Wolf (La Hermandad 1) 38 Rush
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38 Rush

TREINTA Y OCHO

RUSH

—Cuéntamelo todo, empieza por el principio. —Mis palabras son cuidadosas y mesuradas.

Nunca he visto a Wolf tan lleno de rabia, ni siquiera cuando su padre biológico se puso en contacto con él por primera vez desde la cárcel para pedirle dinero.

Mientras Wolf detalla todo lo ocurrido en los últimos quince minutos, saco el móvil y llamo a uno de los mejores hackers del país, aparte de mí. Responde a la llamada y, por cortesía profesional, le digo: —Te llamo para pedirte un favor.

—Envíame la solicitud —responde.

Cuelgo y abro la aplicación de intercambio de archivos encriptados que construí solo para este propósito. Le digo lo que necesito y las coordenadas, y solicito un servicio prioritario, ofreciendo dos favores por las prisas.

Después de eso, realizo una búsqueda filtrada en la dark web para encontrar cualquier información que pueda ayudar.

—Hijo de perra —gruño—. Han puesto un puto precio a la cabeza de Alaina. —Miro de mi teléfono a la rabia de Wolf y a la indiferencia forzada de Sully.

—¿Qué cojones significa eso? —grita Wolf con los músculos tensos.

—Significa... que alguien ha ofrecido un millón de dólares por la captura de una tal Alaina McElroy. —Una rabia gélida me hierve en las venas ante la audacia de alguien que pone precio a la libertad de mi chica.

—Al menos no es «viva o muerta», ¿verdad? Algo es algo —murmura Sully.

—Sully, llama a los chicos y haz que hablen con todos los contactos que conozcan —delego—. Necesitamos a los miembros novatos de la Hermandad en las calles.

—Me pongo a ello. —Sully saca su teléfono y empieza a marcar.

—Wolf, contacta con los Blue Knights y con Matteo.

Hace una pausa por un momento, mirando la calle vacía donde estaba la furgoneta. —Tenemos que encontrarla. —Me mira con los ojos entrecerrados y los puños apretados.

Si Sully es la calma que precede a la tormenta y yo el ojo del huracán, entonces Wolf es el volcán activo, con su furia lista y dispuesta a causar una destrucción masiva.

Bien.

Si tenemos alguna esperanza de encontrar a Alaina, necesitamos que esté centrado. Observo a Sully y noto el temblor de sus manos mientras llama a nuestros soldados al deber. Puede que se esté engañando a sí mismo, pero a mí no me engaña.

—La encontraremos, hermano, ya lo verás.

—Iré a la guerra por ella, Rush. ¿Estás preparado para eso?

Alguien se ha atrevido a desafiarme llevándose a mi chica de mi bar. Y que no quepa duda: Alaina es mía.

—Sí, ya estamos en guerra.

—Las calles se teñirán de rojo con mi venganza —promete él con voz profunda.

Me pongo a su lado y me quedo mirando la calle desierta. —Quemaré la puta ciudad entera hasta sus cimientos para recuperarla.

Continuará...