Y porque la vida es prestada CAPÍTULO 1 VALLE DE BRAVO Y LA UBICACIÓN QUE NUNCA LLEGÓ
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Y porque la vida es prestada

Y porque la vida es prestada

Por Christian Arturo Moreno Rios

© inepub.com

CAPÍTULO 1 VALLE DE BRAVO Y LA UBICACIÓN QUE NUNCA LLEGÓ

Nunca voy a olvidar esa mañana. Eran las 9:21 am. Yo estaba en León, Guanajuato, ya levantado, con la chamba en la cabeza, pensando en lo mío. Y de repente entra el mensaje.

No era un hola normal. Era ese tipo de mensaje que te hace dejar el teléfono a un lado y luego volverlo a agarrar. Me decía que estaba mal. Que estaba en Valle de Bravo. Que le dolía el pecho. Que traía tos. Que se había bajado de peso. Que estaba cansada.

Yo, como buen compa de León, lo primero que pensé fue en resolver. No en preguntar tanto. En resolver.

Le dije: "Mándame ubicación. Voy por ti. Te llevo a urgencias. Hay ambulancia ahí en Valle, hay Centro de Salud, yo te llevo".

Y ella: "La ubicación no :("

Ese "La ubicación no :(" con carita triste me desarmó. Porque si estás mal, si te duele el pecho, si de verdad quieres ayuda, mandas ubicación. Mandas todo. No pones carita triste.

Luego me dice: "Solo te diré que es Valle de Bravo". Como si Valle de Bravo fuera una calle chiquita. Valle es grande, compa.

Me dice: "Me voy a Irapuato yo sola, no le digas a mi mamá".

Ahí ya me preocupé más. ¿Cómo que no le diga a tu mamá? ¿Cómo que te vas sola a Irapuato si te sientes mal? ¿Qué estás escondiendo? ¿O de quién te estás escondiendo?

Yo le insistí. Le busqué en Google Maps el Centro de Salud de Valle de Bravo. Se lo mandé. Le dije "aquí te llevan, aquí te hacen placa de pecho, aquí te revisan". Le dije "no es juego lo del dolor de pecho, güerita".

Y ella me contestaba a medias. Un mensaje cada hora. Un "estoy bien" y luego un "me duele". Un "no te preocupes" y luego una foto donde se le veía el cuello marcado, la espalda con lesiones.

Yo no entendía. Yo quería ayudar. Yo le decía "te quiero ver bien". Y ella me decía "yo me se ganar las cosas, si ocupo feria no necesito pedirte la".

Y yo nunca le ofrecí feria, compa. Yo le ofrecí tiempo. Gasolina. Llevarla. Estar ahí. Pero ella pensó que yo pensaba que era interesada.

Ese fue nuestro primer quiebre de este libro. Yo por querer resolver rápido y ella por no querer dejarse ayudar.

Me acuerdo que esa tarde me quedé con el celular en la mano, en León, viendo el Maps de Valle a León, calculando cuántas horas son. 6 horas. Pensando "si me arranco ahorita, llego en la noche". Pero sin ubicación, ¿a dónde llegaba?

Y entendí algo que después sería el corazón de este libro: No puedes salvar a quien no te dice dónde está. No por GPS. Sino por confianza.

Ella estaba en Valle de Bravo, sí. Pero emocionalmente estaba en otro lado. En un lugar donde no quería que nadie entrara. Ni su mamá. Ni yo.

Y porque la vida es prestada, esa noche no dormí bien. Me quedé pensando en esa carita triste del "La ubicación no :(".