"SEGUNDAS OPORTUNIDADES" Capítulo 14 — Lo que Alejandro construyó solo
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Capítulo 14 — Lo que Alejandro construyó solo

(Pasado — Alejandro)

Los meses después de la ruptura los pasé, casi exclusivamente, escribiendo. No porque tuviera algún plan deliberado de canalizar el dolor en algo productivo — al principio simplemente no sabía qué más hacer conmigo mismo en un departamento que de pronto se sentía enorme y completamente silencioso.

Mi editor, con una perceptividad que agradecí en su momento, notó el cambio en lo que estaba escribiendo. —Esto es distinto —dijo, después de leer los primeros capítulos de lo que eventualmente se convertiría en mi segunda novela—. Más doloroso. Más real. ¿Qué cambió?

No le di detalles. Pero la novela, sin que lo planeara conscientemente, se convirtió en un procesamiento extendido de todo lo que no había logrado decir en su momento: una historia sobre dos personas que se amaban genuinamente y aun así lograban perderse, capítulo tras capítulo, en la distancia que ellos mismos habían permitido crecer.

Salió al año siguiente con una recepción mucho mejor que la primera, y aunque nunca lo admití públicamente, cada reseña que mencionaba "la honestidad devastadora de la relación central" me producía una punzada de culpa mezclada con un alivio extraño, como si de alguna manera estuviera compartiendo con el mundo entero un dolor que solo Juliana y yo entendíamos en su verdadera magnitud.

Salí, ocasionalmente, con otras personas durante esos años — nada que durara más de unos meses, nada que se sintiera ni remotamente parecido a lo que había tenido antes.

Con el tiempo, dejé de buscar activamente esa comparación imposible y simplemente me concentré en construir una vida que, si era honesto conmigo mismo, se sentía completa en la superficie y sutilmente incompleta en algún lugar más profundo que nunca terminé de identificar del todo, hasta que la vi de nuevo, cinco años después, cruzando un jardín iluminado en la boda de nuestros amigos en común.