"SEGUNDAS OPORTUNIDADES" Capítulo 15 — Lo que Juliana construyó sola
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Capítulo 15 — Lo que Juliana construyó sola

(Pasado — Juliana)

Yo, en cambio, me lancé de lleno al trabajo con una intensidad que rozaba lo autodestructivo, aunque en ese momento lo llamaba "ambición" y no "mecanismo de evasión", que hubiera sido probablemente el término más honesto.

Ascendí rápido en la productora que me había contratado, tomando cada proyecto adicional que me ofrecían, quedándome hasta tarde no exactamente porque el trabajo lo requiriera siempre, sino porque un departamento vacío después de las diez de la noche se sentía considerablemente más solitario que una sala de edición llena del zumbido constante de las computadoras.

Fue en esa época que conocí a Marcela de una manera distinta a como la había conocido siempre como mi hermana — como confidente adulta, como la persona que me llamaba cada domingo sin falta para asegurarse de que estuviera comiendo algo que no fuera comida para llevar directamente del envase.

—Vas a quemarte, Juliana —me dijo más de una vez, con la preocupación específica de quien observa un patrón repetirse sin poder detenerlo—. El trabajo no te va a abrazar de vuelta cuando lo necesites.

—El trabajo tampoco me va a dejar ir a mitad de camino —respondí, una vez, sin darme cuenta de lo reveladora que era esa respuesta hasta mucho después.

Fundé mi propio estudio de producción a los tres años de la ruptura, un logro del que estaba, y sigo estando, genuinamente orgullosa, construido con una determinación que en parte, tuve que admitir eventualmente, nacía directamente del deseo silencioso de demostrarme a mí misma — y quizás, en algún rincón que no me gustaba examinar demasiado de cerca, también a Alejandro — que había tomado la decisión correcta al dejarlo ir.

Conocí a Nicolás en ese proceso, y con él encontré la única forma de compañía masculina que en ese momento de mi vida lograba tolerar sin sentir que estaba, de alguna manera, traicionando algo que ni siquiera podía nombrar completamente.

Con Nicolás nunca hubo riesgo real, y por eso mismo, durante años, había sido exactamente lo que necesitaba.