Yo esa noche 9 DE DICIEMBRE
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9 DE DICIEMBRE

Entrevista a Giselle Mosso (GM) en el planetario Galileo Galilei

Nota de voz preliminar. Transcripción

Me encuentro en Palermo, dentro del Parque Tres de Febrero, en la puerta de acceso al Planetario.

Acabo de presenciar un lindo espectáculo que mezclaba la música con la astronomía.

Fue placentero escuchar un ensamble de guitarras después de tanto tiempo; y las nociones de astronomía, en cierto modo, se vinculaban con el caos.

El público se retiró hace quince o veinte minutos.

Desconozco cuánto demorarán los músicos.

Por suerte, es una noche agradable, con cielo despejado, temperatura templada y ausencia de mosquitos.

Marco ideal para la entrevista y para verme con Jesi.

Hice bien en invitarla a cenar por acá dentro de una hora.

Los primeros músicos se acercan a la salida.

Manos a la obra.

Grabación de audio. Transcripción. Parte 1

NC: —Doctora Mosso, muy buenas noches.

GM: —Hola, buenas noches.

NC: —Mi nombre es Nicolás Cattaneo, soy periodista. Escribo una columna sobre las personalidades destacadas de nuestra sociedad y creo que usted califica para salir en la próxima edición.

GM: —Gracias por considerarme. ¿Te sirven cinco minutos? Me esperan para cenar.

NC: —Prometo ser breve. Unas cuantas preguntas, y la libero.

GM: —Dale, te escucho.

NC: —Me gustaría iniciar con lo amplio y versátil que es su currículum.

Cantante, astrónoma, escritora, doctora en Física, reconocida en el mundo por ser creadora del Morphattractor, y además habla tres idiomas: español, inglés y francés.

GM: —¡Y me defiendo en italiano! Si bien no lo domino, es la lengua que corre por las venas.

NC: —Permítame decirle que el show fue alucinante, de lo mejor que he escuchado en mucho tiempo.

GM: —¡Muchas gracias! La verdad que las chicas de la orquesta son talentosísimas.

NC: —Y usted canta lindo, no sea modesta.

GM: —Bueno, gracias de nuevo.

NC: —Por cierto, encontró un modo muy didáctico de compartir conocimientos de astronomía.

GM: —¡Sí! La música y el espacio tienen más en común de lo que la gente se imagina.

NC: —¡Lo noté! ¡Qué interesante!

Grabación de audio. Transcripción. Parte 2

NC: —Respecto a su perfil científico, le reconocen la creación del Morphattractor. De hecho, fue portada de la revista Living in CHAOS , que se distribuye en todo el mundo. ¿Podría contarle al público que nos lee, de forma simple y concisa, qué es y para qué sirve?

GM: —Es un tema extenso para abordarlo de noche en medio del parque.

Eh… Partamos del caos. El imaginario colectivo lo vincula a lo anárquico, y para mí es el orden que existe detrás del desorden.

Un orden camuflado, de naturaleza morfológica, que se hace pasar por azar, pero no lo es.

Con esa premisa, el Morphattractor revela las reglas o leyes escondidas que dan forma al caos.

NC: —Eso, para una persona común y corriente, ¿qué significa?, ¿qué beneficio le aporta?

GM: —Digamos que al estudiar la morfología algebraica de un sistema, conseguimos incorporar nuevas variables que ayudan a definir las reglas que lo sostienen.

El clima, por ejemplo, es influido por un sinfín de factores.

Con la ayuda del Morphattractor, que soporta variables infinitas mientras los modelos de predicción tradicionales son limitados, incrementaríamos la precisión de los pronósticos que recibimos a diario.

NC: —¿Y podría aplicarse sobre las personas? Digo, si sirve para predecir algo tan complejo como el comportamiento de la naturaleza, por qué no utilizarse para interpretar a los seres humanos.

GM: —Buena pregunta. Se me vienen a la cabeza las palabras que me dijo Oscar Mallet, un brillante científico argentino que falleció hace unos años: “Vos estudiás demasiado las variables naturales del clima y deberías enfocarte más en el factor humano”.

