Capítulo IX
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P ara cuando se cumplió un mes de la partida de Milena, yo todavía no había logrado mi objetivo.
Reconozco que no encontraba una brecha que me permitiera entrar en la pequeña.
Un hueco que no logro hallar, pero seguro que, tarde o temprano, este, se abriría para mí.
Por otro lado, existe una incertidumbre; se trata de un presentimiento sobre una presencia que no logro elucidar.
Una idea que constantemente surge y que agota mi capacidad cognitiva.
Pero me niego… Sí, me niego a rendirme, sé que tarde o temprano fallará como madre y ahí estaré para crecer a través de ella.
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Tras la partida de Milena, Ava, cumplía con el ritual que habían iniciado con ella y que prometió llevar a cabo cuando la nostalgia, la tristeza y el extrañar, pudiera ser un ancla en su vida
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- ¿Me repites el cuento de la flor y la luna que nos contaba la tía? - manifestó Alaia, con tímida ansiedad.
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¡Ah! ese cuento...
No lo entiendo. Sin embargo, reconozco el escozor que provoca su misterio.
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Primero deja que guarde en la heladera los pedidos - Ava, luego de guardar sus encargos, toma la mano de su hija y la conduce al patio trasero, donde se encontraba un jardín que había estado cultivando
- La luna - dijo, Ava - era aquella que lejos estaba, pero que lo estaba para nosotras.
Así, el hombre subió a la cima del más alto monte y ya estando en su cumbre, saca una semilla azul de su faltriquera, para luego, hundirla en la roja tierra.
- La sembró - acotó Alaia
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Algo se está moviendo, la tierra se sacude cayendo en mi sepultura
¿Qué sucede?... ¿Qué pasa?
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De su obre vertió agua - relata Ava, mientras con su hija, nutren con lluvia de regadera el jardín - Luego comenzó a cantar la canción más hermosa aún no conocida, y entonces, una hermosa flor nace y crece rápidamente,.
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¡La madera se quiebra...!
¡Manos enormes me están tomando!
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- La flor exhibía muchos colores, Todos muy diferentes relucen, de ella, para luego extenderse, brillante, hasta el cielo. Entonces, la luna apareció, enorme y redonda.
La luz regresó a la flor, y al hacerlo, una mujer hermosa se materializa etérea sobre ella
- Batù, hijo -
- Hola mamá, contestó el hombre
- Batù, debes dejar de buscarme
- Pero mamá, te extraño, no me pidas que no te busque. Sin ti el amor no existe, sin la luna como podré sentir tu presencia.
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¿Son las manos de Óscar Carrizo?... ¿Soy una pierna?... ¡¿Una patética pierna?! ¡Soy la pierna de su hijo!... ¡Y es su hijo Fabián quien me está recibiendo!
Ahora sí me pierdo. Se derrumba mi forma.
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¡Un destello captura la atención de Alaia! ¡El rostro de Ava y si hija se bañan de luz! ¡El jardín se ilumina! ¡Son estrellas, estrellas en la tierra que se lanzan hacia el infinito!
Me vierto en un arroyo de luz para ser parte del todo.
No hay Cognición.... las palabras.... que me fundan.... Ya no las encuentro... No…Están
No.... Puedo.... Hablar....
La...... Palabra.... Me..... Encapsula.... Me define...... Ahora.... Sin ella..... No... Soy... Escucho... Ahora solo hay un sonido suave. Es una voz Arcana que adormece mi voz
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- Batù, la luna está, aunque no la veas; como dentro tuyo estaré siempre para ti.
Fin