"SEGUNDAS OPORTUNIDADES" Capítulo 16 — Valentina, antes de la boda
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Capítulo 16 — Valentina, antes de la boda

(Presente — Alejandro)

Conocí a Valentina el día anterior a la cena de ensayo, cuando Sebastián me arrastró a una reunión de última hora con los proveedores de la boda para "aprobar unas tomas de prueba", una tarea que técnicamente no me correspondía como padrino pero que acepté sin mucha resistencia, principalmente porque no tenía nada mejor que hacer esa tarde.

—Tú debes ser el escritor famoso del que Sebastián no deja de hablar —dijo, extendiendo la mano con una sonrisa fácil y genuina, la cámara colgada del cuello como una extensión natural de su cuerpo.

—Famoso es una exageración generosa. Pero sí, soy el escritor del que probablemente habla demasiado.

—Yo soy Valentina, la fotógrafa oficial de este circo.

—Se rió de su propia broma, un sonido cálido que hacía fácil, casi instantáneamente, sentirse cómodo en su presencia—.

He fotografiado suficientes bodas para saber que todas tienen, al menos, un drama secreto que nadie más nota hasta que revelo las fotos.

—¿Ya detectaste el drama secreto de esta?

—Todavía no. Pero apenas es viernes. Dame hasta el domingo.

No tenía forma de saber, en ese momento, cuán cerca estaba de identificar correctamente el drama en cuestión, ni que yo mismo terminaría siendo, sin proponérmelo, parte central de él.

Pasamos esa tarde revisando ángulos de locación con una facilidad conversacional que, en circunstancias distintas, quizás hubiera reconocido como el inicio prometedor de algo.

Valentina tenía ese tipo específico de energía que hacía que las conversaciones fluyeran sin esfuerzo, sin ninguna de las capas complicadas de historia compartida que, sin saberlo todavía, estaban a punto de resurgir con toda su fuerza al día siguiente.

—Deberíamos tomar un café después de todo este circo de bodas —dijo ella, casi como una idea de último momento, mientras empacaba su equipo al final de la tarde—. Sin cámaras de por medio, sin listas de tomas que aprobar.

—Me encantaría —respondí, y en ese momento lo decía completamente en serio, sin ninguna sombra de la complicación que Juliana traería consigo apenas veinticuatro horas después.