47 · EL VÍDEO
EL VÍDEO
Adrián vio el vídeo en presencia de Ríos y Leo.
No sabía que Clara acababa de salir de otra sala con un teléfono negro escondido en el abrigo.
El archivo procedía de la caja de Gabriel.
Era una grabación hecha por Sofía la noche del asesinato y recuperada de una copia automática que ella no sabía que seguía guardada en la nube.
La imagen temblaba.
Garaje.
01:47.
Gabriel estaba de pie junto a una columna. Fumaba.
Adrián apareció primero.
Caminaba mal.
No borracho exactamente. Más lento. Como si le costara decidir dónde poner los pies.
Clara iba detrás.
El sonido era malo, pero se oían frases.
Gabriel:
—No tenías que traerlo así.
Clara:
—Tú querías hablar con él.
Gabriel:
—No así.
Adrián se acercó a la pantalla.
—No recuerdo esto.
Ríos no dijo nada.
En el vídeo, Gabriel se volvió hacia él.
—¿Te ha contado ya lo de Mateo?
Adrián respondió algo ininteligible.
Clara dijo:
—No aquí.
Gabriel se rio.
Una risa breve, tensa.
—Llevamos quince años diciendo «no aquí».
Clara miró alrededor.
—Baja la voz.
—El lunes voy a la policía.
La imagen tembló. Sofía parecía esconderse detrás de un coche.
Clara dio un paso hacia Gabriel.
—Dijiste que me darías tiempo.
—Te lo he dado.
—Dos semanas.
—Quince años.
Silencio.
Después Gabriel miró a Adrián.
—Tu mujer no tuvo un accidente.
Clara se interpuso.
—Cállate.
—Pregúntale qué hizo cuando Mateo se apartó de la carretera.
Adrián en la sala dejó de respirar.
En el vídeo, su propia voz llegó deformada por la distancia.
—¿De qué está hablando?
Clara:
—Está mintiendo.
Gabriel sacó algo del bolsillo.
Un teléfono.
—Tengo fotos.
Clara intentó quitárselo.
Gabriel retrocedió.
La cámara de Sofía perdió el encuadre durante dos segundos.
Cuando volvió, Adrián estaba sujetando a Clara por los hombros.
—Basta —decía—. Basta los dos.
Gabriel los miraba.
—Ella no sabe parar, Adrián.
Clara se soltó.
—Vete a la mierda.
Caminó hacia el ascensor.
Gabriel habló detrás de ella.
—El lunes, con o sin ti.
Clara se detuvo.
No se volvió.
El vídeo terminó.
Adrián miró a Ríos.
—Eso es todo.
—La copia se corta ahí.
—Gabriel seguía vivo.
—Sí.
—Clara se iba.
—Eso parece.
—Entonces alguien lo mató después.
Ríos apoyó las manos en la mesa.
—Usted también seguía allí.
Adrián la miró.
—Yo estaba drogado.
—Estaba de pie. Hablaba. Intervenía.
—No recuerdo nada.
—Eso no significa que no pudiera actuar.
—¿Cree que lo maté yo?
Ríos no respondió.
Leo volvió a poner los últimos segundos.
Gabriel: Ella no sabe parar, Adrián.
Clara se marcha.
Gabriel: El lunes, con o sin ti.
Adrián queda junto a él.
La cámara se mueve.
Negro.
Leo pausó.
—Hay un fotograma más.
—¿Qué? —preguntó Ríos.
Avanzó cuadro a cuadro.
En la esquina, durante una fracción de segundo, Clara no caminaba hacia el ascensor.
Estaba girando.
Volvía hacia ellos.