
El menor contenía otra cosa.
Fuentes.
Dudas.
Noticias todavía abiertas.
Referencias que habían sido descartadas o que nunca alcanzaron el grado de certeza necesario para pasar al Cuaderno de Procedencias.
Durante décadas permanecieron separados.
Ahora, bajo la luz controlada de la sala, las dos cubiertas oscuras dejaban ver algo que las reproducciones no mostraban.
No eran iguales.
La cubierta del Cuaderno de Procedencias estaba formada por cartones rígidos revestidos con un papel originalmente oscuro que el tiempo había vuelto pardo.
La del repertorio era más flexible y de menor calidad.
Había sufrido más roce en los bordes y pequeñas deformaciones propias de un objeto manipulado durante años.
Sebastián había esperado una semejanza mayor.
Irene, no.
—Eso es bueno.
Sebastián la miró.
—¿Que sean diferentes?
—Sí. Si fueran idénticos empezarías a imaginar que Almarza los compró juntos y diseñó desde el principio dos volúmenes complementarios.
—No necesariamente.
Irene sonrió.
—Algún día vas a aceptar que puedo anticiparme a vos.
Mauro se sentó al otro lado de la mesa.
—Yo voto por Irene.
—Nadie está votando.
La escena parecía ordinaria.
Dos cuadernos del siglo XIX.
Cartón.
Papel.
Tinta.
Nada en su apariencia justificaba por sí solo la cantidad de archivos y kilómetros que habían recorrido para volver a reunirlos.
Precisamente por eso resultaban convincentes.
Almarza no había preparado objetos para la posteridad.
Había trabajado con ellos.
Irene comenzó por el Cuaderno de Procedencias.
Ya lo había examinado, pero ahora buscaba señales que permitieran comparar su evolución material con la del repertorio.
La primera guarda presentaba una antigua mancha de humedad estabilizada. El lomo había sido reforzado muchos años después de la muerte de Almarza. Varios grupos internos mostraban diferencias leves de papel.
—El objeto original fue modificado durante su uso —dijo.
Sebastián se inclinó.
—¿Inserciones?
—Sí. Y al menos una ampliación.
—Como en el repertorio.
—No exactamente del mismo modo, pero la lógica se parece.
Mauro preguntó:
—¿Eso nos dice cuándo empezó a usarlo para procedencias?
Irene negó.
—Nos dice que necesitó modificarlo. La función se demuestra por la escritura.
Sebastián tomó nota.
El repertorio mostraba un desgaste distinto.
La zona inferior de la cubierta había sido manipulada muchas veces.
Sebastián dijo:
—Muy consultado.
Irene corrigió:
—Muy manipulado. No sabemos para qué en cada ocasión.
Sebastián sonrió.
—Está bien.
En el interior de la cubierta delantera había una zona rectangular más limpia.
Algo había estado pegado allí.
Una etiqueta.
Quizá una hoja breve.
Ya no existía.
No había un desgarro importante.
Podía haberse desprendido.
En uno de los bordes sobrevivía apenas una transferencia de tinta.
Tres letras:
…ias
Mauro se acercó.
—¿Noticias?
Sebastián estuvo a punto de responder.
Irene negó.
—No reconstruyamos una palabra con tres letras.
Sebastián apartó la mirada.
Aquello no era información.
Todavía no.
Los papeles de ambos cuadernos pertenecían a un período compatible con la actividad conocida de Almarza.
No provenían del mismo lote.
El Cuaderno de Procedencias utilizaba un papel algo más uniforme.
El repertorio reunía clases diferentes y algunas incorporaciones posteriores.
Aquello reforzaba su función abierta.
El pequeño cuaderno había crecido.
El grande era más estable.
Sebastián observó ambos.
—Uno para pensar.
Irene señaló el menor.
—Uno para trabajar.
Después miró el mayor.
—Y otro para conservar lo que había sobrevivido al filtro.
Mauro asintió.
Esa formulación era mejor.
La comparación de las primeras páginas permitió establecer algo que hasta entonces solo intuían.
El repertorio había comenzado antes.
No mucho antes.
Pero sí lo suficiente.
Sus anotaciones iniciales pertenecían a la etapa en que Almarza estudiaba formas escritas, copias y transmisión textual.
El Cuaderno de Procedencias apareció después, cuando el problema de la historia material de los testimonios adquirió entidad propia.
Sebastián escribió:
REPERTORIO — USO INICIAL ANTERIOR
CUADERNO DE PROCEDENCIAS — INICIO POSTERIOR
No convirtió los rangos en fechas exactas.
Mauro dijo:
—Entonces el grande nace del pequeño.
Sebastián respondió:
—La documentación apunta a eso.
Irene no lo corrigió.
La primera referencia cruzada permitió demostrar cómo funcionaba el traslado.
En el repertorio Almarza había escrito:
No seguir aquí. Pasar relación al cuaderno de procedencias.
Había un número de página.
Sebastián abrió el volumen grande.
La misma persona aparecía allí.
Pero el texto no era idéntico.
Almarza había eliminado una atribución dudosa.
Había añadido una fecha ya comprobada.
Y había sustituido dueño por:
responsable de entrega.
Sebastián permaneció unos segundos sobre la corrección.
—No copiaba.
—No —dijo Irene.
—Revisaba.
—Exactamente.
El paso del repertorio al Cuaderno de Procedencias era una segunda etapa crítica.
No una transcripción en limpio.
Mauro observó ambos textos.
—Entonces para entender una conclusión necesitamos buscar cómo empezó.
Sebastián asintió.
—Siempre que esa fase anterior se conserve.
Eso complicaba el trabajo.
También lo hacía mucho más valioso.
Podían seguir cómo una posibilidad se convertía en algo suficientemente demostrado.
Y también detectar lo contrario.
Una noticia prometedora del repertorio decía:
Se dice que el volumen pasó después a casa particular.
Debajo:
No he visto la carta.
Sebastián buscó en el Cuaderno de Procedencias.
No apareció.
Mauro dijo:
—La descartó.
Sebastián negó.
—No necesariamente.
Irene añadió:
—Que no pase al otro cuaderno puede significar que nunca logró comprobarla.
Sebastián escribió:
AUSENCIA DEL CUADERNO GRANDE ≠ FALSEDAD
Debajo:
PUEDE SIGNIFICAR FALTA DE COMPROBACIÓN
La diferencia iba a resultar fundamental.
El repertorio conservaba noticias que Almarza había considerado posibles pero no suficientemente sólidas.
Una de ellas estaba atravesada por una diagonal:
Libro llevado al norte.
Mauro levantó la mirada.
—Eso podría...
Sebastián leyó la corrección:
No usar. Noticia sin origen.
Cerró la posibilidad en el mismo momento en que aparecía.
No iban a construir una ruta septentrional a partir de una frase que el propio Almarza había invalidado.
Irene observó otro detalle.
Las primeras páginas del repertorio tenían una escritura más regular.
Después las anotaciones se comprimían en márgenes y espacios libres.
No demostraba ansiedad ni enfermedad.
Sí mostraba un instrumento cada vez más utilizado.
—Cada vez necesitaba más espacio —dijo Sebastián.
—O tenía más cosas que registrar.
—Probablemente las dos.
A media mañana habían demostrado algo más importante que cualquier nueva procedencia.
El repertorio había comenzado primero.
Los dos cuadernos habían funcionado juntos.
Y pasar una noticia de uno al otro implicaba revisión crítica.
Almarza no había escrito una obra cerrada sobre su búsqueda.
Había creado un sistema de trabajo.
Y ellos empezaban a comprenderlo.