15 · UNA FOTO DE ADRIÁN
UNA FOTO DE ADRIÁN
Clara encontró la imagen por casualidad.
O eso quiso creer.
El portátil de Adrián estaba abierto sobre la mesa del comedor. Él se había duchado y su correo seguía en pantalla. Un mensaje sin asunto, remitente desconocido.
Clara no tenía intención de leerlo.
Vio la miniatura.
Dos hombres en una cafetería.
Uno era Gabriel.
El otro, Adrián.
Abrió la fotografía.
Fecha incrustada: 01/10/2026.
Tres días antes del asesinato.
Sintió una presión en el pecho.
—¿Qué haces?
Adrián estaba al final del pasillo, con una toalla alrededor del cuello.
Clara giró el portátil.
—Eso te lo pregunto yo.
Él se quedó inmóvil.
—¿De dónde ha salido?
—De tu correo.
Adrián se acercó.
Miró la imagen.
—Es falsa.
Clara soltó una carcajada incrédula.
—Qué cómodo.
—Yo no estuve con Gabriel.
—Llevas dos días diciéndome que deje de mentirte y ahora me dices que no crea una foto.
—Ya sabemos que las fabrican.
—También sabemos que fabricaron una foto de algo que sí ocurrió.
Adrián miró la pantalla otra vez.
—No recuerdo esto.
—¿No recuerdas una reunión de hace tres días?
—No.
Clara sintió una punzada de miedo que no tenía nada que ver con celos ni con la policía.
—¿Has hablado con Sofía?
Adrián levantó la cabeza.
—¿Cómo sabes lo de Sofía?
La pregunta quedó entre ellos.
Clara entendió su error.
—Gabriel me habló de ella.
—Nunca me lo dijiste.
—Tampoco tú me has dicho que fuiste a verla.
Adrián se puso pálido.
—¿Cómo sabes que fui?
Clara no contestó.
Él cerró el portátil.
—¿Me estás siguiendo?
—No.
—Entonces ¿quién te lo ha dicho?
—Nadie.
—Clara.
—Lo supuse.
—Mentira.
El teléfono de Adrián sonó.
Leo.
Contestó sin apartar los ojos de ella.
—¿Sí?
Escuchó.
Su expresión cambió.
—Mándame eso.
Colgó.
—¿Qué pasa? —preguntó Clara.
—Leo ha analizado la foto.
—¿Y?
Adrián abrió el mensaje que acababa de llegar.
Durante unos segundos no dijo nada.
—Es auténtica.
Clara sintió que el corazón le daba un golpe seco.
—¿Seguro?
—No hay reconstrucción facial. No hay inserciones. No hay edición significativa.
—Entonces estuviste con él.
Adrián negó lentamente.
—No lo recuerdo.
Clara lo observó.
Aquel día el miedo cambió de dirección.
Hasta ese momento, todo parecía estar construido alrededor de ella.
Ahora alguien acababa de colocar a Adrián dentro de la historia.