48 segundos CAPÍTULO 17 El patrón #3
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CAPÍTULO 17 El patrón #3

Cuando bajó al garaje, llevaba la memoria cifrada en el bolsillo interior de la chaqueta.

Antes de arrancar la conectó al portátil y buscó los dos códigos que Aethel acababa de señalar.

Los reconoció. Una de las operaciones aparecía en una carpeta que había copiado semanas atrás; la otra compartía una cadena de correos con Ortega y una referencia a un anexo que no figuraba en el repositorio general.

No abrió todos los mensajes. Las fechas bastaban: Pérez y Aethel habían llegado a Orbe por caminos distintos. Ya no estaban reconstruyendo Santacruz. Habían empezado a comparar.

***

El lunes, Pérez reunió el contrato de Orbe, los anexos localizados y la extracción de Sistemas.

Los auditores aplicaron criterios comunes y descartaron tarifas, anulaciones previas y ajustes sin devolución.

Quedaron seis operaciones comparables además de Santacruz.

El contrato marco hablaba de gestión administrativa y logística; dos anexos introducían una remuneración variable sobre el importe regularizado.

—¿Quién negoció estas condiciones? —preguntó Pérez.

Ramírez remitió el contrato marco a Compras. Los anexos llevaban su firma. Cuando justificó el porcentaje por la complejidad de la gestión, uno de los responsables de Control Corporativo corrigió la palabra: el documento decía importe, no complejidad.

Carlos proyectó después la secuencia técnica de los seis expedientes.

Separó tres responsabilidades: ejecutar, validar y ordenar.

Varias ejecuciones correspondían a empleados de Facturación y dos a la credencial compartida del área.

Los registros podían probar quién había hecho un movimiento, pero no quién se lo había pedido.

—Buscad correos, incidencias e instrucciones —ordenó Pérez—. Las llamadas no se convertirán en órdenes porque alguien diga recordarlas.

Sistemas preservó los seis códigos. Financiera reclamó pagos a Orbe, facturas de Helix y cualquier abono posterior.

Si proveedor, intermediario y hospital utilizaban documentos distintos, querían saber dónde nacía cada cargo y quién cobraba el porcentaje.

La reunión fue acumulando carpetas sobre la mesa hasta que Ramírez recordó a Pérez que dependía de Dirección General.

—Y soy el director financiero de este hospital —respondió Pérez.

Pidió la relación de pagos y anexos para esa misma tarde y dio por terminada la sesión. Ramírez esperó a que saliera Carlos antes de retener a Poza.

—Necesito saber antes que nadie qué conserváis.

—Pídeselo a Facturación por escrito.

—Llevamos años trabajando juntos.

Poza guardó el bolígrafo.

—Por eso quiero que quede por escrito.

Volvió a su despacho sin pasar por Facturación y conectó la memoria cifrada.

Buscó los seis códigos. En el primero encontró tres correos.

Ramírez no describía la rectificación: pedía que el expediente quedara conciliado antes del cierre mensual y copiaba a Juan Ortega.

En el segundo, la instrucción era más clara.

Después de una reunión con Ortega, Ramírez había ordenado mantener la regularización prevista, aplicar el anexo vigente y cerrar el expediente antes de emitir la factura definitiva.

Poza había preguntado qué debían hacer con la devolución ya registrada.

La respuesta ocupaba una línea: «Procede según lo acordado con Ortega».

Poza leyó el correo otra vez. No demostraba quién había diseñado el sistema y tampoco borraba las actuaciones ejecutadas desde Facturación, pero situaba a Ramírez antes de un movimiento registrado después con la credencial compartida de Facturación.

Guardó la cadena y localizó otra parecida, menos limpia.

En esa, Ortega aparecía en copia y Ramírez pedía resolver una diferencia antes del cierre, sin especificar cómo.

Francisco Pérez llamó mientras Poza tenía ambos correos abiertos.

—Necesito los pagos y los anexos asociados a los seis expedientes.

—Contabilidad está sacando la relación.

—Compras dice que faltan documentos operativos.

Poza apartó la vista de la pantalla.

—¿Quién te lo ha dicho?

—Compras. Han empezado a revisar esta mañana.

—Los aprobaba Dirección.

—Lo veremos cuando estén todos.

Pérez colgó. Poza podía enviar los correos en ese momento. Dos ejecuciones pasaban por la credencial compartida de Facturación y su nombre aparecía en varias validaciones; las cadenas no borraban eso, pero situaban a Ramírez y Ortega antes de algunas de ellas.

Creó una carpeta nueva dentro de la memoria y copió los correos, los justificantes de Orbe y las referencias a los anexos que no aparecían en el repositorio. Después abrió la hoja de Contabilidad y empezó a responder las solicitudes que sí podía entregar sin decidir todavía qué haría con el resto.

La tarde avanzó entre llamadas y correos. Poza respondió a cada petición con la información que correspondía a su departamento y mantuvo las cadenas de Ramírez abiertas en la otra mitad de la pantalla. Poco antes de las seis copió la última en la memoria.

El siguiente correo de Pérez reclamaba la relación de pagos. Poza la adjuntó, cerró la hoja de Contabilidad y dejó sin enviar las cadenas de Ramírez. Seguían en la memoria cifrada.