Vengando a Sofía (Valle de Cortés 1) 19. Capítulo 18 #3
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19. Capítulo 18 #3

Cuando Josh dejó el plato en el fregadero de la cocina, la música se detuvo brevemente entre pistas.

A lo lejos, oyó sonar su móvil en el despacho.

Corrió por el salón, por el pasillo y entró en su oficina.

Cogió el teléfono y empezó a hablar, sin mirar la pantalla para ver quién llamaba.

—Ya era hora. ¿Dónde te has metido? Estaba preocupado por ti.

—Disculpe —dijo una voz femenina al otro lado.

—Oh, lo siento, creía que era otra persona. ¿Quién es? —dijo, dejándose caer en la silla de su despacho.

—La agente Mónica López, del FBI. He estado intentando localizarle. —Los ojos de Josh se abrieron de par en par. Sentía más curiosidad que vergüenza—. ¿Dónde está, señor Geary?

—Estoy en casa. ¿Ha averiguado algo sobre Walter Parrish? ¿Ya tiene los resultados del ADN?

—Escúcheme con atención, señor Geary. Haga una maleta para unos días y váyase de su casa. No vuelva hasta que tenga noticias mías.

Un escalofrío glacial envolvió a Josh. —¿Qué? ¿Qué demonios está pasando?

—Los resultados del ADN dieron positivo. Su vecino es Raymond Tilley —dijo, con autoridad.

Josh se quedó sin aliento. —¡Oh, Dios mío!

¡Lo sabía!—Escúcheme —dijo, con firmeza—.

La Policía Nacional de Colombia ha sido notificada, pero tardarán un día o dos en coordinar la detención de Tilley.

Está acorralado. Eso significa que es más peligroso que nunca.

¿Sabe dónde está Tilley ahora mismo?—No, se fue hoy temprano y no ha vuelto —dijo Josh mientras se levantaba y caminaba hacia la ventana.

—Señor Geary, es importante que salga de ahí.

Raymond Tilley lleva décadas huyendo. Estoy segura de que ahora se cree invencible, que está a salvo, que ninguna autoridad estadounidense le busca. ¿Me está escuchando?

—Sí, pero…—Necesito que se vaya lo más rápido posible.

Tengo mucha experiencia tratando con testigos, gente como usted.

Ahora sabe que Tilley está a punto de ser detenido.

Si se encuentra con él, podría ponerle sobre aviso sin querer de que algo pasa.

Lo he visto una y otra vez. Los testigos actúan de forma diferente cuando saben que un sospechoso está a punto de ser detenido.

Es natural. Si eso ocurre con Tilley, podría acabar huyendo de nuevo, desaparecer.

Peor aún, podría hacerle daño. Ya ha ocurrido antes, que testigos han resultado heridos o muertos.

—No soy ningún héroe, agente López —dijo, mirando hacia la colina a través de la ventana—.

Saldré en cuanto pueda. Solo necesito preparar algunas cosas y reunir a mis mascotas.

Siempre puedo ir a casa de Delia unos días.

—Y avise a Delia de lo que está pasando también.

Dígale lo mismo que le he dicho a usted, Josh.

Ambos tienen que mantenerse alejados de Tilley.

Si lo ven en el pueblo, eviten una conversación con él.

Simplemente, manténganse alejados.—¿Estará usted aquí para hacer el arresto?

—preguntó, mirando al otro lado de la habitación el cartel del FBI de Raymond Tilley.

—No. Ahora mismo estoy en Washington, asistiendo a un seminario de formación del que no puedo ausentarme.

Pero no tiene por qué preocuparse por eso.

La policía de allí puede encargarse del arresto.

He trabajado con ellos varias veces en detenciones de fugitivos.

Llevan mucho tiempo localizando y capturando rebeldes y criminales.

Pueden con esto. Pero necesitan un par de días para coordinar una estrategia.

—Vale, entiendo. ¿Necesito hacer algo más?

—Todo lo que necesito que haga es que salga de esa casa y no vuelva hasta que Tilley sea arrestado.

La agente López terminó la llamada. Josh se quedó mirando su teléfono un segundo, pensando en lo que tenía que hacer antes de poder irse.

Ahora más que nunca, encontrar a Delia parecía crucial.

Por un segundo, pensó en subir a la cabaña para ver si estaba allí.

Deslizó el dedo por sus aplicaciones hasta que encontró la de las cámaras de seguridad.

Sabía que era inútil comprobar la transmisión en directo, ya que la hierba había crecido delante del objetivo.

La última vez que había comprobado la cámara, había visto el vientre de una serpiente deslizándose por el objetivo.

De todos modos, pulsó el icono de la aplicación.

Sus ojos se abrieron de par en par y sus cejas se arquearon con asombro cuando vio una imagen clara de la cabaña, pero ni rastro de la camioneta de Tilley en el camino de entrada.

Al mirar más de cerca la imagen, le pareció ver un ligero movimiento a través de la ventana de la cabaña.

Pulsó el icono de Eventos para ver lo que la cámara había grabado previamente.

Josh se quedó boquiabierto al ver el vídeo más reciente: Delia saliendo a toda prisa por la puerta, Tilley pisándole los talones y luego moliéndola a golpes.

¡Delia! ¡La tiene él!