"SEGUNDAS OPORTUNIDADES" Capítulo 24 — La retirada
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Capítulo 24 — La retirada

(Presente — Juliana)

Me fui de la recepción más temprano de lo planeado, inventando un dolor de cabeza que no era del todo mentira —solo que el dolor real no estaba localizado en mi cabeza, sino en algún lugar mucho más profundo y considerablemente más difícil de explicar con palabras sencillas.

En mi habitación del hotel, sentada en el borde de la cama todavía completamente vestida con el vestido de dama de honor, repasé la noche entera en mi mente una y otra vez: el baile compartido, la conversación honesta en el jardín, la forma exacta en que casi habíamos dicho cosas que ya no podríamos retirar después.

No estoy lista*, me repetí a mí misma, mirando fijamente la pared vacía frente a mí. *No otra vez. No puedo arriesgarme otra vez a que se vaya, a que esto termine exactamente igual que la primera vez.

Era más fácil, me convencí con una lógica que en ese momento me parecía sólida, quedarme únicamente con el recuerdo cálido de una noche casi perfecta que arriesgarme deliberadamente a un futuro incierto que podría, con la misma facilidad devastadora de antes, volver a romperse por completo.

El miedo, cuidadosamente disfrazado de sabiduría adquirida, siempre suena sorprendentemente convincente a la una de la madrugada.

Apagué la luz de la habitación sin responder los dos mensajes de texto que Alejandro ya me había enviado, preguntando con genuina preocupación si estaba bien.

No estaba bien, en realidad. Pero tampoco sabía cómo explicarle, sin sonar completamente irracional, que el problema fundamental no era él en absoluto —era yo, y el patrón exacto que llevaba años enteros repitiendo sin quererlo admitir abiertamente ni siquiera ante mí misma: huir preventivamente antes de que algo tuviera la oportunidad de volver a lastimarme de la misma manera.