6 DE NOVIEMBRE
Intercambio de mensajes con Jésica Scarpin
NC: —¡Buenos días, Jesi! ¿Cómo estás?
JS: —¡Ey, Nico! ¿Qué tal? Por acá bien, trabajando duro y parejo.
NC: —Igual por acá, excepto que arranqué un par de horas más tarde.
JS: —La comparación era innecesaria. Nadie le gana al personal de panadería.
NC: —¿Quizá los puestos de diario y los canillitas? En su época, obvio, cuando repartían miles de periódicos en la madrugada.
JS: —Pasado pisado. Por suerte, el periodismo se reinventó.
NC: —Mirá que todavía se hacen tiradas, aunque de poco volumen.
Che, te escribo por otro motivo.
JS: —Sí, Nico, decime. Puedo estar un toque cortante por la cantidad de trabajo. ¿Ok?
NC: —Comprendido. Vos contestame cuando puedas.
Estuve en el taller mecánico.
Averigüé, en profundidad, sobre el arreglo fallido del Corsa y cómo eso influyó en que Olivia se detuviera a centímetros de la cabeza de Violeta. Conversé con el dueño del taller, un tal Peter Prospar, quien me facilitó detalles sobre el empleado que trabajó en el auto y el error que cometió.
Al volver al depto, volqué en la pizarra la info de la charla y siento que hay un ruido de fondo en este caso.
Como una señal de radio que emite pura estática —o eso parece— hasta que agudizás el oído y cerrás los ojos.
Entonces, te das cuenta de que se está mezclando con una melodía que conocés y, por eso, te llama la atención.
JS: —Mandame foto de la pizarra.
NC: —No, no. Quiero que lo veamos juntos, en casa, y charlemos.
JS: —¿Cuándo?
NC: —¿Hoy? ¿Podés?
JS: —Ah, va en serio el tema. Me encantaría, Nico, pero estos tres días vamos a estar a full con la entrega de un servicio de catering para un casamiento y terminaremos muy tarde.
NC: —Sí, es cierto. Me contaste que se te ocurrió ofrecérselo a una vecina. Qué bueno que contrató el laburo.
JS: —Hace dos meses se me ocurrió y hace dos meses lo contrató. Nadie espera una semana antes para elegir el catering . Y si bien estoy contenta, ahora debemos dar lo mejor de nosotras para que los novios y los invitados nos recomienden después.
NC: —¿La noche que le sigue a la entrega?
JS: —Seré una babosa. Venimos trabajando 14 horas.
Y la noche que le sigue, me junto a comer con mis excompañeros de la División. Aviso antes de que preguntes si estoy libre.
NC: —Listo, vos dirás cuándo…
JS: —¿Quién lo imaginaría? Que un día estarías ansioso por verte con una policía.
NC: —¡Jajaja! Expolicía.
JS: —¿Estás molesto? Sabés que querría verte antes.
NC: —Lo sé, lo sé. Pasa que ayer fue un día intenso por distintos motivos; y encima, anoche me desvelé.
JS: —Acá me encontrás, para charlar cuando necesites.
Te dejo... no me dan las manos para sostener el celu.
NC: —Hablamos luego. Que te sea leve.