CAPÍTULO 16 El bloqueo
La notificación llegó a las nueve y doce del primer lunes de mayo, cuando Eduardo Ramírez aún revisaba la agenda del día y decidía qué reuniones podía trasladar a la semana siguiente.
Aethel había copiado a la Dirección Financiera de Asterión Spain, al responsable de Siniestros Corporativos y a CRT Medical Institute.
Ramírez dejó el café junto al teclado y abrió el documento adjunto.
—Que venga Poza. Y cancela la reunión de las diez.
Enrique Poza entró pocos minutos después con una carpeta bajo el brazo y la corbata torcida. No se sentó. Ramírez giró la pantalla y lo dejó leer.
—Han ampliado lo que pedían.
—No han aceptado lo que les mandamos.
Poza volvió al primer párrafo. Avanzaba por las líneas sin mover los labios, deteniéndose en los usuarios, las horas y la amenaza de revisar otros expedientes.
—La rectificación está hecha. La factura nueva coincide con el parte final.
—La aseguradora no pregunta cuánto retiramos. Quiere saber por qué estaba allí.
—Ya se explicó como una regularización de cierre.
—Pues no se lo ha creído.
Ramírez apartó el café. Estaba frío y había dejado un círculo húmedo en la madera.
—Habla con Carlos Vela de Sistemas. Quiero la secuencia del identificador antes del jueves.
Poza siguió de pie.
—Si extrae la sesión completa, puede encontrar operaciones vinculadas.
—Le pides únicamente Santacruz.
—Las sesiones de ajuste no se abren por paciente. Tendrá que separar los movimientos.
—Pues se lo dices.
Poza cerró el documento y se sentó al fin. La carpeta quedó sobre sus rodillas, sujeta por ambas manos.
—Necesito saber qué versión vamos a mantener, Eduardo.
—La documentada.
—Hay más de una. Aethel conserva las dos facturas; Helix, la devolución; CRT tiene su lista de comprobación y Orbe Consulting emitió el justificante administrativo. Lo que entreguemos debe coincidir con todo eso.
—Por eso estás aquí, Enrique.
Poza no respondió. Llevaba en aquel circuito desde mucho antes de Santacruz y Ramírez lo había oído defender otras veces qué ajustes podían presentarse como incidencias de conciliación.
Pero una cosa era corregir un importe y otra entregar el rastro que había permitido crearlo.
La pantalla mostró una nueva notificación.
Dirección Financiera de Asterión Spain los convocaba aquella misma tarde junto con Francisco Pérez.
El asunto no llevaba saludo ni contexto: «Expediente Santacruz.
Bloqueo Aethel». Poza leyó por encima del hombro de Ramírez.
—Ya no tenemos hasta el jueves.
—Tenemos hasta las cinco de esta tarde para saber qué podemos enseñar.
La videoconferencia empezó a las cinco, sin presentaciones.
Desde Asterión Spain se conectaron Adriana Leclerc, directora financiera; el responsable jurídico; y Michael Voss, de Control Corporativo, a quien Ramírez conocía de dos revisiones internas.
Francisco Pérez, director financiero de Asterión Madrid, ocupó otra ventana desde su despacho, dos plantas más abajo.
En la sala de juntas de Madrid, Poza llevaba veinte minutos sentado junto a Ramírez, con la carpeta delante y sin haberla tocado.
—La rectificación debía cerrar la incidencia —dijo Adriana—. ¿Por qué Aethel mantiene bloqueado el expediente?
—Ha elevado el nivel de comprobación. Estamos reconstruyendo la trazabilidad completa para atender el nuevo requerimiento.
—Eso lo he leído. Pregunto qué no quedó explicado en la rectificación.
Ramírez resumió la rectificación y explicó que Sistemas estaba reconstruyendo la reimputación. Voss no volvió sobre el importe.
—¿Fue automática o manual?
—Eso es lo que estamos comprobando —dijo Poza.
Francisco Pérez levantó la vista de su pantalla.
—¿Facturación puede identificar hoy quién incorporó las referencias?
—El área y la sesión, sí. El usuario nominal depende de Sistemas.
Adriana se quitó las gafas.
—No estamos ante una diferencia de interpretación.
Hay un identificador individual, una devolución y una imputación posterior.
Necesito los registros originales, los albaranes, las comunicaciones con el proveedor y la identidad de quien autorizó cada modificación.
Control Corporativo recibirá la copia al mismo tiempo que yo.
Ramírez apoyó los antebrazos en el borde de la mesa.
—Parte de los procesos de cierre contiene información de otras operaciones. Habrá que separar los datos clínicos de terceros.
—Separar datos clínicos, sí. Excluir movimientos económicos o logísticos, no.
Poza pasó una hoja que no estaba leyendo.
—El identificador es individual. La extracción puede hacerse sin abrir otros episodios.
Poza se quedó quieto un instante. Si el identificador era único, ninguna consolidación de lote podía explicar su reaparición. Ramírez giró la cabeza hacia él.
Francisco Pérez acercó su silla a la cámara.
—No firmaré ninguna respuesta hasta revisar los registros.
—Nadie te lo ha pedido todavía —dijo Ramírez.
