4 · FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS
FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS
El primer mensaje de Gabriel había llegado ochenta y nueve días antes.
Clara podía reconstruirlo sin mirar el teléfono.
TENEMOS QUE HABLAR.
Lo borró en menos de un minuto.
Cuatro días después llegó otro.
NO VOY A DESAPARECER OTRA VEZ.
También lo eliminó.
El tercero fue el que le impidió dormir.
ALGUIEN SABE LO QUE HICIMOS.
No contestó a ninguno.
Gabriel empezó a llamar desde números distintos. Clara bloqueaba uno y aparecía otro. Hasta tres días antes, cuando cometió el error de responder.
Un minuto y cuarenta y dos segundos.
Recordaba cada palabra.
Adrián conducía en silencio. Clara miraba por la ventanilla una ciudad que seguía funcionando con una normalidad insultante: autobuses, semáforos, gente cargando bolsas, un hombre paseando a un perro diminuto que se negaba a avanzar.
Al llegar a casa, Clara fue directa al dormitorio y abrió el portátil.
Facebook.
No entraba desde hacía meses.
Fotografías.
2009.
2010.
2011.
Fiestas, cenas, una playa en Valencia, una Nochevieja con vestidos que ahora parecían disfraces. Encontró la primera foto de Gabriel detrás de ella, desenfocado en una terraza.
Eliminar.
Otra. Sentado a su lado.
Eliminar.
Otra. Clara besándolo en la mejilla.
Eliminar.
Otra. Los dos abrazados.
—¿Qué haces?
Cerró el portátil demasiado tarde.
Adrián estaba en la puerta.
—Fotos antiguas.
—Ábrelo.
—No.
—Clara.
—He dicho que no.
Él entró en la habitación.
—¿Qué acabas de borrar?
—Una foto vieja.
—¿De qué?
—No tiene nada que ver con esto.
—Entonces enséñamela.
—Ya la he borrado.
—Recupérala.
—He vaciado la papelera.
Adrián soltó una risa sin humor.
—Claro.
El timbre sonó.
Clara se quedó helada.
—Mira quién es.
Adrián se acercó a la mirilla.
—Policía.
Elena Ríos estaba acompañada por un hombre joven con gafas, barba y una tableta bajo el brazo.
—Perdonen que volvamos tan pronto —dijo la inspectora—. Ha aparecido una grabación.
El hombre se presentó como Álvaro Nieto, de Policía Científica. Colocó la tableta sobre la mesa.
Imagen en blanco y negro.
Un parking subterráneo.
Marca de hora: 01:58.
Una figura femenina apareció por la derecha. Abrigo oscuro, pelo largo, altura similar a Clara. Caminó hacia una puerta y, durante menos de un segundo, levantó la cara hacia la cámara.
Ríos pausó.
Adrián miró la imagen.
Después a Clara.
—No —dijo ella.
—¿Es usted? —preguntó Ríos.
—No.
Álvaro amplió el fotograma. Los píxeles se deformaron, pero el parecido seguía allí.
—¿Está completamente segura?
Clara sintió algo inesperado.
Alivio.
Era lo único de lo que estaba segura desde aquella mañana.
Aquella mujer no era ella.
—Analícenlo —dijo.
—Lo estamos haciendo.
—No me refiero a mirarlo. Fotograma por fotograma. Compresión, metadatos, reflejos. Todo.
Adrián frunció el ceño.
—¿Qué estás diciendo?
Clara señaló la pantalla.
—Que eso no ocurrió.
—¿Cómo lo sabes?
Ella lo miró.
—Porque esa no soy yo.