EPÍLOGO EXTRA
El club está en silencio esta noche. O al menos lo parece.
Sé que, detrás de los cristales ahumados y las luces tenues, las sombras observan.
Es lo que siempre quise que fuera este lugar: un santuario para el poder y el miedo, donde las máscaras permiten a la gente mostrarse tal cual es… o esconderse por completo.
En el placer.
Me coloco la máscara de cobra. El cuero frío contra mi piel es un recordatorio de lo que soy para el mundo: Viper, el hombre al que nadie se atreve a enfrentar. Pero aquí, ahora, no soy eso. Soy un hombre jugando un juego peligroso con la única persona que puede desarmarme.
Mi mujer.
Hunter está al otro lado del cristal, bajo una luz suave que resalta cada curva de su vestido negro y el brillo de su antifaz de encaje negro.
Ella no necesita adornos para robarle el aliento a cualquiera.
Incluso detrás de la máscara, su fuerza y su vulnerabilidad coexisten de una manera que me rompe y me reconstruye a la vez.