14 DE AGOSTO
Visita a la División Antisecuestros de la Policía Federal
Grabación de audio. Transcripción
NC: —Buenas tardes. ¿Se encuentra el comisario Avilés?
Policía de recepción (PR): —Buenas tardes. ¿Quién lo busca?
NC: —Dígale que Nicolás Cattaneo, el periodista del caso Hernández Blanco.
PR: —¿A qué hora tenía pactada una entrevista? No lo encuentro en la agenda de hoy.
NC: —Eh… Justo estaba por la zona…
PR: —¡Ah! Entiendo. Déjeme ver si lo ubico.
NC: — Gracias.
PR: —Señor, buenas tardes. Aquí se encuentra un periodista de apellido Cattaneo, pregunta si… Ajá. Sí. Claro, comprendo. Disculpe la molestia.
NC: —Si está ocupado, dígale que seré breve.
PR: —Me informan que el comisario Avilés no se encuentra en su oficina.
NC: —¿Eh? ¿Cómo que no está? Si recién te escuché hablar con él.
PR: —Es su manera de interpretar los hechos.
NC: —Te dijo que no desea verme, ¿no?
Me hizo la cruz, igual que el fiscal Dekker.
PR: —Le repito, él no se encuentra en su despacho.
NC: —¿Y si lo espero? ¡Mirá que tengo tiempo de sobra!
PR: —Usted es libre de pasar la tarde como prefiera. El comisario está al frente de un procedimiento que terminará entrada la noche. Es posible que luego vaya directo a su casa.
NC: —Claro, claro. Me imagino…
PR: —Le agradece su visita, de todas formas.
NC: —Ah, ¿sí? ¿Cómo me agradece si no hablaste con él?
PR: —Por favor, caballero, no alce la voz. ¿Puedo ayudarlo con otra cosa? Si no, lo invito a retirarse.
NC: —¿Y Jésica Scarpin?
PR: —Desconozco a quién se refiere. Llevo poco tiempo en la división. ¿Qué cargo o función?
NC: —No me tome el pelo, por favor. Es la subcomisaria de esta división.
PR: —¿La subcomisaria? ¿Seguro?
NC: —Es innecesario este destrato.
PR: —Es que…
NC: —Recuerde que soy un periodista de renombre. No les conviene que me vaya enojado.
PR: —Cálmese… Permítame hacer un llamado.
NC: —Se lo permito. ¡Gracias!
PR: —Hola. Sí. Disculpe que lo moleste nuevamente… No, sigue acá. Ahora pregunta por la subcomisaria Jésica Scarpin y no sé… Ah, ah, ah. Ya veo. Jajaja. Claro, bueno. A sus órdenes. Hasta luego.
NC: —¿Qué es tan gracioso? Mi paciencia tiene un límite.
PR: —Caballero, le vuelvo a solicitar que se tranquilice y baje el tono con el que se dirige a mi persona. Aquí le anoté el número telefónico de la señorita Scarpin para que se comunique con ella. Tenga.
NC: —Mmm… Gracias.
PR: —De nada. Buenas tardes, y la próxima vez recuerde solicitar una entrevista.
Nota de voz adicional
El policía que me atendió se apellida Fedorco, según su placa identificadora. Lo obligaré a disculparse en el futuro. ¡Y qué tipo jodido el comisario Avilés!
Intercambio de mensajes con Jésica Scarpin
NC: —Buenas tardes, señorita Scarpin.
JS: —Hola. ¿Quién sos?
NC: —Mi nombre es Nicolás Cattaneo, soy periodista. Me tomó declaración la noche que apareció Violeta Hernández Blanco. Su teléfono me lo pasó el comisario Avilés.
JS: —Ah… Sí, lo ubico. ¿En qué puedo ayudarlo?
NC: —Me gustaría hacerle unas preguntas sencillas, al fin y al cabo, el caso está resuelto.
JS: —Mire, estoy trabajando. Ahora no puedo conversar por celular.
NC: —¿Y si mejor nos juntamos en un café? Yo invito.
JS: —Me queda cerca Las Violetas. ¿Lo conoce?
NC: —¿Se refiere al café que está en Almagro?
JS: —Así es. Vivo en la zona. Podría mañana, a las 19.
NC: —Perfecto. Nos vemos mañana.