Si bien él lo decía como analogía a la mariposa cuyo aleteo en China causa un tornado en Nueva York, sé que hay colegas que han desarrollado modelos para estudiar grupos sociales a pequeña escala.

NC: —Sí, comprendo. Mi punto es otro.

Día a día las corporaciones reúnen muchísima información de cada habitante.

Están las redes sociales y sus algoritmos de preferencias, el uso de internet e inteligencias artificiales con las búsquedas, consultas y los sitios visitados, la trazabilidad de los consumos hechos por medios digitales o con tarjeta, la ubicación en un punto preciso del mundo por el GPS del celular, los satélites que nos espían desde el espacio, también, tienen las fotos, videos, y grabaciones que hacemos circular, sin olvidar la información que voluntariamente volcamos en miles de formularios.

¡Incluso pueden saber nuestras pulsaciones y hábitos de sueño con un simple reloj pulsera!

¿Cree que, con el minado de estos datos, podría manipularse o predecirse el comportamiento humano?

GM: —Considero que pueden realizarse aproximaciones o estimaciones para cuestiones superespecíficas. No obstante, estamos lejos de comprender cómo funciona el humano a la perfección para proyectar su comportamiento como si se tratara de un sistema lineal.

NC: —¿Y si en lugar de predecir el futuro usáramos el Morphattractor para determinar cómo sucedieron hechos del pasado? En ese caso, partiríamos del resultado final y deberíamos buscar las leyes que ordenan el aparente desorden que no comprendemos. Es como el dicho: “Todo pasa por algo”. ¿Verdad?

GM: —Concuerdo en que cada consecuencia proviene de una causa. Y en términos teóricos, esta herramienta podría arrojar la lógica que se esconde detrás de un hecho, siempre que se haya recolectado información exhaustiva del funcionamiento de las principales variables.

NC: —¿Qué tanta información necesita para, eeeh…, prender el Morphattractor y probar la teoría? Justo estoy cubriendo un crimen sin resolver y entrevisté a cada persona involucrada.

GM: —Esperá, no funciona así. Además, no me arriesgaría a perseguir o juzgar una persona por el resultado aproximado que arrojase una simulación computacional.

NC: —¿Me explicaría cómo funciona? ¿La información que junté podría volcarse en su máquina? Tampoco es necesario que denunciemos al sospechoso, con confirmar o desechar su participación me alcanza.

GM: —¿Este es el motivo real de la entrevista? Te repito que el Morphattractor no está pensado para convalidar conductas humanas. Quizá, un día lo haga, no lo sé. Por el momento, la herramienta tiene otras aplicaciones.

NC: —Doctora, existe un científico argentino que ya ha manipulado a un puñado de personas basándose en un modelo de predicción. Es más, las incitó a cometer un crimen y necesito que usted me ayude a desenmascararlo.

GM: —Eh…

¡Ey! ¡No se vayan! En un segundo, estoy con ustedes.

NC: —Le pido por favor, Giselle, colabore conmigo.

GM: —Disculpá que interrumpa la entrevista. Mis colegas me esperan para cenar.

NC: —Si al menos le diera un vistazo a mis papeles de trabajo, estoy seguro de que despertaría su interés.

GM: —Preferiría no hacerlo. Gracias y buenas noches.

Nota de voz final. Transcripción.

¡Qué decepción! Estoy solo. Solísimo.

El mundo científico no está preparado para aceptar lo sucedido.

Nadie quiere irse a dormir pensando que su vida es controlada desde una computadora, o que los algoritmos y los modelos predictivos son el muñeco vudú del siglo xxi.

Es más sencillo patear la pelota hacia adelante e imaginar que falta mucho, que nosotros estamos a salvo, que le tocará a otra generación.

Dependerá de mí destapar la olla, correr el velo, salir de la caverna. Otra no me queda. Es demasiado tarde para fingir demencia.