Voz Arcana Capítulo I
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Voz Arcana

Voz Arcana

Por Dante Leal

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Capítulo I

***

¡L o que soy es difícil de explicar!... Sé que existo, aunque no sé si estoy vivo.

¡No es mi intención dar una adivinanza! Es solo que…

yo mismo, no sé cómo definirme; ni siquiera sé si merezco dirigirme a mí con un "YO".

Me siento, más bien como... Una emoción encapsulada, herméticamente, por sólidas justificaciones.

De estas palabras, sospecho, me nutro. Lo que explicaría mi capacidad de Cognición.

No quiero confundir. Trataré de explicar. Tal vez describiendo dónde me encuentro.

Estoy enterrado, es decir, bajo tierra; dentro de una caja de madera.

¡Ya sé, ya sé!...  Me imagino que piensan que soy un cadáver en un ataúd, pero no soy exactamente eso que están imaginando, no, no....

Digamos que no poseo todo lo necesario para decir que estuve vivo, como para decir que soy un cadáver.

Pero sí, era de carne y hueso, y como tal,  me fui pudriendo.

Lo que quiero decir es que, mi consciencia, mis recuerdos, son dentro de esta caja de madera.

Y ojo, tuve mis experiencias. Pasé por varias etapas: primero, los cambios de color, pasé de lo desagradable a lo nauseabundo.

Y de la hinchazón por los gases internos a la licuación de mi pulpa, mis  partes  blandas.

Y el escape de líquidos corporales. A largo plazo, mi grasa se fue transformando  en una sustancia jabonosa, hasta llegar solo al hueso que soy hoy día.

Sin embargo, sigo aquí, no estoy “muerto”; sigo existiendo, aunque de lo que era mi envase casi no queda nada.

Debo decir, además, que poseo otra consciencia, otra memoria que va más allá de la existencia descripta y que estoy seguro que explica esta situación mía.

Trataré de desarrollarla. Saben, yo tengo cierta omnisciencia ¡Ojo!

Con esto no estoy queriendo decir que soy Dios, de hecho, apenas puedo manifestar mi voluntad entre ellos, es decir, soy más un observador.

No; se trata solo de una capacidad para saber sobre otras vidas, otras situaciones y que, no sé porque, deduzco tengan que ver con mi particular existencia.

Empezaré por Alaia, la pequeña y dulce Alaia, una tierna niña de unos seis años. Pero, debo decirles, que ella, no merece dicho reconocimiento, no, no. ¿Una dulce y tierna pequeña?  No.

¿Pero cómo se los mostraré? Ya sé, se los compartiré, dejaré que ustedes lo juzguen.

Ver a través de mis ojos y escuchar a través de mis oídos.

Es gracioso decir esto, sabiendo que no existen.

Sin embargo,  usando mi poder, me  meteré en sus mentes para influir en vuestra imaginación, y así podrán escucharla, conocer  el mundo de su mamá Ava y de su tía Milena.

Permitan  que se los comparta

*

La luz cerca de  la pared se ve pequeña pero intensa.

La luz cuando se va alejando de la pared, va agrandando su forma, como también volviéndose más tenue, más suave.

La luz que se va alejando de la pared, tiende a desaparecer como una caricia que abandona la calidez con que se posaba.

La mano que se acerca a la pared da una sombra perfecta, oscura.

La mano que se aleja de la  pared, su umbría, se extiende, pero su oscuridad vuélvase suave, se esfuma.

La mano que muy lejos está de la pared, pierde su influencia de toldo.

- ¡Mama quiero helado! -

- ¡En un rato amor, en cuanto termine de charlar vamos! ¡Y deja de jugar con esa lámpara que puedes electrocutarte, o peor, puedes romperla!

- Que tanto habla con ese viejo -

- ¡Un gato!... Es chiquito… ¿?...

¡MAMÁ!

- ¡Te dije que esperes, estoy charlando! -

- Que lindo gatito. Me voy  acercando lentamente, no quiero espantarlo. Ya casi...  ¡Ay!... ¡me mira con sus enormes ojos!  Levanto el palo ¡¡¡y lo sacudo!!!!  ¡¡¡Con!!!... ¡¡¡todas!!! ¡¡¡Mis!!! ¡¡¡Fuerzas!!!... ¿?

¿Y el gato?... ¡Ufa! el animal fue más ágil, se escapó... Estoy segura que una por lo menos le acerté.

¡NENA NO! .... ¡Otra vez no!... ¿Ve padre? es por eso que vine a hablar con usted  ¡Esa niña está poseída!

¡¡¡DEJA ESE PALO!!!

*

Las tardes de los domingo y los  miércoles por la mañana se parecen, o por lo menos así les resultaba a Ava, la mamá, y a  Alaia su pequeño retoño. Ellas no se lo habían preguntado pero pronto lo descubrirían.

Ese miércoles  el pediatra le explica a Ava, que es muy normal que los chicos, a esa edad,  tuvieran comportamientos que, para los adultos, resultan barbáricas, y que esto se debía a, que ellos; todavía no poseen conformada reglas morales que pudieran contemplar el "bien o el mal".

Lo único que podía hacerse es cuidar que no se lastimen o que no lastimen; mientras se fuera sembrado, en sus mentes,  las semillas de lo "moralmente correcto".