—Te lo pido yo —intervino Adriana—. La respuesta de Madrid llevará la firma del director general, el director financiero y el responsable de Facturación.
Quiero los registros de Santacruz y un primer estado de situación en cuanto Sistemas termine la extracción.
Si aparecen movimientos relacionados, los incorporáis antes de enviar una respuesta definitiva a Aethel.
El responsable jurídico abrió entonces el segundo problema.
CRT reclamaba el pago de unos servicios prestados y documentados que no dependían de la factura emitida por Asterión a la aseguradora.
Asterión podía discutir plazos, conceptos o el contrato, pero no negar que el equipo de Miguel hubiera operado.
—Asterión Madrid no puede adelantar el coste de todos los expedientes bloqueados —dijo Ramírez.
—No estamos hablando de todos —respondió el abogado—. Estamos hablando de este y de una obligación contractual concreta.
—Lo revisará Medina.
—Ya lo está revisando. Quiero saber si Asterión Madrid discute la prestación de CRT.
Ramírez miró a Poza. No había ninguna utilidad en negar una intervención acreditada por el parte quirúrgico, el informe anestésico y la propia factura del hospital.
—No.
—Entonces tenemos dos frentes: Aethel no paga y CRT reclama. No mezcléis la respuesta a uno con la defensa del otro.
La reunión terminó veintisiete minutos después. Las ventanas desaparecieron hasta dejar a Francisco Pérez solo en la pantalla.
—Quiero acceso al expediente original —dijo—. Facturas, asientos, albaranes, registros y toda la documentación de esta devolución.
Poza cerró la carpeta.
—Lo tendrás mañana —cortó Ramírez.
—Antes del mediodía.
La conexión se cerró y quedó el ruido del sistema de ventilación. Ramírez se levantó para apagar la pantalla desde el panel de la pared.
—No vuelvas a precisar nada que no te hayan preguntado.
Poza guardó las hojas despacio.
—Si digo que es automático, piden el proceso. Si digo que el identificador es individual, piden el usuario. No hay una frase que cierre esto.
—Hay documentación para responder.
—No toda dice lo mismo.
Ramírez regresó a la mesa y escribió la autorización para Sistemas. Limitó el encargo al episodio Santacruz y al identificador señalado por Aethel: usuarios, terminales, fechas, procesos y modificaciones. Copió a Poza y a Francisco Pérez.
—Ahí tienes la solicitud.
Poza leyó el correo en su teléfono.
—Cuando Carlos Vela encuentre la cuenta compartida, preguntará por el resto de la sesión.
—Carlos no tiene que interpretar Facturación.
—No hace falta interpretar para ver una lista.
Ramírez abrió el requerimiento de Jaime. Los anexos que CRT tenía disponibles aparecían enumerados, pero no adjuntos. Llegó hasta la lista de comprobación y cerró el documento.
—Averigua exactamente qué han entregado.
—Puedo revisar lo que está en Asterión. No lo que CRT haya conservado fuera.
—Empieza por lo que tenemos.
Poza se levantó con la carpeta bajo el brazo. Antes de salir, apoyó una mano en el picaporte.
—Pérez va a pedir la extracción completa.
—Que la pida.
Ramírez esperó a que cerrara la puerta y recuperó el café. Seguía sin beberlo cuando lo tiró en el fregadero del despacho.
Carlos Vela recibió la autorización de Dirección a las seis y nueve de la tarde.
Terminó primero el volcado de seguridad solicitado por Asterión Spain, registró su integridad y trabajó sobre una copia.
Cuando Enrique Poza llegó a Sistemas, el informe de Santacruz ya estaba abierto en una de las pantallas y Carlos comprobaba la trazabilidad del identificador.
—Necesito una secuencia legible esta noche —dijo Poza.
—La tendrás cuando termine de comprobar la copia.
Poza dejó la carpeta sobre una mesa auxiliar.
Carlos bloqueó temporalmente las modificaciones sobre los módulos afectados y abrió el historial del identificador.
La reserva y la asignación coincidían con el parte quirúrgico.
Después del cierre, el dispositivo constaba como no consumido y salía del episodio mediante una devolución validada desde Logística.
Tres días más tarde, una credencial de Facturación lo incorporaba de nuevo durante la preparación de la factura. Carlos amplió el movimiento.
—Es manual.
—Es una regularización de cierre.
—La regularización la hizo una credencial. El sistema no reimputó nada por sí solo.
Poza reconoció la cuenta compartida. Se utilizaba para ajustes de cierre desde varios puestos del departamento. Que no apareciera un nombre en la primera línea no eliminaba terminales, horarios ni registros de actividad.
—En el informe principal pon el área y la sesión. Los usuarios van en el anexo.
—Han pedido usuarios.
—Y los tendrán. No necesito una lista de empleados en el resumen.
Carlos avanzó hasta la rectificación posterior a la consulta de Aethel y anotó cada hora. Cuando terminó, Poza se acercó a la pantalla.
—Comprueba si esa sesión contiene otras operaciones iguales. Servirá para acreditar que era un procedimiento ordinario.
—La solicitud está limitada a Santacruz.
—No abras episodios. Solo la sesión.