Volver a Amar al Padre de Mi Bebé Capítulo 18
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Capítulo 18

CODY

En cuanto se marchó, me serví otro whisky y me lo bebí de un trago. Ni así dejaron de temblarme las manos. Llamé a Jack mientras me servía otro y me dejé caer en el sillón.

—¿Qué ha pasado? —preguntó—. Me dijiste que iba a medir no sé qué. ¿Ha vuelto a largarse? ¿O algo peor?

—¿Qué quieres decir con peor? —pregunté, a la defensiva.

—O sea, ¿ha sido como en los viejos tiempos? ¿Te has puesto a medir molduras o lo que sea, una cosa ha llevado a la otra y te la has follado en el reclinable?

—Joder, Jack. No, no nos hemos acostado.

—¿Y qué habéis hecho entonces? ¿Medir y punto? Porque dudo que me llamaras por eso.

—Nos hemos besado. Un par de veces.

—¿Besado cómo? Para poder dictaminar cómo de grave es el error, necesito saber cómo.

—De la manera normal. En los labios.

—¿Con lengua o sin lengua?

—Con mucha lengua.

—¿Manoseo? ¿Hablamos de llegar a tercera base? No sé muy bien cómo hacer estas preguntas sin parecer tu orientador escolar —se rio.

—Más que un beso, menos que sexo del todo.

—Eso deja un campo bien amplio, amigo mío.

—La besé, ella me besó. Me aparté y ella volvió a besarme.

—¿Por qué tengo la sensación de que hay más?

—Porque lo hay. Para empezar, sentí que podía respirar, como si lo que fuera que me tenía aplastado se hubiera esfumado y por fin cogiera aire de verdad.

Quería devorarla, y ella respondía a todo, Jack.

En eso fue como en los viejos tiempos, cuando no teníamos bastante el uno del otro. Ya sabes cómo era.

—Siento decir que sí sé cómo era. Yo fui el que se llevó un buen susto cuando fui a buscarte a tu propia fiesta de cumpleaños.

—No es culpa mía que me anduvieras buscando.

—¿Y fue culpa mía que tuvieras los pantalones por las rodillas y a tu novia contra la pared?

—No, pero el que iba a la caza era tú, sabiendo de sobra dónde estaría.

—No sabía que estarías follando en el pasillo, Cody.

—Había alguien en el baño. Todos estaban en el salón y en la cocina, y si no recuerdo mal Ford estaba en el dormitorio con una tía que ligó en la fiesta.

—En fin, cuéntame qué llevó a los besos. ¿Te puso cachondo hablar de moquetas o qué?

—No, eso fue lo raro. Leah y yo charlábamos de acá para allá como dos viejos amigos, bromeando, y nos habíamos soltado así justo después de que ella preguntara por mis padres.

Le dije que ya no los veo porque no vivo según sus estándares.

En cuanto lo solté, fue como si se calentara conmigo de golpe.

—Va por trabajo, menciona a tus padres, los pones a parir y de pronto te la encuentras restregándose contigo. Suena sospechoso.

—¿En qué sentido?

—No puedo evitar pensar que, si cambió de actitud nada más descubrir que no estás bajo el yugo de tu madre… no es que lo hayas estado nunca, ya lo sé, pero a lo mejor por aquel entonces a Leah le pareció que la dejaban de lado o algo así. Como si supiera que probablemente hablaban mal de ella.

—Sí. Mi madre intentó hacerlo un par de veces, pero no le hacía caso y le dejé claro que con Leah no se metía. Leah… me dijo que lo siente. Por dejarme de aquella manera.

—Vaya. No me puedo creer que lo sacara. ¿Crees que se marchó por algo que tuviera que ver con tus padres?

—Nunca lo pensé. En su momento intenté averiguarlo y no di con una razón sólida. Aunque ahora me pica la curiosidad —dije.

—Avísame si lo descubres. Es como si me dejaras con la intriga al final del capítulo.

—Claro, Jack. Por eso mismo tengo curiosidad. Para que tú sepas el final —dije poniendo los ojos en blanco.