3 DE NOVIEMBRE
Intercambio de mensajes con Jésica Scarpin
JS: —¡Buenas tardes, Nico! ¿Qué tal tu día?
NC: —¡Hola, Jesi! Agitado. Me mandaron a cubrir el incendio y no paré un segundo.
JS: —¿Te referís al depósito de la empresa yankee ?
NC: —Exacto, la que se dedica al archivo de documentación de las corporaciones más grandes del país. De nuevo, el fuego arrasó con una de sus sedes.
JS: —Huele a podrido.
NC: —Y a quemado, jajaja.
Hice unos cuantos llamados y me enteré de que un juez había emitido una orden de allanamiento en contra de uno de sus clientes principales.
JS: —¡Oh! ¡Qué casualidad! ¡Justo explota la evidencia por los aires!
NC: —Es triste que siempre suceda lo mismo. Al menos, esta vez no hubo heridos ni muertos.
JS: —Además, es curioso que el local estuviera vacío, como si la gente hubiera sabido.
NC: —Sí, por eso, me interesa avanzar con esta nota, es un pez gordo. De atraparlo, me dará visibilidad. Aunque es difícil, mi caña no es tan larga.
JS: —En eso, disiento. Tu caña está bien… Jajaja.
NC: —JAJAJA.
¡Cómo ha cambiado la subcomisaria formal que supe conocer!
JS: —Soy otra persona, sí. Me alegra haber cambiado.
Ahora, decime, ¿pudiste avanzar con lo otro?
NC: —Quiero hacerlo. Calculo que en los próximos días pasaré por el taller que reparó el Corsa de Olivia Croche.
JS: —No me refería al proyecto, sino a lo de tu viejo.
NC: —¡Ah! Todavía no. Lo estuve pensando, y es para problemas. Prefiero enfocar mi energía en cuestiones productivas en lugar de malgastarla con él.
JS: —Después de lo que me contaste, me parece razonable que sientas así. Por otra parte, confrontar los miedos nos hace libres.
NC: —Esa es tu opinión. Para mí es distinto.
JS: —Sí, sí. Mejor evitemos reflotar esa conversación que da para largo.
NC: —Gracias por la comprensión.
JS: —De nada.
Estimado Cattaneo: ¿A qué hora nos encontramos en el cine?
NC: —¿A las 21? Así nos da tiempo para cenar en el patio de comidas antes de la peli.
JS: —Acepto la propuesta.
NC: —Dale.
Te dejo, ¿sí? Debo cerrar un adelanto para redacción.
JS: —Haga tranquilo. Nos vemos en un ratito.