10 El patrón de 72 horas
E l ánimo de Valeria ese día no era el mejor.
Acababa de enterarse de que su exmarido se iba a casar.
No era que le importara el desgraciado, pero solo imaginar a su hijo de cuatro años diciéndole «mamá» a otra mujer le revolvía el estómago.
Su separación había sido tormentosa y llevaba casi dos años sin ver al niño.
Robert Hayes se había encargado de eso. Y ahora, para peor, tenía que lidiar con un compañero que se desenvolvía por el mundo como si fuera el maldito dueño de todo el país, y con un asesino en serie que se encargaba bien de joderles la semana.
A regañadientes, siguió a su compañero y se dirigieron al departamento de policía. Allí se encerraron en una sala y comenzaron a hilar los hechos en una pizarra.
Mallory irrumpió sin llamar, sosteniendo un sobre de manila en la mano.
―Acaba de llegar desde Portland ―anunció, levantando el documento como si fuera un trofeo―. El informe preliminar de la autopsia de la segunda víctima.
―Ya era hora ―murmuró Valeria, tomando el sobre y sacando las hojas mecanografiadas.
Callahan se le acercó y sus ojos recorrieron las primeras líneas con rapidez .
―Hora estimada de muerte… entre las dos y las cuatro de la madrugada ―leyó él en voz alta.
Montes pasó la página. Callahan soltó un bufido que sonó parecido a «yo tenía razón».
―¿Qué? ―preguntó Valeria.
Él alzó la vista.
―La víctima es Abigail Monroe, estudiante de arquitectura de cuarto año.
Veintidós años. Tiene marcas en las muñecas, lo que indica que la ataron antes de matarla.
La decapitación se realizó con un instrumento extremadamente afilado, como una espada, y de un solo movimiento limpio.
La chica estaba aún con vida en el momento del corte. Así murió el apóstol Santiago el Mayor.
Valeria se estremeció al escucharlo.
―El segundo cuerpo apareció aproximadamente setenta y dos horas después del primero ―comentó ella―. ¿Crees que aquí hay un patrón?
―Sí. El número «tres» es importante en la Biblia ―respondió George―.
La Trinidad, Jesús resucitó al tercer día, las tres veces que Pedro negó a Jesús, Jesús fue tentado tres veces en el desierto, y así podríamos seguir y seguir.
Andrés apareció muerto el martes tres. Abigaíl el viernes seis.
Si tenemos razón, el próximo aparecerá el lunes nueve.
Los intervalos son de setenta y dos horas, es decir, tres días entre uno y otro.
Y eso no es todo. Las víctimas se conocían y ambas estudiaban en la misma universidad.
El asesino probablemente tenía contacto con ambos.
Sabemos que Andrés era católico, pero debemos averiguar si Abigail también lo era.
Callahan comenzó a anotar en la pizarra.
PATRÓN TEMPORAL ― INTERVALO: 72 HORAS
DÍA 1 ― MARTES 3 SEPT.
Víctima: Andrés Dalton
Edad: 21 años / Estudiante de medicina, tercer año
Lugar de hallazgo: Orilla del arroyo Willow, salida sur de Eldren Vale
Tipo de muerte: Crucificado en madero con forma de «X»
Hora estimada de muerte: 12:00 h (mediodía)
Relación religiosa: San Andrés ― martirizado en cruz
DÍA 4 ― VIERNES 6 SEPT.
Víctima: Abigail Monroe
Edad: 22 años / Estudiante de arquitectura, cuarto año
Lugar de hallazgo: Sendero cercano a la escuela, sector Av. Twin Pines
Tipo de muerte: Decapitación
Hora estimada de muerte: entre las dos y las cuatro de la madrugada
Relación religiosa: Santiago el Mayor ― decapitado
DÍA 7 ― LUNES 9 SEPT.
POSIBLE TERCERA VÍCTIMA
Víctima: Desconocida
Edad: Rango entre 20 y 25 años/ posible estudiante universitario
Lugar de hallazgo: desconocido
Tipo de muerte: desconocida
Hora de muerte: desconocida
Relación religiosa: desconocid a
Callahan se pasó el antebrazo por el rostro y después se llevó ambas manos a las caderas.
Valeria tuvo que reconocer que el tipo sabía lo que hacía, que era de mente rápida y que, después de todo, no sería tan malo trabajar con él.
Ella se habría demorado el doble para concluir lo que él había logrado en cuestión de minutos.
―Las víctimas son cercanas en edad. Podría ser un patrón ―aseguró Valeria.
―No es coincidencia. Estamos frente a un maldito psicópata ritual. Y si tengo razón ―añadió Callahan―, no se va a detener en dos.