Victoria colateral (Victoria 1) CAPÍTULO 55 #2
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CAPÍTULO 55 #2

Aiden levantó las palmas y empezó el contraataque.

Rian se concentró en volver a lanzar todos aquellos ataques que eran desviados, dirigiéndolos hacia los puntos débiles de sus rivales.

Uno de ellos dio de lleno sobre el pecho de Kravior, haciéndolo girar en el aire e impactando contra el suelo un par de metros más allá.

—Buen golpe —aprobó Aiden contento. Aquel ataque no había sido lo suficiente fuerte como para dejarlo fuera de combate, pero los pequeños golpes acababan haciendo una mella mayor.

Kravior se incorporó con una mano en el pecho. Al parecer el golpe le había dado cerca del hombro y había perdido algo de movilidad en él, pero no tardó en empezar el contraataque.

Siguieron así un par de minutos, alternándose en atacar y defender, hasta que un movimiento en el equipo rival les llamó la atención. Giras dio un paso atrás, colocándose a la espalda de su compañero, quien asumió la totalidad del peso del duelo.

La nieve seguía cayendo sin control y el viento helado dificultaba la respiración. Era muy complicado combatir en aquellas condiciones, con todos los sentidos mermados.

—Se están preparando para un ataque muy fuerte —anunció Aiden, aunque sabía que su compañero ya se había dado cuenta.

Le dolían los pulmones con cada bocanada de aire. Además, tenía las pestañas heladas, a pesar de las gafas, dificultándole la visión. De vez en cuando, un escalofrío le recorría por completo, desde la base de la espalda, dejándole toda la piel erizada.

—Tenemos que impedirlo —contestó Rian alzando la voz para hacerse oír por encima del viento.

—¿Estás listo? —preguntó Aiden concentrando todo su poder.

—Siempre —respondió Rian y, aunque no podía asegurarlo, le pareció ver una pequeña sonrisa en el rostro de su compañero.

Aquella pregunta y respuesta se habían convertido en su retahíla.

Aiden lanzó ataques cada vez más potentes, haciendo retroceder al rival.

A pesar del cansancio y del dolor en el brazo, no pensaba dejarse vencer.

Había estado dando lo mejor de él durante los últimos tres años para poder llegar a la final.

Para poder ganar. Y, en aquel momento, lo tenía todo al alcance de la mano.

Se fijó que Kravior no iba a poder seguir aguantando mucho más, un par de ataques más y quedaría fuera de combate, dejando desprotegido a su compañero.

A pesar de que estaban a varios metros de distancia, Aiden podía ver la urgencia en el rostro de sus rivales.

Ellos también se habían dado cuenta de la situación.

La balanza se empezaba a inclinar en su contra.

Al ser conscientes de este punto, tanto Rian como él aumentaron la potencia de sus ataques.

Aiden notaba cómo su compañero tiraba de su magia, dejándolo con lo justo para poder atacar y defenderse.

Aquel equilibrio colgaba de una fina línea.

Si dejaba de concentrar energía y Rian seguía reclamando su parte, él quedaría desprotegido.

La otra opción era que su compañero perdiera potencia de ataque, lo cual no era buena idea en aquel momento.

Por eso, Aiden tomó una decisión: le cedió a Rian el control de prácticamente todo su poder.

Quizás había sido una buena idea mal ejecutada.

O quizás había sido uno de los mayores errores que había tomado.

Todo empezó a pasar demasiado rápido. Rian consiguió dejar fuera de combate a Kravior, justo en el momento en el que Giras terminó de concentrar su energía y lanzó el ataque en su dirección.

En ese momento, solo había dos opciones para Rian y Aiden lo sabía.

O atacaba y dejaba al rival fuera de combate, haciéndose con la victoria, dejándole la defensa a Aiden, o ayudaba a bloquear el ataque.

Quizás Rian confiaba demasiado en él, o en sus poderes, por eso, cuando Aiden vio que lanzaba un ataque con toda su energía se preparó para bloquear el ataque.

Levantó los brazos para ponerse en posición, pero, la herida mal curada del brazo le bloqueó parte del movimiento, causándole un dolor punzante muy fuerte, haciendo que perdiera totalmente la concentración. Ese fue el principio del fin.

Aiden fue consciente de cómo el ataque de su rival, formado por miles de agujas de hielo se acercaban a toda velocidad y él no tenía ni una gota de magia para poder pararlo.

Le había cedido el control a su compañero y se encontraba totalmente indefenso.

Además, estaba bloqueado y no iba a poder reaccionar a tiempo. El impacto iba a ser inminente.

Miró hacia Rian de forma inconsciente, paralizado por el miedo.

Sus miradas se encontraron una milésima de segundo y vio la duda en su mirada.

En ese momento, Aiden supo que iban a ganar el combate e iban a llegar a la final.

Después, recibió los dos primeros impactos.

El dolor se extendió como un veneno desde su hombro y su abdomen, paralizándolo por completo.

Por suerte, no llegaron más. Al final, Rian había terminado de bloquear el ataque.

El espacio ampliado desapareció. No había nieve, ni frío, ni era de noche.

Se encontraba en medio del estadio, con Loan gritándole cosas que no podía escuchar y a su compañero mirándolo sin pestañear un par de pasos más alejado.

Después, sin ser capaz de seguir aguantando, se dejó caer sobre sus rodillas mientras se le escapaba un grito de dolor.