Más o menos así, era el monólogo que emulaba  evocativamente  Ava, a la vez que, a empellones, arrastraba por la vereda los pequeños y apurados pasos de su pequeña hija

*

- Esa perrita es hermosa, chiquitita, parece una almohada. Tal vez si me hago la distraída no note cuando tome el ladrillo que está a su lado para partirlo en su cabeza -

El golpe sonó  agudo y seco; que fue acompañado de un aullido que se apaciguó  con un silencio residente en un cuerpito  desmayado, con sangre que no dejaba de brotar de su cabecita

- ¡Mirá!... por dentro no es tan bonita como por fuera -  Dijo "la tierna niñita"

- ¡Sos un demonio! No sé qué más hacer -  manifiesta abrumada Ava, a lo que luego suma, un reclamando al cielo-

¡¿Qué le pasa?!

*

***

Aquí me veo urgido por hacer una intervención, es decir, si me lo permiten, realizaré un breve comentario; se trata de algo que les quiero compartir: Esa niña, ese pequeño “retoño”, reúne bastante bien los valores que radican, en mí, profundamente; es decir, es una tierna y dulce aventurera, que solo quiere explorar, lastimando, claro, sí.

Y cuanto más pequeño y más bonito, más ganas, tiene, por descubrir.

Aunque, sabemos bien, que ese viaje, solo es, en pos de hallarse.

No tengo idea si existe o no un titiritero que maneje los hilos de las conductas o los destinos que se tejen para todos nosotros; lo seguro es que, no son mis manos las que participan.

Empero sí, sí, a veces siento que crezco con este tipo de actos, y confieso que es Alaia quien más me ha nutrido para que suceda.

Ella es quien me fortalece, incluso, con sus más menudas reacciones.

Siento, por lo tanto, que poseo un poder que, estas personas, sin saberlo, alimentan.

Pero ojo, que también, a veces, sucede lo contrario, quiero decir que, también, me suelen socavar.

***

*

La hermana de Ava es mayor que ella por unos dos o tres años, y suelen reunirse, en su casa todos los días, por lo menos una hora; solo para quejarse de lo mal que las trata la vida.

- ¡Hacías lo mismo! - manifestó duramente Milena, en tajante interrupción por la agotadora letanía con que su hermana menor la estaba atosigando, y que a la vez, denotaba una inquietante similitud, de conducta,  entre  Ava  y Alaia -

- Recuerdo que  mamá lloraba por la muerte “misteriosa” de su conejito de las indias. Ella estaba segura que fuiste la responsable, y no yo,  que muriera ahogado en una palangana, curiosamente, llena de agua-

*

Milena  era soltera, con pretensión de seguir siéndolo. Es que estaba muy  desilusionada con el concepto de pareja.

Aunque en el fondo sabía que, ella, era la pata corta que mal funcionaba, al equilibrio de una mesa de familia

- ¡Mamá siempre me trató mal! - exclamó Ava, muy molesta por el comentario - ella no me quería, inventaba esas... mentiras porque me odiaba, me lo decía.

- ¿Que te decía?

- Decía que por mi culpa no se pudo separar de Papá

- Pero que estupidez estás diciendo

*

***

Es muy común encontrarme con este tipo de reclamos en las familias.

Suelo atestiguar, accidentalmente, que sucede en la mayoría de los hogares; independientemente de edades, géneros o clases sociales; o que siquiera fueran ciertas.

¿Cómo dice la frase?... Ah sí: Siempre se es el malo en la historia de alguien, por lo tanto ¿Por qué preocuparse por ser el bueno?

O más aún ¿Por qué esforzarse en la práctica de "ser"?

Presten atención a esto: mientras las hermanas discuten las fallas de los padres ¿Quién estaba ejerciendo ese rol con la pequeña Alaia?

***

*

- Es un loro precioso. Camina sobre el palito con tanta gracia, se nota que está en su dominio; parece una bailarina plumérica,  o esotérica, o culebrérica, o no sé, algo así.

Si  mamá Ava se distrae con la tía Milena, le prendo fuego.

*

A lo que las hermanas, seguían ensimismadas en su discusión

*

- Es así, ella decía que, por quedar embarazada de mí, no lo dejó, y por eso me odiaba. Inventaba que yo hacía cosas horribles ¡y no es verdad!... ¡No es verdad! ¡Yo soy una persona buena, que quiere a todos! Trato bien a todos, incluso a todos los animalitos.

¡Pero esa niña no, Alaia solo quiere hacerles daño!

- No puedes acordarte de mamá – interrumpe, indignada, Milena, para luego continuar relatando - y menos de comentarios tan delirantes, eras muy chica cuando murió. No, eso te lo decía yo para molestarte. Papá siempre te protegía y eso me enojaba...

Tendrías que ir a ver a papá, él podría aclararte todo. Quien sabe, tal vez, además de  resolver el problema con Alaia, podrás sacarte esa idea loca que tienes sobre que, mamá, no te quería.

Yo siempre voy – responde Ava que aprovecha el consejo para reclamar a Milena - tú eres la que nunca va a verlo y él siempre pregunta por ti, ya no sé qué inventarle…. ¿Escuchas?

-¿Qué?

-¿tienes un loro?

-¿Sí, por?

*

Cuando llegaron, el animalito semeja un asteroide cruzando la órbita terrestre. Ardía mientras aletea desesperada por todo el comedor. Mientras Alaia aplaude feliz  la sensación de magia que le causa el plumaje desprendido que, al caer, se extingue consumida por el fuego.

Fue la tía Milena quien supo enfriar el tormento de la plumífera carne chamuscada, con una buena sacudida de agua, rescatada de un florero que tenía en una mesa.

¡BASTA! ¡ESTO NO PUEDE SEGUIR ASI, TÙ Y YO VAMOS A TENER UNA SERIA CHARLA!