Yo esa noche 25 DE SEPTIEMBRE #4
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25 DE SEPTIEMBRE #4

EB: —Eso, exacto. Es un dilema. Uno injusto, al que me enfrento a diario, a pesar de que no lleva a ninguna parte. Es un laberinto al que entro cada tanto. Uno peligroso donde puedo perderme.

NC: —Sé a qué te referís. También he fantaseado con rebobinar el tiempo para corregir ciertas cuestiones de mi vida. Y sí, es nocivo.

Ahora que conozco tu historia, dimensiono mejor qué habrás sentido.

EB: —Fue durísimo. Era inevitable pensar que el secuestrador podía ser como el primo de mamá o peor. Me enloquecía la impotencia, la incapacidad de cuidarla, de defenderla.

NC: —Y es doblemente válida la bronca hacia tu marido.

EB: —¡Sííí! ¿Cómo se atrevía a decirme: “Viole estará bien, la vamos a encontrar”, sabiendo lo que yo viví? Sin importar el shock , la negación o cualquier otro diagnóstico de la psicóloga, era intolerable su actitud positiva en ese contexto.

NC: —Por suerte, tuvo razón.

EB: —Sí.

NC: —Según lo volcado en la causa, la perversión de Nemesio Sklier pasaba por disfrazarla. ¿Correcto?

EB: —Sí. De las pericias surgió que le gustaba vestirla como muñeca antigua y fotografiarla.

Mi nena lo confirmó en la Cámara Gesell y lo exteriorizó con la terapeuta que la atiende desde entonces.

Gracias a Dios, no era un pedófilo, aunque es probable que la hubiera matado al aburrirse de ella.

Leí que así terminan muchos de estos casos.

NC: —Ojalá, Viole, se recupere pronto y pueda superar semejante pesadilla.

EB: —Sí. Eso deseo. Que sane por completo.

Que en el futuro no fantasee con una máquina del tiempo o realidades alternativas en las que no se fue con el secuestrador.

Igual, sería lindo inventar esa máquina para atrapar a los infelices antes de que cometan los delitos, antes de que arruinen vidas. ¿No te parece?

NC: —Como en la película de Tom Cruise en la que es un policía que trabaja para un departamento que predice los crímenes. Es una peli viejita.

EB: —Sí. Te referís a Minority Report . Rafa, insistió para que la vea. A él le encanta, es fanático. A mí me hizo llorar.

NC: —Exacto, esa misma.

EB: —Sería genial identificar de antemano a estas escorias. Andaríamos por la calle con tranquilidad, y la gente sufriría menos.

NC: —Lástima que únicamente sea posible en Hollywood.

EB: —¡Ojo! Hay un famoso dicho que reza: la realidad siempre supera a la ficción.

NC: —Yo soy escéptico de la clarividencia.

EB: —Quizá, sea un desarrollo científico.

NC: —¿Será posible?

EB: —Y… antes el clima era cosa de los dioses y hoy podemos pronosticarlo, así no sea ciento por ciento acertado.

NC: —¡Ah! ¿Lo relacionás con el trabajo de tu marido con los modelos de predicción?

EB: —Sí. Aunque él evita hablar de lo que hace en la oficina. Me deslizó que mezclando la inteligencia artificial con la minería de datos, se podrá en un futuro predecir ciertas actividades del ser humano.

NC: —Comprendo que en las redes sociales, volcamos demasiada información personal y que la IA ha revolucionado el mundo, pero de ahí a que predigan qué cenaré el viernes hay un largo camino.

Lo siento utópico.

EB: —Si manejara una pizca del conocimiento que tiene Rafa, podría defender la teoría con argumentos. A decir verdad, a mí también me parece una exageración. ¡Y esto queda entre nosotros! Rafa es muy celoso de su profesión.

NC: —Cero problema. Protegeré la fuente.

EB: —Protegerás la fuente y callarás la información. ¿Okey?

NC: —Okey. Secreto periodístico.

EB: —¡Mirá! ¡Justo hablamos de él y me manda un mensaje! Dice que están en camino. ¿Damos por terminada la entrevista?

NC: —Lástima… yo quería sacarte charla hasta que llegaran.

EB: —Mejor hagámoslo a mi modo, con paciencia. Tal vez, consiga ablandarlo.

Te acompaño a la puerta.

Nota de voz de cierre. Transcripción

Inesperado es el mejor adjetivo que describe al contenido de la entrevista.

Llegué con ciertas expectativas, que no se cumplieron, y me retiro sorprendido por la profundidad de la conversación.

Ansiaba hablar con Viole, ese era mi objetivo principal.

Los lectores de la nota aniversario lo primero que buscarán es saber de ella.

Cómo está, qué pasó en estos meses, cuáles son los traumas posteriores.

Su testimonio es fundamental y no lo conseguí.

Ni hablar de Rafael Hernández. Sin dudas, es un hombre silencioso o de perfil bajo.

¿Será un papá poco demostrativo? ¿Minimizará lo sucedido con Violeta como minimizó la angustia de Eugenia a lo largo de la búsqueda?

Conseguir su testimonio sería de un gran valor periodístico y me elevaría por sobre los colegas que participaron del caso, dado que no concedió ni una sola nota.

Tendré que confiar en la capacidad de persuasión de Eugenia.

Y fue justamente ella, la mamá, quien me dejó boquiabierto. Su dura historia de vida brinda un nuevo enfoque: ¿Cómo las personas rotas se enfrentan a las tragedias? ¿Cómo se lidia con la incertidumbre de que un ser querido sufra la misma suerte?

Esta charla fue inspiradora. Quiero avanzar con los siguientes testigos cuanto antes.